«Para que Dios descanse en el alma, se ha de pacificar siempre el corazón»

Has de saber que es tu alma el centro, la morada y reino de Dios; pero para que el gran rey descanse en ese trono de tu alma, has de procurar tenerla limpia, quieta, vacía y pacífica. Limpia de culpas y defectos, quieta de temores, vacía de afectos, deseos y pensamientos, y pacífica en las … Continúa leyendo «Para que Dios descanse en el alma, se ha de pacificar siempre el corazón»