Archivo de la categoría: Magia Blanca y Conjuros

El increíble testimonio de Martín Cárcamo sobre magia negra que le hicieron con un muñeco clavado con alfileres

“Y este muñeco rubio, o sea una muñequita con pelo amarillo, con alfileres puestos en la cara. Yo estaba en Viña en este minuto y mi primera reacción humana fue preguntar, y digo ‘¿encontraron ese muñeco?’. ‘Sí’. ‘¿Y qué pasó?’. ‘No, no lo encontré yo’, me dice mi señora”. Este fue parte del increíble relato de Martín Cárcamo en el matinal de Canal 13. Bienvenidos realizó este martes 27 de junio un reportaje sobre la magia negra en Chile.

En el set estuvieron el parapsicólogo Josep Riera, que forma parte de un “grupo de estudios de espiritualidad, sanación y alta magia” llamado El Templo de la Luz Interior y Alejandra Farías, directora del centro especializado en “terapias de enfoque holístico complementario” Casa Berkana. Y fue Riera quien comentó al animador del programa que notó que en 2013, el año en que lo detuvieron por manejar bajo la influencia del alcohol y en que se separó de su esposa, algo le habían hecho.

Entonces, Cárcamo sorprendió con el siguiente testimonio:

Tonka Tomicic: (Dirigiéndose a Josep Riera) “Pasó algo muy especial, porque cuando te sentaste, la gente nos estaba empezando a escribir, y miraste a Martín y le dijiste algo. ¿Podrías compartirlo?”.

Josep Riera: “Para terminar (el comentario anterior), la magia negra, cuando una persona la encarga, hace daño a otra, tiene que ser un brujo, un mago negro, alguien que se dedique precisamente a eso. Una persona cualquiera no lo puede hacer. Y yo te vi (dirigiéndose a Martín), en el año 2013, cuando estuve aquí haciendo ‘Especialistas’, te vi muy mal. Y era, no sé exactamente, una etapa de tu vida en la que estabas complicado, y yo sé que te hicieron algo”.

Martín Cárcamo: “¿Y eso…?”

Riera: “Yo sentí que te habían hecho algo. A nivel laboral, a nivel profesional, estabas en un momento delicado de tu vida. No sé exactamente, porque no te conozco, pero sé que estabas mal en ese momento”.

Tonka: “¿Pero cómo identificas tú? Porque uno a veces está mal y otras veces no, es como la vida. ¿Cómo identificas tú que a Martín le hicieron un trabajo?”.

Riera: “A la persona se le nota, se le nota en el color de la piel, más pálida, la mirada caída… Lo que hablamos la otra vez: el mal de ojo, el ojo bobo, pesado. Hay diferentes caracteres en las personas. El pelo se te estropea, se te cae a puñados. Tienes psoriasis, enfermedades en la piel. Cualquier cosa te hace daño. Te hinchas. Muchísimos síntomas de que una energía negativa te está afectando, primero físicamente…”.

Tonka: “¿Te acuerdas el 2013?”.

Cárcamo: “Sí. Estábamos acá, en Bienvenidos. Y sí, fue un año complejo para mí. Muchas cosas: mi separación, las cosas que sabemos. Pero me acuerdo de algo que me pasó antes, y esto, creo, lo he compartido públicamente…

Riera: “Nunca lo has dicho públicamente”.

Cárcamo: “No, pero lo he conversado con algunas personas. Fue para la época del Festival de Viña, cuando era jurado, comencé con un dolor muy grande en la cara, como el dolor del nervio trigémino. Yo lo atribuía a que estaba muy cansado, viajaba de Viña a Santiago todos los días al Festival, de noche. Viajaba a Santiago después a hacer Calle 7, estaba en un ritmo de pega muy fuerte.

“Estaba así, tomando analgésicos, cuando en esa época había una persona trabajando en mi casa, que debe haber durado dos o tres semanas. A mi señora, en ese minuto, le digo ‘sabes que estoy con unos dolores’. Y ahí, como te contaba de esta persona que trabajaba en la casa, tenía comportamientos medios extraños. En la casa había vírgenes, y lo había notado con cosas como con las vírgenes, santería. Un persona extranjera. Y resulta que soy muy incrédulo respecto a esto, pero sí creo en las malas energías y que te las pueden transmitir.

“Y haciendo aseo, cuando se va esta persona, dejó de trabajar, de fue de la casa. Había como una mala onda y esa persona estaba incómoda. Y encuentran un muñeco rubio… Esto no lo van a creer: Y encuentran al muñeco rubio en el clóset de esta persona, arriba”.

Pancha Merino: “¡¿Me estai webiando?!”

Cárcamo: “Y este muñeco rubio, o sea una muñequita con pelo amarillo, con alfileres puestos en la cara. Yo estaba en Viña en este minuto y mi primera reacción humana fue preguntar, y digo ‘¿encontraron ese muñeco?’. ‘Sí’. ‘¿Y qué pasó?’. ‘No, no lo encontré yo’, me dice mi señora”.

Tonka: “¡¿Qué hicieron con el muñeco?!”

Cárcamo: “Y claro, digo ‘¿y quién lo encontró?’. ‘Lo encontró Domingo, que trabajaba en la casa’. Y digo ‘¡¿qué hizo con el muñeco?! ¡¿Le sacó los alfileres?! ¡¿Qué hizo?!’. ‘No, agarró el muñeco y lo botó’. ‘¡¿Con los alfileres puestos?!’, digo yo. ‘Sí, porque agarré el muñeco, encontré esta cuestión, lo tiré a la basura y se lo llevó el camión de la basura’.

“Bueno. Aquí hay un tema de sugestión claramente, que es humano. No creo en los brujos, pero de que los hay, los hay. Entonces, ahí después, una persona, un familiar, una persona muy cercana, nos ayudó e hizo una limpieza. Y ahí efectivamente me sentí mejor. Aquí se mezcla la vida, obviamente, con este tipo de situaciones. Pero esta es una situación super atípica y yo quedé para adentro”.

Fuente: Reportaje de Carlos Zúñiga el 28 de junio de 2017 en Glamorama.cl
Correcciones del texto: El Templo de la Luz Interior

Anuncios

Magia y misterio de las campanas

articulo-campanas00

Las campanas de los templos son “bautizadas”  y consagradas antes de colocarlas en el campanario. Cada una tiene un nombre especial.

Dentro de la práctica mágica y religiosa, las campanas ocupan un lugar especial. Existe toda una tradición ligada al uso de las mismas con fines rituales. Las campanas de los templos conllevan una bendición y consagración especial que hace que posean el poder de atraer a los espíritus de luz y alejar a los de la oscuridad.

En la antigüedad, la consagración de una campana se realizaba bajo el nombre de ‘bautismo’. En este caso se realizaban los mismos rituales que en el bautismo de un niño, teniendo la campana un nombre, un lema o frase sagrada e incluso padrinos. Es costumbre considerar protegido un lugar donde llegan a escucharse las campanas de un templo. Puede decirse que hasta donde llega ese sonido, llega de algún modo su benéfica influencia espiritual.

En la iglesia antigua, por medio del sonido de las campanas bendecidas, se solía atraer la lluvia y conjurar a los espíritus negativos que provocan las tempestades.

En la práctica mágica –tema muy complejo y que aquí sólo citamos brevemente-, las campanas se utilizan tanto en lo que hace a su sonido específico (la nota en que está afinada) como en lo que se refiere al uso de un ritmo (la cantidad de veces que es tañida). En este último caso, se aplican números ligados a la matemática sagrada y su relación con los planetas y sus ángeles.

articulo-campanas02

El tañido de las campanas ahuyenta brujas y malos espíritus.

EL PODER BENÉFICO DEL SONIDO

En multitud de culturas y mitos, el sonido era considerado un elemento protector de la debilidad de los hombres ante las incomprendidas fuerzas del mundo subterráneo o del cosmos. El sonido servía para ahuyentar brujas y demonios, para conducir las almas de los muertos, para expresar el dolor o para producir una catarsis, acompañando rituales donde la danza y la música ocupaban un papel relevante.

El antropólogo James Frazer recuerda el poder benéfico del sonido cuando dice: “El sonido del metal tiene la capacidad para provocar la huida de demonios y espíritus, ya se trate del tintineo musical de unas campanillas o del son grave y profundo de una gran campana (…) el propósito verdadero del toque de difuntos era ahuyentar a los espíritus malignos que se cernían invisibles en el aire sobre el moribundo…

Durante la Edad Media se utilizaban los tañidos de las campanas de las iglesias para ahuyentar a los malos espíritus y las brujas. En el siglo XVIII, el prever Jean Baptiste Thiers enumera, en su Traité des cloches las distintas funciones del sonido de las campanas:

“[…] llamar a los fieles, cazar los demonios que están en el aire y disipar los truenos, relámpagos, tormentas, temporales, huracanes y vientos impetuosos”. J.B. Thiers. 1781. Traité des cloches, pág. 130.

En zonas rurales católicas, este uso que se daba a las campanas se ha conservado hasta épocas relativamente recientes, y el tañido de campanillas que se utiliza en el ritual católico, adquiere sobre todo un protagonismo especial en los ritos exorcistas.

articulo-campanas03

Árabes y judíos colocaban campanillas a los niños, para protegerlos del mal de ojo y a los enfermos, para expulsar al demonio causante de la enfermedad.

El uso de las campanas con finalidades apotropaicas (*) se encuentra asimismo en numerosas culturas. Ya antiguamente en los templos judíos se les daba la facultad de expulsar a los malos espíritus. Un pasaje del Talmud dice que era necesario colgar campanillas a los niños para protegerlos del mal de ojo. Entre los árabes, un remedio que se utilizaba para combatir la fiebre consistía en colocar colgantes sonoros a los enfermos, para conseguir de esta manera expulsar al demonio considerado causante de la enfermedad.

(*)Efecto apotropaico es el mecanismo de defensa que se atribuye a determinados actos, rituales, objetos o frases formularias, consistente en alejar el mal o proteger de él o de los malos espíritus o de una acción mágica maligna. Viene del griego apotrepein (‘alejarse’), y psicológicamente tiene que ver con la represión de lo malo.

articulo-campanas04

En las tradiciones esotéricas, su forma de copa invertida relaciona a las campanas con el útero universal.

UN RECEPTÁCULO MÁGICO

Las campanas son uno de los objetos más curiosos del mundo y están expuestas a numerosas leyendas, además de sonorizar, advierten, relajan y proyectan sonidos. Comúnmente cualquiera de nosotros puede pensar que una campana es un objeto sonoro más, pero es más bien un receptáculo mágico. Su conocida forma de copa invertida, tiene relación con el útero cósmico universal, representando la creación de toda la fuerza y energía. En un sentido más mundano es un objeto sonoro que ha sido usado para comunicarse, para presagiar y para advertir.

Tanto la historia de las campanas, como la historia de otros instrumentos es confusa. Los italianos dicen que ellos las han creado y que su nombre proviene de la región de la Campania italiana, pero esto no es tan así, ya que en la China oriental ya se las había estado usando desde hace 4000 años. Además está demostrado que en las ceremonias funerarias eran también usadas por los egipcios, y en la India eran utilizadas en las liturgias dirigidas a sus dioses. A partir del siglo VI se las comenzó a utilizar en las iglesias de Europa.

Las hay de distintos materiales, de barro, de cristal, de hierro, de madera, de cobre o de otros metales nobles. Los expertos aseguran que las campanas tenían una composición exacta para su construcción, pero más de una vez los fundidores, guiados por alquimistas, magos y sacerdotes, alteraban esa composición dejando así lugar a la magia, surgiendo campanas con poderes muy especiales.

Una leyenda cuenta que alguna vez una campana provocaba afectos alucinógenos a todo aquel que la escuchara, esto se debía a la vibración que producía. Las campanas, como antes señalamos, también han sido utilizadas para ahuyentar de los caminos a los espíritus malignos. Durante la Edad Media, para alejar a los duendes o espíritus burlones del camino se hacían sonar campanillas en todas las encrucijadas.

articulo-campanas01

 Cencerros de madera o metal y campanillas, se colocan al cuello del ganado para protegerlo de maleficios de brujas y de los malos espíritus

PROTECCIÓN PARA EL GANADO

Y asimismo, antes y ahora, ganaderos y pastores colocan a sus animales (vacas, terneros, bueyes, cabras, ovejas, etcétera) una gran variedad de cencerros y campanillas, con la finalidad no sólo de saber siempre dónde está la manada cuando pasta en los campos, sino también de que no se acerquen a ella ni las brujas ni otros espíritus malignos que puedan echar sortilegios o causarles cualquier tipo de daño.

En la obra Tractatus de hereticis et sortilegiis, de Pablo Grillando e impresa en 1545, encontramos el siguiente relato. Escrito en castellano antiguo, es fácilmente comprensible sin necesidad de traducción:

“Bolvia de sus juntas una bruja cavallera con el diablo volando por el ayre [refiérelo Grillando], era esto ya cerca del amanecer, a tiempo que en cierta ciudad cercana tocaron las campanas al Alba a saludar a Maria Santíssima, y al eco de las campanas, que invocaban a Maria, espantado el demonio, soltó en el ayre a la bruja, que con una terrible caída en un zarçal, allí llegando el día la hallaron y presentándola a los jueces fue castigada”.

Desde antiguo se han empleado campanas en una gran variedad de rituales mágicos, ceremonias religiosas, cultos, invocaciones, etc. En la civilización europea, por ejemplo, la campana es un elemento tan común que llega a pasar inadvertido; pero si nos fijamos un poco más, nos daremos cuenta de que forman parte integrante del paisaje habitual no solamente de los pueblos, sino también de las ciudades.

En numerosas tradiciones orientales, las campanas también se emplean con regularidad, siendo un ejemplo de ellas el budismo. También encontramos su representación dentro de antiguas culturas politeístas del ámbito europeo precristiano. Esto no hace sino demostrar que las campanas son, verdaderamente, un utensilio importante y con grandes virtudes.

articulo-campanas05

La vibración de las campanas limpia nuestra energía vital, según las tradiciones orientales. Foto: Campanas tibetanas.

ATRAEN ENERGÍAS POSITIVAS

Las campanas poseen la propiedad de atraer a los ángeles, y otras energías positivas, al lugar desde el que se hacen sonar. Su resonancia, vibración y sonido metálico es lo que atrae precisamente a esas energías, y lo que explica la extensión de su uso en tan variadas religiones alrededor del mundo.

En algunas tradiciones la campana también suele estar presente en los altares rituales, como representación del elemento Aire, y en apoyo al incienso. Es por la relación con el elemento Aire que la campana adquiere sus dones y la capacidad de conectar con los mundos superiores; ya que es a través del aire que circulan nuestras peticiones.

Dentro de las culturas orientales, por ejemplo, se cree que la vibración de las campanas atrae a las buenas energías e influencias para que nos traigan fortuna y limpien nuestro chi (energía vital).

Otra imagen mística de las campanas es su relación con el día del Juicio, del que se dice que en aquel día tañerán las campanas y sonarán las trompetas; ambos como elementos de llamada para las almas del mundo, que no sólo van a reclamar sino también a ser purificadas.

articulo-campanas06

Se cree que las almas humanas están conectadas al sonido de las campanas

UN SONIDO INCOMPARABLE

El sonido de las campanas acompañó a la coronación de gobernantes, fiestas en honor de las victorias militares u otros eventos públicos y, por supuesto, las campanadas sido durante siglos una parte importante del culto. Muchas leyendas dicen que las campanas tienen un alma, que viven y respiran. Sea esto último cierto o no, de lo que no se puede dudar es que campanas y campanillas tienen un poder especial.

Desde tiempos antiguos, se atribuyó a las campanas un poder mágico y misterioso. Se creía que a su sonido se despiertan cielo y tierra,  y que de forma invisible están conectadas con las almas humanas. Se dice que a veces la campana puede hacer un extraño zumbido, cuando nadie la está tocando. Si ello sucede, es señal de que en los próximos días uno de los parroquianos del lugar va a fallecer.

Como ya se ha mencionado antes, el sonido de las campanas aleja a los malos espíritus. Cualquier mal espíritu que oiga el sonido de una campana, se marchará del lugar lo más lejos posible. En la antigüedad se creía que el primer tañido de la campana  induce y hace caer a los espíritus impuros en un estupor; el segundo tañido los dispersa en todas direcciones, y el tercer golpe o tañido destruye a cualquier fuerza maligna que no hubiera escapado tras sonar los dos primeros.

Cuando en los siglos XVI y XVII se produjeron epidemias de peste, las campanas sonaron para dispersar el aire contaminado; el cual, según los médicos y los conocimientos de la época, había sido la causa tales epidemias.

articulo-campanas07

Campanario del pueblo chileno de Rere. 

LEYENDA DE LAS CAMPANAS DE RERE

Las campanas de Rere es una leyenda chilena sobre la localidad de Rere, ubicada en la Región del Biobío de Chile.

Las campanas provendrían de un antiguo templo del pueblo de Rere, que resultó destruido luego de un fuerte terremoto (la parroquia del lugar se levantó en 1927, pero quedó destruida por el terremoto de 1960, por lo que se reconstruyó en otro lugar relativamente cerca de su antigua ubicación). Se dice que estas campanas pudieron hacerse gracias a las donaciones de diferentes personas, quienes entregaron para sus fabricaciones joyas, monedas de oro, plata, cobre, bronce y otros metales. La aleación de todos ellos les dio un maravilloso tañido, e hizo que las hermosas campanas se escucharan a muchos kilómetros de distancia.

Sucedió que, en una ocasión, se quiso llevar las campanas de Rere a la ciudad de Concepción. Sin embargo, misteriosamente cuando las trasladaban en una carreta tirada por varias yuntas de bueyes, a poco andar no hubo fuerza que lograra hacerla avanzar. Pero el hecho más asombroso fue que cuando se decidió volverlas a su lugar, no se necesitó más que una sola yunta para hacerlo.

Josep Riera de Santantoni 

 Santiago de Chile, 2016 –  (C) Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción, total o parcial, sin autorización escrita del autor.

(Continúa en la segunda parte)

Los mágicos poderes del hierro

articulo-hierro02

El hierro ha sido un metal muy empleado desde tiempos remotos para la confección de diferentes herramientas sencillas sustituyendo, en su momento, los objetos elaborados con hueso y piedra.

 Una vez se propagó su uso, no se circunscribió sólo a aplicaciones puramente físicas sino que se utilizó en el mundo de los rituales mágicos específicamente de protección.

En este sentido, se ha considerado al  hierro como un poderoso talismán contra espíritus negativos, duendes,  genios y otras criaturas maléficas.

Anatema para duendes, brujas y hadas

Los duendes y algunos otros seres mágicos son extremadamente vulnerables al hierro.  Aparte del simbolismo ancestral del hierro como metal protector, por los tres clavos de ese metal con los que Nuestro Señor fue puesto en la Cruz,  tiene que ver con su capacidad de detectar campos magnéticos, los que usan para desplazarse y también para captar los pensamientos de otros  a distancias cortas. La presencia de hierro interrumpe esto y los llena de pánico.

Entre las cosas inanimadas, el hierro frío es anatema para todo el mundo de las hadas.

El pastor escocés Robert Kirk, que escribió la obra “La Comunidad Secreta de los Elfos, Faunos y Hadas” en 1691, y de quien se dice que lo raptaron las hadas por divulgar sus secretos y por haber tenido la temeridad de caminar por un montecillo que les pertenecía a ellas, dijo: “Se dice que estas Hadas son de una naturaleza intermedia entre el Hombre y el Ángel, lo mismo que se pensaba que los Demonios eran viejos. Son de espíritu inteligente y laborioso y cuerpo mutable y sutil, como el llamado Astral, con una Naturaleza parecida a la de una Nube condensada, y se ven mejor en el crepúsculo. Estos Cuerpos resultan tan fáciles de manejar para los sutiles Espíritus que los habitan, que pueden hacer que aparezcan y desaparezcan a su gusto”.

Kirk explica en su obra que “nada terreno las aterroriza tanto como el hierro frío” y añade que no tienen “nada de hierro y sí muchas cosas de pedernal amarillo”.

articulo-hierro06

 

Asusta a los espíritus

Es una creencia muy extendida que el hierro aleja a las hadas, las brujas, los demonios, los fantasmas y los genios. Esta idea ya aparece en La Odisea, donde se dice que “el hierro asusta a los espíritus”.

En un nacimiento hindú se colocaba hierro a los pies de la cama para ahuyentar a los espíritus malignos, práctica que se conserva en los países celtas, donde el hierro colocado en una cuna evita también que las hadas cambien el bebé por un sustituto. Si cualquiera entra en el submundo de las hadas o los gnomos, le conviene dejar un trozo de hierro a la entrada, para que no pueda cerrarse tras él, impidiéndole el regreso al mundo superior.

No es sólo a las hadas a quienes no les gusta el hierro: el hierro tiene una mala reputación casi universal. Los hindúes llaman a la edad final de destrucción y oscuridad en que ahora vivimos la Kali-yuga, edad del hierro, que viene al final del ciclo anterior al regreso a la nueva edad de oro.

Siempre ha habido una prohibición contra el uso del hierro en los ritos sagrados como, por ejemplo, la construcción del templo de Salomón donde “no había ni martillo ni hacha ni se oía ninguna herramienta de hierro en la casa mientras se estaba construyendo”.

Las hadas tocadas por el hierro, aunque sea por accidente, desaparecen inmediatamente del mundo mortal. Hay un cuento celta en el que una esposa hada advierte a su esposo mortal de los peligros del hierro: desapareció al rozar por accidente el freno de un caballo. Por eso, una herradura de caballo es un amuleto eficaz contra las brujas y las hadas malas.

Un cuchillo o cualquier objeto de hierro arrojado detrás de nosotros es eficaz para evitar que nos siga cualquier mortal con malas intenciones, dispuesto a crearnos problemas y un cuchillo debajo de un felpudo de la puerta principal protege la entrada a la casa. Ninguna bruja puede caminar sobre hierro frío.

articulo-hierro00

Temor a los herreros

A los herreros se les teme por su asociación con el hierro. Son también obreros de lo mágico, puesto que son “dueños del fuego” y el metal fundido es una cosa misteriosa, a la que se mira con miedo y terror reverencial. San Patricio rezaba contra “los hechiceros de las mujeres, los herreros y los druidas”.

Los herreros tienen tanto poder de creación como de destrucción. Igual que los albañiles poseen también secretos de la profesión y de poderes rituales de transformación, celosamente guardados y transmitidos únicamente a los iniciados. Los herreros parece que descienden de los ayudantes de los dioses del fuego: Vulcano, Lugo, Loki y otros. Se convierten en los enanos negros de los cuentos de hadas que fraguan las armas mágicas y las armaduras impenetrables. Este doble aspecto de creación y destrucción se refleja en los enanos que son o amables y protectores, como en la historia de Blancanieves, o malignos, como el de Blancanieves y Rosa Roja.

Los romanos incrustaban clavos en las paredes de sus casas para conservar la salud, en especial durante las épocas de plagas.  Igualmente creían que  trazando un círculo en el suelo con un objeto férreo se preservaba de influjos funestos a quien se encontraba en su interior, haciéndole inaccesible a hechizos y mal de ojo.

En la edad media se empleó el hierro como remedio contra la gota, la erisipela, panadizos e hinchazones, y de él se hicieron linimentos que aliviaron el picor de la sarna. Se pensaba, también, que el uso de  un anillo de hierro era eficaz contra el reuma y que si se colocaba una espada vieja junto a la cama, se prevenían retortijones y calambres nocturnos. Para quitar las verrugas, se restregaban con un trozo herrumbroso de hierro, en especial el que había sido forjado en  Jueves  Santo.

articulo-hierro03

Objetos de hierro en la pared

En cuanto a su aspecto mágico, al hierro se le atribuía la virtud de anular el poder de las brujas escondiendo un objeto de hierro en un rincón del exterior de la casa junto a un muro. Igualmente,  se consideraba, como una medida de protección, colgar  en la pared cuchillos, espadas, puñales viejos, tijeras -todos ellos siempre con las puntas hacia abajo-  y hasta herraduras, con fin de alejar los peligros. Y por otra parte, la Inquisición nos ha dejado numerosos ejemplos de los más bárbaros, crueles y espeluznantes instrumentos de tortura que uno pueda llegar a imaginarse, todos ellos construidos con hierro y madera: el potro, la picota, la dama de hierro, etcétera…

Hoy día aún se conserva la creencia  de que una herradura colgada en la casa sobre la puerta principal, confiere protección. Las  teorías en cuanto a la manera “apropiada” de colgar las herraduras difieren.  Sin embargo, se cree, mayoritariamente, que al contrario de los objetos cortantes anteriormente citados, las herraduras deben ponerse con las puntas hacia arriba. Lo ideal, siempre que se pueda, es clavarlas con tres de sus clavos originales.

A pesar que el hierro es un metal básicamente de protección, existen ciertos tabús.  Por ejemplo, no se deben recolectar hierbas curativas con cuchillos de hierro, ya que se cree que las vibraciones de este metal “obstruyen” y “confunden” las energías de las hierbas.

En la actualidad, se sigue considerando el hierro como un metal de protección, y se fabrican todo tipo de cruces con clavos de hierro y distintos amuletos.

articulo-hierro05

Pequeños rituales mágicos con hierro

También existen muchos rituales de magia al respecto.  He aquí algunos ejemplos:

-Poner pequeños trozos de hierro en cada cuarto de la casa, o enterrarlos en cada esquina de la propiedad.

-Obtener una vela blanca gruesa de 7 cms. de espesor y ocho clavos viejos de hierro. Calentar los clavos en el fuego (o en la llama de una vela roja), luego clavar cada uno en la vela blanca conformando un dibujo al azar. Encender la vela con los clavos y visualizarse  protegido, defendido y seguro.

-Esconder entre las ropas de un niño un trocito de hierro hasta que llegue el día de su bautizo.

– Para evitar que los alimentos se corrompan  o que la buena suerte huya de una casa tras fallecer alguien en ella, se recomienda tocar con un objeto de hierro todo lo que esté en la cocina y fuera de ella.

articulo-hierro04

Los barrotes de las celdas

En la actualidad muchas de estas antiguas costumbres han caído en el olvido, pero el uso del hierro, en su aspecto de protección, sigue siendo fundamental en ciertos lugares, como pueden ser las cárceles.

Un viejo sacerdote nos contó en una ocasión que los barrotes de las celdas en muchas prisiones se fabricaban de hierro,  para impedir no solamente que los presos pudieran escaparse, sino para que tampoco pudieran salir de las celdas los malos espíritus o incluso los mismísimos demonios que acompañaban o que permanecían pegados a  algunos de los condenados más crueles, como es el caso de asesinos o violadores.

Por eso, quizás, se escuchan con cierta frecuencia espeluznantes relatos sobre fantasmas o espíritus que siguen penando y manifestándose en distintas formas en cárceles y prisiones de todo el mundo.

Se trata de las entidades espectrales que están retenidas en esos lugares por el mágico poder del hierro de los barrotes, tras los cuales permanecen encerrados esos espíritus o demonios, porque no pueden atravesarlos.

Josep Riera de Santantoni 

 Santiago de Chile, 2016 –  (C) Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción, total o parcial, sin autorización escrita del autor.

 

Los machis y su magia blanca

machitun02

Así como el calcu o brujo practica la magia negra y ocasiona maleficios, desgracias y daños de toda índole, sobre todo la muerte por envenenamiento y las enfermedades, el machi está destinado a anular la acción de aquél y a contrarrestar su acción ya realizada. Es por eso que el calcu es considerado como maligno y el machi, en cambio, como un benefactor.

En 1629 fue hecho prisionero por los araucanos en Cangrejeras el joven capitán Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, quien tuvo oportunidad de presenciar un machitún, o sea, el ejercicio de la magia blanca por un machi y que describe en uno de los mejores libros escritos sobre aquel pueblo, “Cautiverio Feliz”.

“Acabamos de comer —escribe— y tratamos de ir al rancho y curar al enfermo. Esto era ya sobre tarde, y en el interior fueron algunos adherentes por ramos de canelo, por un carnero, cántaros y ollas y fue acercándose la noche, con lo cual se juntaron los indios vecinos y parientes del enfermo. Me llevó el cacique (Maulicán) en su compañía, habiendo preguntado (previamente) al machi si estorbaría mi asistencia, a lo que respondió que bien podría asistir en un rincón de la casa.

“Entramos, ya de noche, al sacrificio del carnero. Tenían en medio muchas luces. En un rincón del rancho (estaba) el enfermo, rodeado de muchas indias con sus tamborilejos pequeños, cantando una lastimosa y triste tonada con las voces más delicadas. No cantaban los indios, porque sus voces gruesas debían de ser contrarias al encanto.

“Estaba cerca de la cabecera del enfermo un carnero liado de pies y manos, y entre unas ramas frondosas de laureles tenían puesto un ramo de canelo grande, a modo de mesa (en que había) una quitra (pipa) de tabaco encendida, de la cual a ratos (el machi) sacaba el humo y (lo) esparcía entre las ramas y por donde el doliente (yacía) y la música asistía, a todo lo cual las indias cantaban lastimosamente.

“Los indios y el cacique estaban en medio de la casa sentados en rueda, cabizbajos, pensativos y tristes, sin hablar ninguno una palabra.

“AI cabo de haber incensado las ramas tres veces y al cañero otras tantas, al que tenían arrimado al banco que debía servir como altar de su sacrificio, se encaminó donde estaba el enfermo y le hizo descubrir el pecho y estómago, habiendo callado las cantoras, y con la mano llegó a tentarle y sahumarle con el humo de la quitra que traía en la boca de ordinario. Con esto le tapó (de nuevo) con una mantichuela el estómago y se volvió donde estaba el carnero. Mandó volviesen a cantar otra tonada diferente, más triste y confusa. Allegándose al carnero, sacó un cuchillo y le abrió por medio, y sacó el corazón vivo, y, palpitando (éste), le clavó en medio del canelo en una rama, que para el propósito había poco antes aguzado. Luego cogió la quitra y comenzó a sahumar el corazón, que se mostraba aún vivo, y a ratos le chupaba con la boca la sangre que despedía.

“Después de esto sahumó la casa con el tabaco que de la boca echaba humo. Llegóse al doliente, y con el propio cuchillo (con) que había abierto el carnero, le abrió el pecho, (de modo) que patentemente aparecían los hígados y tripas, y las chupaba con la boca. Todos juzgaban que con aquella acción echaba fuera el mal y lo arrancaba del estómago. Todas las indias (seguían) cantando tristemente, y las hijas y mujeres del paciente (estaban) llorando a la redonda y suspirando. Volvió a hacer que cerraba las heridas, (lo) que, a mi ver, parecían apariencias del demonio, y cubrióle el pecho nuevamente.

“De allí volvió adonde el corazón del carnero estaba atravesado, haciendo en frente de él nuevas ceremonias. Entre ellas fue (una la de) descolgar el tamboril que pendiente estaba del canelo, e ir a cantar con las indias: él parado, dando algunos pasos, y las mujeres sentadas como antes.

“Habiendo dado tres o cuatro vueltas de esta suerte, vimos de repente levantarse de entre las ramas una neblina obscura, a modo de humareda, que las cubrió, de suerte que nos las quitó de vista por un rato, y al Instante cayó el encantador en el suelo como muerto, dando saltos el cuerpo para arriba como si fuese una pelota, y el tamboril a su lado de la misma suerte saltando, a imitación de su dueño, (lo) que causó gran horror y encogimiento, obligándome a encomendarme a Dios. Hasta entonces había estado en notable cuidado a todas las acciones, y luego vi aquel horrible espectáculo, tendido (el machi) en el suelo y el tamboril saltando solo juntamente con el dueño: se me angustió el alma y se me erizaron los cabellos, y tuve por muy cierto que el demonio se había apoderado, de su cuerpo.

“Callaron las cantoras y cesaron los tamboriles, y sosegóse el endemoniado, pero de (una) manera que el rostro parecía el (del) mismo Lucifer, con los ojos en blanco y vueltos al colodrillo, con una figura horrenda y espantosa.

“Estando de esta suerte, le preguntaron si sanaría el enfermo, a que respondió que sí, aunque sería tarde, porque la enfermedad era grave y el bocado (o sea, el mal tirado o ingerido) se había apoderado de aquel cuerpo, de manera que faltaba muy poco para que la ponzoña llegase al corazón y le quitase la vida.

“Volvieron a preguntarle en qué ocasión se lo dieron (es decir, el bocado), quién y cómo, y dijo que en una borrachera (se lo dio) un enemigo suyo con quien había tenido unas diferencias, y no quiso nombrar la persona, aunque se lo preguntaron, y esto fue (hablado por él) con una voz tan delicada que parecía salir de una flauta.

“Con esto volvieron a cantar las mujeres sus tonadas tristes, y dentro de un buen rato fue volviendo en sí el hechicero y se levantó, cogiendo el tamboril de su lado, y lo volvió a colgar donde estaba antes, y fue a la mesa donde estaba la quitra de tabaco encendida y cogió humo con la boca e incensó y ahumó las ramas y el palo en que el corazón del carnero había estado clavado, no supimos qué se hizo, porque no vimos que se le sacara, ni apareció más: infaliblemente lo debió de esconder el curandero o llevarlo el demonio, como ellos dan a entender, (afirmando) que se lo come (éste).

“Después de esto se acostó entre las ramas del canelo a dormir y descansar”.

machitun01

Es ésta tal vez la descripción más completa de un machitún y que merece especial interés por haber sido presenciada a principios del siglo XVII, o sea, en una época en que las antiguas costumbres se habían conservado casi intactas.

Para comprender lo informado por Bascuñán es preciso tener en cuenta algunos hechos establecidos por la investigación moderna y que se ignoraban en su tiempo.

Los machitunes se realizan siempre de noche, jamás de día. Ello se debe a que la medicina y magia, a igual que el crecimiento de las plantas, se suponen influenciados por fuerzas lunares. El Ser Supremo de los araucanos es Pillán, pero no se le concibe como una sola persona definida, sino como un ente andrógino (que es hombre y mujer a la vez) y que representa, además, la edad joven y la avanzada. Es su componente femenina la que invoca el machi. A ella está destinado el corazón del carnero sacrificado, suponiéndose que, gracias a su consumo por la divinidad (exteriorizado por el desaparecimiento del corazón), se logrará su concurso en el tratamiento del enfermo. No se invoca, pues, el demonio, como supone Bascuñán, sino precisamente el Dios del Bien.

No menciona Bascuñán que el machi oficiante fuera un invertido, pero Rosales y otras fuentes lo atestiguan, y hoy día el oficio es desempeñado casi exclusivamente por mujeres. Estaban ellas, justamente, predestinadas para entenderse con la parte femenina de Pillán, y si lo querían hacer los hombres, debían comportarse como mujeres, usando también los vestidos de éstas.

Un papel importante en la ceremonia corresponde a la sangre: se la considera como dotada de fuerzas mágicas, pues es ella la que da vida al hombre. El machi chupa la sangre del corazón para participar de esas propiedades. Como igualmente de carácter mágico se considera al tabaco, pues es capaz de producir estados de alucinación, siendo probable que para ese efecto se le agregaran yerbas aún más fuertes. En tal estado el machi recibe revelaciones de parte de Pillán, referentes a la causa y la índole de la enfermedad y de su causante. No se hace a este respecto un distingo entre el mundo físico y el de los sueños, considerándose, por el contrario, que sólo estos últimos son adecuados para conocer la verdad.

También el canto está destinado a acentuar las operaciones que realiza el machi.

En la descripción de Bascuñán, la parte principal del tratamiento del enfermo, y que a él le parece inspirada por el demonio, es hipnótica: en realidad, no se abre el vientre del enfermo ni se le vuelve a cerrar. Debido a encontrarse hipnotizados por el machi, los presentes creen realmente que tales manipulaciones ocurren. No menciona Bascuñán que al fingir estar chupando los órganos enfermos, el machi hace aparecer un trozo de madera, una piedrecilla, una lagartija u otro objeto, afirmando haberlo extraído del cuerpo y sosteniendo que constituye la causa de la enfermedad. Este acto lo realizan mediante la prestidigitación.

Al final de la ceremonia se agrega al hipnotismo, la alucinación, actuando ambos factores en conjunto. Al hacer la verificación del causante de la enfermedad, el machi emplea, adicionalmente, el ventrilocuismo, lo que da a entender Bascuñán al referirse a la “voz tan delicada que parecía salir de una flauta”.

Se llega a ser machi gracias a una vocación que se manifiesta en la juventud, pero es preciso ser preparado por machis experimentados antes de poder desempeñar el oficio. La admisión se hace en un acto público agregado a un nguillatún (rogativa).

Los machis no practican solamente la magia blanca (como en el caso descrito anteriormente), sino también ciertas ramas de la medicina racional, como ser, el empleo de yerbas medicinales y la composición de huesos. Es, sin
embargo, difícil separar los tratamientos por medio de yerbas medicinales de aquéllos en que se aplica la magia blanca, pues a esas yerbas también se atribuyen propiedades mágicas, consistentes, precisamente, en sanar a un enfermo.

Los machis no son sacerdotes, ni desempeñan funciones religiosas, pero se dirigen a Pillán y le piden su ayuda. Diariamente suben de madrugada a un rehue colocado frente a su ruca. Consiste éste en un tronco con peldaños, la efigie tallada de Pillán y una pequeña plataforma. Parados en ella, invocan al Ser Supremo y le imploran les preste su cooperación. Todas sus alocuciones se dirigen siempre a Pillán.

He aquí algunos de los versos que recitan en el machitún al enfermo:

Del norte dicen
que ha venido el huecufü.
Por debajo de la tierra pasó,
se introdujo por los aires:
Por eso has quedado en ese estado lamentable,
por eso ha quedado rojo
tu pobre vientre.
Anuncian el remedio posible con estas palabras:
En la cascada azul tomaré
la flor azul, que es remedio para ti,
para curar tus males.
He prometido mejorarte,
y para ello he venido.
¡Pero harto difícil es poder lograrlo!
Cogeré para ti un buen remedio
para poder sanarte
y darte algún alivio.
Ya nadie sabe cómo lograrlo.
Pero de más arriba de la cascada
te traeré flores medicinales,
Y con ellas podré sanarte.

Constantemente, en las alocuciones de los machis, se pasa del mundo racional al irracional. En el fondo estiman que es la aplicación de la magia blanca la que destruye los huecufü de los calcus y que también las yerbas medicinales reúnen propiedades mágicas.

Fuente: Mitos y Leyendas de Chile, de Carlos Keller Rueff

El conjuro de las doce palabras redobladas

conjuro-chile

El conjuro es un poderoso recurso para evitar o combatir la acción de fuerzas, tanto terrenas como sobrenaturales, contrarias a la integridad física o psicológica del hombre. Su forma de expresión consiste en un texto breve -sin considerar las repeticiones ceremoniales del mismo- la mayoría de las veces provisto de rima, único elemento métrico que subsiste en su estructura estrófica, salvo contadísimas excepciones de cuartetas bien conservadas. En el contenido predominan las invocaciones a Jesucristo, o a los arcángeles Gabriel y Miguel, o a la Virgen, o a los santos Cipriano y Silvestre, encontrándose también fórmulas basadas en números cabalísticos, en días de la semana con carácter mágico y en personajes míticos.

En consecuencia, la eficacia del conjuro alcanza a perros bravos, salteadores, fantasmas, brujos, diablos, y cualquier otro enemigo, todos los cuales suelen ocultarse al amparo de las sombras nocturnas para sorprender a viajeros incautos.

El ejemplo siguiente es uno de los más difundidos en Chile:

Padre San Silvestre,
alférez mayor,
cuídame mi casa
y todo el rededor
de hombre de mala intención.
Para el lado de la cordillera
está la cruz de Salomón.
Padre San Silvestre,
alférez mayor.

 Pero ningún conjuro tiene, en la práctica de nuestro folklore, el vigor y la penetración propios del denominado genéricamente doce palabras redobladas, título con cuyo adjetivo calificativo se indica el procedimiento reiterativo empleado obligatoriamente en su aplicación, y que consiste en añadir tras el enunciado de cada palabra, todas las anteriores, en orden descendente, como lo ilustra la versión aquí consignada:

Amigo, dígame una. Una no es ninguna, la Virgen parió en Belén y siempre ha quedado pura.
Amigo, dígame dos. Las dos tablas de la ley, por donde pasó Moisés. Una no es ninguna, la Virgen parió en Belén y siempre ha quedado pura.
Amigo, dígame tres. Las tres Marías. Las dos tablas de la ley, por donde pasó Moisés. Una no es ninguna, la Virgen parió en Belén y siempre ha quedado pura.
Amigo, dígame cuatro. Los cuatro elementos…  

(Sigue el mismo procedimiento hasta el final).

Amigo, dígame cinco. Las cinco llagas…
Amigo, dígame seis. Las seis candelas…
Amigo, dígame siete. Los siete sacramentos…
Amigo, dígame ocho. Los ocho coros…
Amigo, dígame nueve. Los nueve meses…
Amigo, dígame diez. Los diez mandamientos…
Amigo, dígame once. Las once mil vírgenes…
Amigo, dígame doce. Los doce apóstoles…

Y cuando se desea conferirle especial énfasis a este conjuro, se dice una decimotercera palabra, principalmente adecuada para desarmar al demonio:

Quien dijo doce que diga trece: que reviente ése.

Este fenómeno folklórico vive en todo el centro y sur del país, encontrándosele en el norte desde la provincia de Coquimbo, y haciéndose notable su cultivo en reductos campesinos de Santiago, Colchagua, Curicó, Talca, Maule y Ñuble.

En esta fuerza de conservación, fruto tradicional de una actitud de defensa del hombre, podrían encontrarse variadas fuentes interpretativas de la psicología y de las tendencias religiosas y supersticiosas de los chilenos, además del extraordinario significado de trayectoria temporal que encierra este hecho, uno de los más fuertes y tempranamente arraigados en los primeros momentos de gestación de nuestra nacionalidad, debido a su abundante uso por parte del conquistador hispánico y a su facilidad de diseminación.

Y aunque España sea el foco de procedencia, algunos de nuestros conjuros, como el paradigmático hispanoamericano de las doce palabras redobladas, remontan su estructura dialogada, su fórmula reiterativa, sus citas invocadoras y su probada eficacia, peninsularmente cristianizadas, a la vieja cultura persa, derramándose de ésta a las budista, musulmana y judía, hasta vaciarse en los moldes europeos.

Fuente: Artículo de la Enciclopedia Chilena.

Reglas elementales que un mago ha de respetar

libro-magia

 

Para que sus rituales tengan los efectos que usted pretende, y sus invocaciones y plegarias se cumplan, el Mago ha de respetar normas fundamentales. Los postulados de la antigua Magia siguen vigentes hoy en día y responden a leyes inmutables; ya que, como todo en este mundo, esta Ciencia o Arte también tiene sus normas.

En este caso, se basan en la convicción de que, a través de la voluntad del Mago y realizando determinados actos, se puede modificar la realidad. La Magia es una fuerza que se canaliza y se dirige intencionalmente con un fin. Para poder practicarla correctamente, es conveniente conocer esos principios que la rigen.

Primera ley: La unidad del Todo
Dios es la mente universal que todo lo contiene. Es el poder del Verbo. La herramienta fundamental del Mago es su “mente”. De ella parten la Imaginación y la Voluntad, la Fe y la Fuerza. En la práctica: Esto se resume en una frase: Toda
palabra, oración o decreto que pronuncie debe hacerlo mentalizando y visualizando con fuerza aquello que desea realizar. Tenga en cuenta que, por formar parte del Universo, está unido a él y a toda su energía. El poder de la Fe, la Voluntad y el deseo son mayúsculos y la verdadera fuerza de un Mago.

Segunda ley: Las invocaciones
Cuando se realiza un Acto Mágico, se invoca la presencia de entidades espirituales para que ayuden a concretarlo. Los Ángeles, los elementales, los santos y las representaciones Divinas son energías afines con el hombre, y le ayudan a someter y modificar situaciones terrenas. En la práctica: Recuerde que una de sus principales herramientas es la devoción. Realice ofrendas, rezos y devociones a los Espíritus Guías con quienes se sienta más identificado. Jamás invoque a demonios o espíritus oscuros.

Tercera ley: La polaridad negativa y positiva
Nadie puede practicar Magia si se halla deprimido o nervioso. Tampoco puede hacerlo en malas condiciones de higiene. El motivo es simple: lo negativo atrae lo negativo. Es la Ley de la Polaridad. En la práctica: Si va a hacer Magia, tome un baño de descarga, y vístase con ropa cómoda y clara. La higiene de las manos es esencial para manipular elementos.

Cuarta ley: La purificación del templo
Para un Mago, su lugar de trabajo es un templo en el cual cada uno de los accesorios y herramientas debe estar purificado. Esto se hace mediante conjuros de exorcismo.

Quinta ley: Consagración del libro mágico
Todo Mago debe tener su propio libro de hechizos. Conviene que esté encuadernado en cuero (o cartón duro, madera, cartulina) para grabar a fuego (o pintar) las iniciales de su dueño y los símbolos mágicos que desee. En la práctica:
Procure escribir en el libro con una lapicera a pluma y tinta. Anote en él todos los hechizos que le hayan resultado más eficaces. Será “su” libro. No lo muestre a nadie. Conságrelo encendiendo una vela blanca y haciéndole una cruz en el lomocon agua bendita, mientras dice: “Que este Libro de la Luz sea la fuente del bien”.

Sexta ley: El dominio de los cuatro elementos
Un verdadero Mago debe controlar a los cuatro elementos: Aire, Fuego, Agua y Tierra. Si tiene miedo a alguno de ellos, no podrá dominarlos.
En la práctica: Para hacerlo, cuando los convoque en sus hechizos, recurra a los 4 Ángeles de los Elementos y, también, a los Espíritus de los Elementos.

Séptima ley: El secreto
Cualquier acto mágico debe ser secreto. Si se comenta, pierde su fuerza. En la práctica: Sea reservado. No se olvide de que la Magia es ocultismo (lo oculto) y hermetismo (lo cerrado); no algo para divulgar a los cuatro vientos.

Octava ley: El devenir del péndulo
Al igual que el péndulo de un reloj, todo aquello que lancemos al Universo, tarde o temprano, regresará a su lugar de origen multiplicando aquello que enviamos. En la práctica: Su deseo tiene límites y esos límites son de dos tipos: uno, el de la libertad ajena; el segundo, lo que las leyes y los valores esenciales del ser humano nos señalan que hemos de hacer.

Novena ley: La unidad con la Naturaleza
La Tierra es una entidad viviente que se expresa a través de plantas, animales, humanos y energías telúricas diversas. Utilice elementos de la Madre Tierra en sus actos de Magia. Ellos potenciarán sus hechizos. Estudie minuciosamente las energías de cada gema, planta, etcétera para emplearlas correctamente. En la práctica: Por ejemplo, utilizar cuarzo rosado para solucionar conflictos amorosos y turmalina negra para expulsar entidades negativas. Todas las sustancias naturales le responderán, ya que usted está compuesto de los mismos elementos, dado que: “Todo es uno”, como dice la Ley de la Magia.

Décima ley: El principio de simbolismo
Los crucifijos, la estrella hebrea, el pez y tantos otros representan de forma material (sobre un objeto físico), una fuerza o energía perceptible de carácter inmaterial. En la práctica: La historia de los símbolos universales y sus
significados es una de las herramientas intelectuales más importantes para todo Mago. Aprenda a conocer cada símbolo y lleve consigo aquellos que tengan que ver con su fe. Le otorgarán mayor poder, ya que estará unido espiritualmente a las fuerzas que los animan.

Observaciones sobre el uso de las velas en rituales mágicos

velas2

.- A las velas no debe llegarles la luz solar. Esto significa que pueden encenderse de día, pero con la precaución de que no les llegue directamente la luz del sol. Si están cerca de una ventana o ventanal, debe taparse la luz con la cortina. Y deben encenderse también lejos de corrientes de aire.

.- No se pueden prender velas ni en el baño,  ni en la cocina. JAMÁS.

.- Las velas deben pegarse al candelabro o donde se van a colocar (siempre en pocillos, ceniceros o recipientes individuales) con otra vela común y corriente, de las que se tienen en todas las casa para cuando se corta la luz, y cuyo esperma se usará especialmente para ello. No se pueden pegar con la misma vela que se utiliza en el ritual.

.- Las velas deben estar al resguardo de la privacidad; es decir, mientras menos personas ajenas al Ritual las vean, mejor.

.- Si el ritual que se está realizando  consta de más de una vela a la vez, para encenderse (formas de pentágono, triángulo o cualquier otra), nunca encender sobre una bandeja o plato todas las velas, sino como se ha dicho antes, han de colocarse en en pocillos separados; puesto que el calor de todas juntas calentaría la bandeja y se derretirían y terminarían antes de lo normal. Si después, por seguridad, se desea colocarlas sobre una bandeja así, en pocillos individuales, no habría problema.

.- Todas las velas se encienden con fósforos o cerillas, nunca con encendedor o con la llama de otra vela (salvo que un ritual  específico lo exija, en casos muy señalados y se le especificará antes, como rituales de alta complejidad).

.- Si fueran más de una vela las que deben encenderse, éstas deben estar a una distancia prudente la una de la otra (20 centímetros. aproximadamente o más, no menos).

.- La vela debe arder hasta apagarse por completo cuando ya no le quede mecha, nunca hay que apurarla.

.- Si por fuerza mayor deben ser apagadas, nunca se soplan, sólo se ahoga la llama con los dedos húmedos, un apaga velas o aplastando el pabilo o mecha de la vela.

.- Si el ritual que se está realizando con velas son más de una a la vez para encenderse juntas (formas de pentágono, triángulo o cualquier otra), se debe esperar hasta que se apague la última de las velas por sí sola, andes de deshacerse de los restos.

.- Los restos deben ser tirados a la basura solamente.