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El demonio de la depresión y el demonio vagabundo

depresion-demonioEn el año 345, ya existía esa cosa del diablo que es la depresión y actuaba en los monasterios. He aquí las indicaciones de Evagrio Póntico, monje y asceta cristiano (345-399), para alejarse de “El demonio de la tristeza”: “Todos los demonios enseñan al alma el amor por el placer: sólo el demonio de la tristeza se abstiene de ello. Por el contrario, destruye todos los pensamientos insinuados por los otros demonios, impidiendo al alma sentir cualquier placer, insensibilizándola con su tristeza. Es cierto lo que se ha dicho: que los huesos del hombre triste se tornan áridos (Pr 17:22). Y sin embargo, si se lucha un poco, este demonio sirve para fortalecer al solitario. Lo convence de no acercarse a ninguna de las cosas de este mundo ni a ningún placer.”

Parece describir un cuadro clínico de una persona deprimida realmente, aquella que se encuentra en un estado de indiferencia que le vuelve blanco de todas las enfermedades. Los médicos modernos han descubierto las asociaciones entre quien ha padecido un trance agudo de depresión y posteriores padecimientos patológicos. En una época anterior a los ansiolíticos, Evagrio parece encontrar hasta una raíz freudiana del asunto, asociándolo con una figura emblemática de la tradición cristiana.

“Si persiste en su lucha, genera en él pensamientos que lo inducen a alejar su alma de este tormento o lo fuerzan a huir de ese lugar. Tal es lo que ha pensado y sufrido el santo Job, atormentado por este demonio: Ojalá pudiera echar mano a mí mismo u otro, a mi pedido, así lo hiciera (Jb 30:24). Símbolo de este demonio es la víbora, animal venenoso. La naturaleza le ha concedido, benevolentemente, el que pueda destruir los venenos de los otros animales, pero si la tomamos en estado puro, destruye la vida misma.”

Otro hallazgo en los escritos de Evagrio Póntico es esta advertencia sobre un diablo latoso que hace que los hombres solos pensemos en el sexo y él recomienda encarar así al pequeño demonio:

“Hay un demonio, denominado vagabundo, que se presenta a los hermanos sobre todo durante el transcurrir del día. Éste pasea nuestro intelecto de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y de casa en casa. El intelecto entabla, al principio, simples diálogos. Luego se entretiene por más tiempo con algún conocido y corrompe el estado interior de los que encuentra, y luego, poco a poco, se va olvidando de su conocimiento de Dios, de las virtudes y de su propia profesión.

“Es pues necesario que el solitario observe de dónde viene este demonio y a dónde éste quiere llegar. No es por casualidad que este demonio da todas estas vueltas. Lo hace para corromper el estado interior del solitario. De este modo el intelecto, enardecido por estas cosas, ebrio por todos los encuentros, inmediatamente se tropieza con el demonio de la fornicación, o de la ira, o de la tristeza. Sentimientos que masivamente destruyen el resplandor del estado interior.”

Si leemos con atención los primeros libros de la Biblia, el demonio casi no es mencionado. Se nos habla de la Serpiente y que Jehová decide castigarla, haciéndola caminar arrastrándose sobre su vientre, prueba de que el redactor del Génesis tenía conocimientos de que las serpientes antiguamente habían tenido patas, detalle que no dejaba de maravillar a un científico ateo del siglo XX llamado Carl Sagan.

Al inicio, el conflicto consiste en que el pueblo judío no tenga dioses ajenos a Jehová. Hasta que ocurre el momento del destierro en Babilonia, Israel –y por ende, la civilización occidental posterior– no ha encontrado un personaje para hacerlo culpable de los pecados que cometemos por la naturaleza humana. Es en esa etapa cuando eclosiona la figura del diablo y por eso no es gratuito que la película El Exorcista inicie con una escena filmada en Irak, donde los perros del desierto ladran aterrorizados ante las ruinas arqueológicas por donde pasea, entre un delirante diluvio solar, el sacerdote Damien Karras.

El debut del Diablo es en el libro de Job, ya bien avanzada la Biblia. Dios le pregunta de donde viene y él le dice que de recorrer la tierra, evadiendo así la pregunta. Volvemos a verlo hasta los evangelios, en el momento de las tentaciones, y Jesús varias veces lo espeta con su nombre. San Pablo recuerda su presencia con furia y en los Efesios llama a vestirse con toda la armadura de Dios para vencer sus acechanzas.

(Los escritos de Evagrio se encuentran en “La Filocalia” uno de los textos de uso común en la Iglesia Ortodoxa.)

Fuente: eluniversal.mx

La depresión, una enfermedad cada vez más común y poco tratada

La depresión, la enfermedad mental más común, afecta a unas 350 millones de personas en el mundo y a pesar de los tratamientos efectivos muchos pacientes nunca son tratados ni diagnosticados. Ese es el mensaje que muchos expertos en todo el mundo están lanzando por el Día Mundial de la Salud Mental.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 75% de las personas que sufren la enfermedad vive en los países en desarrollo. Pero debido al estigma y desconocimiento que todavía existen sobre la depresión, muchos no reconocen que están enfermos.

“Es una enfermedad cada vez más común en todo el mundo, con una tendencia cada vez mayor de ser un alta prioridad de salud pública, más que las enfermedades cardiovasculares o neurológicas”, cuenta el doctor Roger Montenegro, miembro del consejo de dirección de la Fundación Mundial para la Salud Mental (WFMH, por sus siglas en inglés).

“La depresión es una problemática que ya vemos todos los días, en hospitales, en nuestras propias familias”, dice el también presidente de la Fundación Contener en la Argentina, una organización de defensa de derechos de las personas que sufren trastornos mentales.

Pero a pesar de ser tan común, dice el experto, mucha gente todavía no puede reconocer la enfermedad cuando la sufre y por lo tanto no busca ayuda para aliviarla.

Tristeza “sostenida”

La depresión, explica el experto, no son las fluctuaciones del estado de ánimo que todos podemos sentir en determinado momento. Genera un estado sostenido de tristeza o falta de esperanza que puede durar dos semanas o más e interfiere con la capacidad de funcionar en nuestra vida diaria.

“Hay que diferenciar la tristeza de la depresión”, dice Montenegro. “La tristeza es parte de la vida, pero hay un nivel de tristeza que a pasa a preocupaciones somáticas o inhibición en el comportamiento psicosocial. La depresión produce una desconcentración y desinterés por la vida, trastornos de sueño, disminución de la libido”.

El 75% de las personas que se suicidan comunicaron un mes antes de suicidarse, a un familiar o conocido, que tienen deseos de morir o matarse

Estos son los síntomas de las formas leves y moderadas de la depresión, pero en sus formas más severas puede poner en riesgo la vida del que la sufre. “En sus formas más profundas la enfermedad va acompañada de otros síntomas y allí comienza a instalarse la idea de que la vida no tiene sentido y que la muerte puede ser un alivio”, explica el psiquiatra.

En los casos más graves la depresión puede llevar al suicidio: un millón de personas se suicidan cada año en el mundo, según la OMS. En América Latina y el Caribe la cifra es de 63.000.

“Sabemos -dice Montenegro- que 75% de las personas que se suicidan han comunicado, un mes antes de suicidarse, a un familiar o conocido que tienen deseos de morir o matarse, 60% ha comunicado ese deseo en los dos meses previos al acto y 50% en los tres meses antes de cometerlo”. “Y esto ocurre porque estas personas no fueron tratadas adecuadamente”, agrega.

“Es necesario hacer mucho más”

La enfermedad es un trastorno complejo en el que intervienen factores sociales, psicológicos y biológicos.

Puede ser causa o consecuencia de otra enfermedad, como cardiovascular o una experiencia postparto, o puede ser resultado de presiones económicas y sociales, desempleo, desastres naturales y guerras.

En América Latina, se calcula que la depresión afecta a 5% de la población adulta, y seis de cada diez personas con la enfermedad en la región no reciben tratamiento. Pero las brechas entre un país y otro en diagnóstico y tratamiento de la enfermedad son enormes. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por la WFMH sobre depresión entre los adultos mayores en varios países de América Latina encontró que en Perú, México y Venezuela, la mayoría de los participantes con síntomas de la enfermedad nunca habían recibido tratamiento para ella.

A pesar de la enorme carga de salud pública, el presupuesto que dedican muchos países a la salud mental es mínimo. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en América Latina y el Caribe, el porcentaje del presupuesto sanitario destinado a salud mental es inferior al 2%.

La enfermedad, dice el doctor Montenegro, está relegada en la región. “Los gobiernos han producido declaraciones para crear leyes de salud mental con presupuestos muy bajos, o con promesas imposibles de cumplir o presupuestos que luego son recortados”, explica el miembro del consejo de dirección de la Fundación Mundial para la Salud Mental.

“En el grueso de América Latina es necesario hacer mucho más porque no basta con tener solo buenas intenciones. Es necesario educar y luchar para los temas de salud mental entren en la agenda y en la cabeza de los políticos, y educar a los médicos de atención primaria, que son el primer contacto del paciente, para que puedan reconocer los síntomas y detectar la enfermedad”.

Y agrega: “Es necesario trabajar mucho más en un esfuerzo de tres partes, que incluya a profesionales, pacientes y sus familias”.

Fuente: lanacion.com

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Los científicos investigan la actividad cerebral relacionada con la hipnosis

Los cerebros de las personas que no pueden ser hipnotizadas son distintos de los de aquellas que caen fácilmente en trance, según un estudio reciente.

Investigadores usaron imágenes de resonancia magnética (IRM) para examinar la actividad de tres redes distintas del cerebro en doce adultos que se hipnotizaban fácilmente y en 12 que no.

Las redes cerebrales fueron la red neuronal por defecto, que se utiliza cuando el cerebro está en reposo; la red de control ejecutivo, que se usa para tomar decisiones; y la red de prominencia, que se usa cuando se decide si una cosa es más importante que otra.

Los escáneres cerebrales mostraron que ambos grupos tenían actividad en la red neuronal por defecto, pero las personas que se hipnotizaban con facilidad tenían una mayor activación conjunta entre partes de la red de control ejecutivo y la red de prominencia, hallaron los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

El estudio aparece en la edición de octubre de la revista Archives of General Psychiatry.

La hipnosis, que se ha mostrado resulta útil con el control cerebral sobre la sensación y la conducta, se puede utilizar para ayudar a tratar el dolor, las fobias, el estrés y la ansiedad, anotaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la Standford.

“Nunca ha habido una característica cerebral para la hipnosis, y estamos a punto de identificar una”, aseguró en el comunicado de prensa el autor principal del estudio, el Dr. David Spiegel, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales.

Dicho hallazgo podría proveer conocimiento sobre la forma en que la hipnosis funciona, y sobre cómo se puede utilizar con la mayor eficiencia para tratar a los pacientes, explicó Spiegel.

Dijo que alrededor del 25 por ciento de los pacientes que atienden no pueden ser hipnotizados. “Tiene que suceder algo en el cerebro”, concluyó Spiegel.

Fuente: canalsonora.com

La hipnosis funciona “mejor o igual” que los fármacos para tratar la ansiedad

La hipnosis funciona “mejor o igual” que los fármacos en el tratamiento de enfermedades como la ansiedad o la depresión, según ha explicado a Europa Press el responsable del Centro de Hipnosis Profesional de Valencia, Ángel Mateo, con motivo de la presentación en el Palacio de Congresos de Madrid de su libro ‘¿Y por qué no con la hipnosis? Vivencias de un hipnólogo profesional’.

En su opinión, esta forma de terapia ha evolucionado de manera “brutal” en los últimos cinco años, ya que “ahora se diseña en función de los neurotransmisores que hay que tocar para que el organismo regule”. En este sentido, expresa que éstos “se manejan ahora simplemente hablando”, cosa que antes “era impensable”.

Todo ello se debe a los “importantes avances” que se están consiguiendo en la aplicación práctica de la hipnosis gracias a las investigaciones que se están realizando en especialidades como “la neurología, la neuropsicobiología o la psicobiología”, explica Mateo.

En concreto, la hipnosis es una técnica basada en conocimiento científico y “absolutamente demostrada y comprobada por la ciencia”, indica. Ésta se desarrolla a través de una serie de ejercicios que “tratan de desconectar la parte consciente del cerebro para meter sugestiones en la inconsciente y que se produzcan cambios cognitivos y conductuales”, señala. Así, Mateo subraya que el objetivo es “alcanzar los cortes cerebrales más profundos, que es donde está la memoria a largo plazo”. Para ello, se vale de la electrónica y de un oxipulsímetro, con los que se observa, mientras se habla con el paciente y se atiende al número de pulsaciones y de saturación de oxigeno, “las cosas que no tiene resueltas y las que están superadas”, manifiesta.

No deben combinarse ambas terapias

El experto, que señala que con anterioridad este proceso se hacía únicamente estudiando la gestualidad del paciente, afirma que no hay que hacer preguntas al paciente, sino hablar con él para “identificar la causa y el efecto” de su problema. Además, informa de que también es necesario realizar un test de proyección de personalidad al paciente “para comprobar si lo que cuenta se ajusta a su proyección mental”.

Por otra parte, señala que la terapia no debe ser combinada con medicamentos, ya que “no hay ningún fármaco para modificar una emoción”. Por ello, siempre pide al paciente “que le diga a su médico que le vaya eliminando el tratamiento suavemente”.

En cuanto a las enfermedades de los pacientes, diferencia entre dos situaciones habituales como la fobia y la obsesión asegurando que la primera “es estática y se activa sólo en presencia del objeto fóbico”. Por contra, expone que la obsesión se da cuando tan sólo al imaginar este objeto, “el paciente ya se pone malo”.

No obstante, la enfermedad que la mayoría de los pacientes de Mateo padecen es la ansiedad, ya que “entre cinco y seis de cada diez” la presentan. Tras ésta, destaca a otras como “la depresión, la neurosis, las obsesiones compulsivas, los problemas sexuales y las adicciones a drogas duras o al tabaco”.

Respecto a esta última, indica que “se hace en una sóla sesión”, algo que no pasa con las demás. Por ejemplo, la ansiedad necesita “entre cuatro y seis sesiones a lo largo de dos o tres meses” pero, con ello, “el 90 por ciento de los pacientes resuelven este problema de una vez por todas”, explica.

Todo el mundo puede ser hipnotizado

Además, subraya que “no hay nadie que no pueda ser hipnotizado, aunque puede costar más trabajo o menos”. Sin embargo, no existen muchos profesionales que puedan realizar la hipnosis, ya que Mateo cifra en 30 los expertos en la misma en España.

Precisamente para “acercar al público esta eficaz terapia”, el especialista ha publicado esta obra realizada conjuntamente con la escritora Lupe Bohorques. Según su criterio, era necesaria, ya que “se ha usado mucho en ‘shows’ sin explicar cómo se llega hasta ahí”.

En este sentido, Mateo pone como ejemplo el truco de chasquear los dedos y hacer que la persona duerma. “Lo primero es que nadie se duerme porque tienen la mente despierta, además de que lleva un proceso de instalar esa orden en el paciente”. Así, considera que “parece que se tengan poderes mágicos, pero no es nada de eso”.

Por último, y a pesar de reconocer que existen psicólogos y psiquiatras que han aprendido hipnosis en escuelas privadas, subraya que éstos “son los mayores detractores de esta terapia”. Además, sostiene que los que sí la han estudiado “son bastante flojos” en su práctica.

Fuente: europapress.es

Los beneficios de la meditación desconciertan a los científicos de la Universidad de Yale

Los investigadores usaron imágenes de resonancia magnética funcional para determinar cómo el cerebro de los meditadores difería de los sujetos que no estaban meditando. Las zonas sombreadas en zonas de altas luces azules indican la disminución de la actividad en los cerebros de los meditadores. (Imagen Universidad de Yale).

Científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, se manifestaron “desconcertados” por los grandes beneficios de la meditación en el cerebro del ser humano, en cuanto a favorecer el desarrollo de personas felices y en el beneficio en enfermedades como autismo y esquizofrenia. Un completo informe de sus investigaciones se envió el 21 de noviembre a las actas de la Revista de Ciencias.

Tras investigar respuestas cerebrales en meditadores, expertos descubrieron que la meditación actúa directamente en las áreas asociadas a soñar despierto, trastornos psiquiátricos, autismo y esquizofrenia.

Una buena capacidad de meditación también resultó directamente asociada a un alto nivel de felicidad, explica el Doctor Judson A.Brewer, profesor asistente en psiquiatría y autor principal del estudio.

“La meditación ha demostrado que ayuda en una variedad de problemas de salud, tales como el tabaquismo, el cáncer, e incluso puede prevenir la psoriasis”, agregó el Dr. Brewwer.

Tanto a experimentados a como novatos de tres diferentes prácticas de meditación y a los no meditadores, se les efectuó una resonancia magnética en el cerebro.

En la imagen del cerebro reportada por la resonancia se reveló una menor actividad cerebral en los meditadores, en las zonas sombreadas en azul.

Esta notoria disminución de la actividad en el cerebro corresponde a las áreas de la “red de acción predeterminada”, que se encuentra en la corteza frontal y posterior medial, esto fue notable en los meditadores con experiencia.

Según el informe, ellos son capaces de desconectarse o bajar la actividad de las áreas implicadas con trastornos de atención, déficit de atención con ansiedad, trastornos de hiperactividad e incluso de las área donde se registran las acumulaciones de las placas beta amieloides que ocurren en la enfermedad de Alzheimer.

“Meditadores experimentados parecen desconectar áreas del cerebro asociadas con pensamientos errantes, la ansiedad y algunos trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia”, señala el informe.

Se registró además la actividad cerebral en los momentos de descanso y se constató que los que habitualmente practican la meditación tienen mayor actividad en el área del presente conocimiento y menos en el “yo” centrado, según describen los psiquiatras.

“La capacidad de la meditación para ayudar a las personas a mantenerse, ha sido parte de las prácticas filosóficas y contemplativas desde hace miles de años”, dijo el Doctor Brewer.

Por el contrario, explica el doctor, las características de muchas formas de enfermedad mental son una preocupación centrada en los pensamientos, donde una buena meditación puede actuar en su beneficio.

“Esto nos da algunas pistas de cómo funcionan los mecanismos neurales y la forma en que podrían estar trabajando clínicamente”, agrega el médico psiquiatra.

Prácticas de meditación del oriente como Yoga y Falun Dafa (conocida también como Falun Gong) son difundidas por sus beneficios en la salud.

“El cuerpo humano no debe tener enfermedades, las enfermedades pertenecen a estados incorrectos…”. “Por lo tanto, para regresar a aquel estado original sin enfermedades es necesario descartar los apegos que atan al ser humano a cosas negativas”, afirma Li Hongzhi, maestro de Falun Dafa, práctica milenaria conocida en oriente como Falun Gong.

Fuente: lagranepoca.com

 

 

 

Incremento de la depresión en Chile: Preocupa una mala salud mental

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente más de 120 millones de personas padecen depresión actualmente y Chile no estaría libre de este flagelo, según la última Encuesta Nacional de Salud, esta patología es hoy uno de los trastornos psiquiátricos de mayor prevalencia en Chile.

Según explica el profesor del Departamento de Psiquiatría de la UC dr. Raúl Sánchez “podemos encontrar varios tipos de depresión, una de ellas es la llamada melancólica o endógena, donde la causa radicaría en un componente genético y biológico. Los pacientes tienen como característica un ánimo mucho más plano del punto de vista depresivo, no reaccionan ni para empeorar ni para mejorar frente a eventos ambientales, tiene componentes de inhibición psicomotora en el crecimiento, importante disminución del apetito, problemas de insomnio y suelen presentar un empeoramiento en el horario matinal”.

Hay un subtipo que se llaman atípicos que tienen características distintas al anterior, poseen un ánimo más bien reactivo y presentan empeoramiento durante la tarde o la noche, presentan aumento de su apetito y peso, y tienen más sensibilidad al rechazo externo en sus vínculos interpersonales.

Otra depresión es la llamada psicótica que es una depresión grave, porque son pacientes que además de estar con la enfermedad tienen síntomas psicóticos como por ejemplo alucinaciones (escuchan voces que no son pronunciadas por nadie, ven cosas que no están en la vida real) o tienen delirios o creencias falsas que lesionan gravemente la relación con el mundo y consigo mismo.

Un tipo que se ha tocado bastante en los medios, es el trastorno depresivo estacional, en donde los pacientes suelen tener recurrencia depresiva cuando comienza el periodo de otoño-invierno, etapa donde hay una disminución de la luz y de la temperatura. Estos pacientes suelen ir mejorando con la llegada del periodo primaveral.

Asimismo, el especialista dijo que existe un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico llamado “distimia”, en donde el paciente suele tener 2 o más años de evolución con un cuadro de ánimo-depresivo que no es tan grave como la depresión mayor, pero que si conlleva un deterioro en el funcionamiento de la vida subjetiva y objetiva de sus roles, son pacientes que no consultan pero que son diagnosticados cuando tienen otro problema de salud mental o físico.

Esta patología puede afectar a cualquier persona y para poder detectarla hay que tener cierto cuidado con algunos elementos característicos, por ejemplo: cuando existe un cambio respecto al modo de ser de la persona, estar atento cuando hay tristeza o pena con tendencia al llanto durante un periodo prolongado de tiempo, otro síntoma llamado medicamente anhedonia que consiste en la pérdida del interés en realizar actividades, además se debe observar cambios en el apetito, libido y en los horarios de sueño.

La depresión puede tener no una, sino que varias causas y se conjuga en una combinación de factores, hay pacientes que tienen antecedentes genéticos de enfermedades depresivas, que los hace proclives para caer en depresión, también hay eventos traumáticos que pueden producir o gatillar la depresión, hay factores psicosociales, elementos familiares, de las sociedades mismas y de la vida cotidiana que pueden ser menos protectores y que hace que una persona enferme.

Usualmente a los pacientes de antaño, cuando tenían depresión se les recomendaba hacer reposo, por el contrario, hoy en día es muy importante que los pacientes realicen actividades físicas dado que la vida sedentaria puede empeorar el cuadro depresivo. La recomendación es evitar el aislamiento social, es muy importante que los pacientes mantengan sus actividades y por lo menos mantener una interacción social aunque sea mínima y a pesar de que cueste. Además de evitar sustancias que puedan enmascarar la depresión e incluso afectar el ánimo como el alcohol o las drogas.

Actualmente tenemos buenos tratamientos, los pacientes con depresiones graves al usar antidepresivos obtienen una gran ayuda, muchos también se benefician de terapias como la psicoterapia, que permite hacer cambios en el modo de sentir, pensar, y conducir, y que provoca un menor riesgo de volver a enfermar en el futuro.

La depresión debe ser vista como una enfermedad, una patología que debe ser reconocida y tratada adecuadamente, y es muy importante acabar con su visión estigmatizadora que ha llevado a que las personas no se atrevan a consultar o a compartir sus dramas por miedo a la discriminación, puntualizó el profesional.

Fuente: lasegundaonline

Meditar, el mejor ejercicio para el cerebro

Un grupo de investigadores en la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA), descubre lo que hay que hacer para mantener en buen estado el cerebro y libre de enfermedades que le afecten: meditar.

Según este estudio, la práctica de la meditación modifica la estructura física de nuestro cerebro, permitiendo un mejor funcionamiento y manteniendo un buen estado de salud en general. No solo ayuda a combatir la ansiedad y el déficit de atención; dedicar unos minutos al día a la reflexión mejora el estado general y ahuyenta trastornos psiquiátricos como el autismo y la esquizofrenia.El estudio se realizó utilizando imágenes cerebrales a novatos y expertos en la meditación, mientras practicaban tres técnicas distintas de reflexión.

Utilizando como técnica la resonancia magnética por imágenes en alta resolución, los investigadores han descubierto que, en aquellos que practican la meditación, ciertas regiones del cerebro son más grandes que en los sujetos de un grupo de control similares en todo excepto en que no practican la meditación.

En concreto, se ha observado un aumento de volumen en el hipocampo, la corteza órbito-frontal, el tálamo y el giro temporal inferior, áreas relacionadas con las emociones.

“Las personas que meditan regularmente tienen una habilidad singular para cultivar las emociones positivas, mantener la estabilidad emocional y comportarse de manera cuidadosa”, señala Judson A. Brewer, profesor de psiquiatría y autor principal del estudio, publicado en la revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

Entre los beneficios de la meditación están el poder concentrarse mejor, así como controlar con mayor eficacia las emociones y los niveles de estrés. La investigación también ha confirmado que las personas que meditan gozan de un sistema inmunitario reforzado.

Asimismo, al meditar, aumenta la actividad de otras áreas cerebrales “que modulan la experiencia del dolor, reduciendo el malestar que provoca”.

Según Brewer, comprender cómo funciona la meditación ayudará a investigar una serie de enfermedades. De hecho, añade que la meditación ayuda con una gran variedad de problemas de salud y enfermedades, como puede ser el cáncer, la prevención de la psoriasis o ayudar a dejar de fumar, por citar algunos.

Además, las personas que meditan durante muchos años desarrollan una nueva red neuronal por defecto en la que hay una mayor conciencia de uno mismo y del presente, y menos ensoñación.

Más materia gris y conexiones más fuertes

Dando seguimiento a investigaciones anteriores que mostraban que las personas que han practicado meditación por mucho tiempo tienen más materia gris en el cerebro, un nuevo estudio de tamaño reducido halla que sus cerebros también se encogen menos y que hay conexiones más fuertes en el cerebro mismo.

Esto significa que las neuronas podrían transmitir mejor las señales eléctricas, apuntaron los investigadores.

“Nuestros resultados sugieren que los meditadores a largo plazo tienen fibras de materia blanca que son más numerosas, más densas o más aisladas por todo el cerebro”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de California en Los Ángeles la coautora del estudio Eileen Luders, profesora asistente visitante del Laboratorio de Neuroimágenes de la universidad.

“También hallamos que el declive normal relacionado con la edad del tejido de materia blanca se reduce considerablemente en los practicantes activos de meditación”, añadió.

Los investigadores usaron tecnología conocida como imágenes con tensor de difusión para escanear los cerebros de los participantes del estudio y descubrir diferencias en las conexiones estructurales. El estudio incluyó a 27 personas que habían practicado estilos de meditación como Shamatha, Vipassana y Zazen por entre 5 y 46 años, y otras 27 personas de la misma edad y sexo que no meditaban.

Los investigadores hallaron que los dos grupos tenían diferencias pronunciadas en las conexiones estructurales de todo el cerebro, no solo en un área.

“Tal vez la meditación no solo cause cambios en la anatomía del cerebro al inducir el crecimiento, sino también al prevenir la reducción”, apuntó Luders. “O sea, si se practica con regularidad durante años, la meditación podría reducir la atrofia cerebral relacionada con la edad, tal vez al afectar positivamente al sistema inmunitario”.

Sin embargo, “es posible que los meditadores tengan cerebros fundamentalmente distintos desde el principio”, señaló Luders.

“Por ejemplo, una anatomía cerebral en particular podrían haber hecho que el individuo se sintiera atraído por la meditación, o ayudado a que mantuviera una práctica continua, o sea que una mayor conectividad de las fibras en los meditadores constituye una predisposición a la meditación, en lugar de ser una consecuencia de la práctica”, apuntó Luders.