Hallado el eslabón perdido en la evolución

Vodpod videos no longer available.

El hallazgo de un fósil llena, según los científicos, el principal vacío en la teoría de Charles Darwin, y ha sido dado a conocer precisamente cuando se celebra el segundo bicentenario del nacimiento del autor de ‘El origen de las especies’. El esqueleto de un pequeño lemur que vivió hace 47 millones de años permite comprobar la transición entre los ancestros mamíferos y los primates que originaron al hombre.

Hace 47 millones de años comenzó la historia de un pequeño primate que no pudo sobrevivir a su primer año de vida y que aún después de muerto sufrió. Se trata de un nuevo género y especie, que pudo ser un ancestro de los primates actuales y, de pronto, del hombre.

Es el Darwinius masillae, bautizado en conmemoración del segundo bicentenario del nacimiento de Charles Darwin y del sitio donde fue hallado. Es el fósil más completo de esa antigüedad, al que sólo le falta una pierna. Los primates surgieron al comienzo del Eoceno hace cerca de 57 millones de años. En Messel, Alemania, fue descubierto en 1983 un extraño fósil, que fue vendido en dos pedazos. El primero en 1991 a la Wyoming Dinosaur Center y el segundo fue adquirido en 2007 por el Museo de Historia Natural de Oslo (Noruega).

Se trata de un ejemplar pegado a la roca volcánica en la cual quedó atrapado. Una hembra que no alcanzó su primer año, que para entonces sólo pesaba unos 485 gramos y medía unos 60 centímetros con cola, el tamaño de un pequeño gato. En su mano se evidencia una fractura que pudo haber contribuido a su prematura desaparición. El espécimen está incrustado en la roca, por lo que se pueden manejar sus huesos de manera individual, debiéndose recurrir a técnicas basadas en rayos X.

Del comienzo de los primates, se distinguen las superfamilias, Tarsioidea, que incluye los aún vivos Tarsius, y la Adapoidea, que incluye los Adapidae y los Notharctidae, cuyos descendientes no sobrevivieron hasta hoy. A éste pertenece la subfamilia Cercamoniinae, a la que fue asignado el primer ejemplar conocido de D. masillae.
ida01
‘Ida’, mucho más que un fósil
Ida, como se nombró esta hembra, vivió en los árboles sobre los bosques de la entonces tropical Alemania. No es un simple fósil de lemur. Darwinius masillae hace parte del gran grupo de primates Adapoidea, representativo de la temprana diversificación del grupo Haplorrhini, primates de nariz seca, división que condujo millones de años después a los micos, los grandes simios y a los humanos, separados en diferentes momentos de la evolución.

Ida se alimentaba de frutas y hojas y quizás tenía hábitos nocturnos según se desprende del tamaño de sus órbitas. D. masillae es la tercera especie de primates hallados en Messel y permite una comparación con las dos principales subdivisiones de los primates actuales, Streepsirrhini y Haplorrhini, aunque los autores aclararon que no es un antropoide.

Los restos de Ida se reunieron de nuevo 26 años después de su separación y permitieron un mejor entendimiento de la paleobiología en esas lejanas épocas del Eoceno, cuando los gigantes dinosaurios no dominaban ya sobre la faz de la Tierra.

La silueta del fósil “Ida” -de 47 millones de años y presentado el  martes 19 de mayo como el eslabón perdido en la evolución humana- fue la imagen que adoptó este miércoles  el logo de la página principal del buscador Google. En tanto, ya hay conversaciones para que la revista People por primera vez en su historia publique una portada sin el rostro de un famoso y, en cambio, muestre en su próximo número a la primate hembra de 60 centímetros hallada en Alemania.

Todo esto muestra cómo el hallazgo  -que será descrito en un documental del History Channel y un libro llamado The Link (“El eslabón”)-  traspasó el ámbito científico. El ejemplar -cuyo estudio fue liderado por Jorn Hurum, paleontólogo de la Universidad de Oslo- destaca por tener rasgos de una especie de transición, con características primitivas y aspectos que lo acercan a los humanos, como pulgares oponibles -rasgo que en el hombre permitió la escritura- y el talón de su pie.

Esto llevó a los investigadores a afirmar que el ejemplar llena uno de los principales vacíos de la teoría de la evolución de Charles Darwin: el hallazgo de un ejemplar que estableciera el nexo entre la rama más primitiva de ancestros mamíferos hacia los primates que dieron origen al hombre. Para Holly Smith, antropóloga de la Universidad de Michigan y que participó en el estudio, “es difícil imaginar un fósil más completo que este para explicar la evolución de los primates”. De hecho, los autores del estudio afirmaron que el efecto de “Ida” en la paleontología tendrá un impacto “similar al de un asteroide que choca con la Tierra”.
ida02Ida y Darwin
“Ida” representa la pieza que faltaba en la transición de las especies que el naturalista inglés Charles Darwin postulaba hace 150 años en su obra el “Origen de las Especies”. Según la investigación, el fósil se situaría en la raíz de la evolución antropoide, cuando los primates comenzaron a desarrollar rasgos que evolucionarían en las de los humanos. Para David Rubilar-Rogers, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, el principal obstáculo que el mismo Darwin hizo con su teoría fue asumir que la evolución es un proceso gradual.

Según ese planteamiento, se esperaba que todos los estadios intermedios entre un organismo y el otro estuvieran representados en fósiles. “Ahí surge el término de eslabón perdido, pues se presume que se necesitan todos los enlaces para que se conforme la película”.  Para otra corriente, dice el paleontólogo chileno, la evolución se presenta más en saltos. Es decir, “ocurren grandes transformaciones y no necesariamente con pasos de uno a uno”, aclara.

Sin embargo, dice Rubilar-Rogers, más allá de las discusiones evolutivas, lo que “Ida” entrega es una mejor comprensión de cómo fueron los orígenes de los primates. “Podríamos decir que este fósil complementa la evolución temprana de los primates, que era compleja de entender. Con este hallazgo se descartan ciertas hipótesis y ahora se sabe que estas características humanas aparecen temprano en la historia de los primates”, concluye el experto.

Una respuesta a “Hallado el eslabón perdido en la evolución

  1. Roberto Díaz Aros - CEPchile

    El hallazgo y publicación de Darwinius masillae (Franzen et al., 2009), primate que vivió en el período Eoceno (55 a 35 ma. aprox), ha alcanzado una gran connotación en el imaginario popular ya que es un fósil que está llamado a ocupar un lugar destacado en el estudio de la evolución de los primates y por consecuencia en el estudio y comprensión de la evolución humana.

    Si bien en el pasado, la sistemática clasificaba a los primates (Linnaeus, 1758) en dos grandes grupos (prosimios y simios), hoy en día la realidad es distinta y este linaje se clasifica fundamentalmente por la presencia o ausencia de rinario, región húmeda que se extiende desde el interior del labio superior, presente en los estrepsirrinos (lémures y loris) y ausente en los haplorrinos (tarseros, monos y grandes simios), grupo este último que comprende como un grupo más derivado a los seres humanos.

    En el caso de D. masillae, que por sus características estructurales podría ser clasificado como un lémur, y en consecuencia como un estrepsirrino, carece de algunas característicos de estos animales como la presencia de una garra endurecida en el pie y un cepillo dental que le sirve a éstos para la higiene.

    Por otra parte, D. masillae presenta los ojos en posición frontal, uñas en lugar de garras y dientes similares a los de los monos haplorrinos. Cuenta además con cinco dedos y un pulgar opuesto, característico de este grupo.

    Estamos en presencia entonces de un espécimen que por sus características generales debiera ser clasificado como estrepsirrino pero que por ausencia de ciertos rasgos diagnósticos de este grupo y por la presencia de rasgos compartidos (sinapormorfías) con los haplorrinos, bien puede ser ubicado en la base de la filogenia de los haplorrinos y en consecuencia en la base de la filogenia humana descendiente de este
    subclado (subgrupo) dentro de los primates.

    No obstante lo anterior, y que el fósil contribuye a tener una mayor claridad respecto a los pasos fundamentales que se han sucedido en la historia evolutiva de los primates, la publicidad que ha rodeado al hallazgo y publicación posterior de D. masillae ha contrariado a algunos investigadores, que en su molestia han llegado incluso a desestimar el adecuado valor del fósil.

    Sin embargo, es claro que D. masillae está llamado a ocupar el lugar que le corresponde en la filogenia de los primates y que desde ya es parte del registro fósil, recurso invaluable que la Paleontología estudia a fin de reconstruir la historia evolutiva de las especies y consecuentemente la historia evolutiva del propio ser humano.

    Roberto Díaz Aros
    Centro de Estudios Paleontológicos de Chile
    http://www.cepchile-paleontologia.es.tl

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s