Quiénes somos

Josep Riera de Santantoni es  un experimentado parapsicólogo, hinoterapeuta,  investigador psíquico, experto en Ciencias Ocultas y Sanador Espiritual. Nacido en España en 1955, estudió Teología en un Seminario Conciliar de ese país. En la década de los años 80 aprendió las técnicas de Meditación Universal impartidas por el swami Satchidananda y aprovechó al máximo los cursos de Espiritualidad, Control Mental y Relajación organizados, también en España, por los lamas tibetanos Thubten Yeshe y Thubten Rimpoche. Tras estudiar en Barcelona y en el Reino Unido, obtuvo sendos diplomas como Master en Parapsicología y Master en Hipnoterapia. En los años 90 amplió sus conocimientos, convirtiéndose en transmisor de la Energía Universal y maestro de Reiki curativo. Durante muchos años se ha estado dedicando a la práctica profesional de la Parapsicología y, en su faceta como ocultista, también de la Alta Magia, con el estudio e investigación de fenómenos extraños y paranormales (por ejemplo, numerosos casos de poltergeist en personas y hogares, contagios de espíritus negativos y bajos astrales, posesiones, etcétera). Poseedor de amplios estudios sobre Religiones Comparadas, ha viajado por toda Europa y Sudamérica para profundizar en sus conocimientos sobre Mitos y Religiones. En el año 1999, recibió una revelación espiritual en una recóndita selva sudamericana y experimentó una serie de vivencias que le marcaron profundamente. Fruto de estas últimas experiencias, se planteó dar un giro completo a su vida y, con el inicio del nuevo milenio, tomó la decisión de utilizar todos sus conocimientos para ayudar a los demás, aplicando su experiencia como hipnólogo, terapeuta, sanador y consejero espiritual. Actualmente reside en Chile junto con su esposa e hijo.

Madame Aguamarine es el seudónimo o nombre privado de una bruja blanca experta en sahumerios y rituales de limpieza, con dones naturales de videncia y gran conocedora del Oráculo de los Ángeles. Desde muy joven sintió atracción por los rituales con velas, por el Tarot y por descubrir a Jesús, pues sentía y siente la profunda convicción de que cada persona puede encontrar a Dios, pero no de la manera como suelen enseñar las religiones -o sectas- establecidas. Estudiando la Biblia a través de su paso por distintas religiones, llegó al convencimiento de que ninguna de ellas dice la verdad ni tiene la razón absoluta. Sin embargo, al cumplirse una firme promesa (manda) hecha a Dios por la salud de un familiar, renunció a seguir practicando el arte adivinatorio del Tarot. Conserva sin embargo todos sus poderes, que han ido potenciándose con el transcurso del tiempo; quizás el más especial de ellos sea el de su facilidad innata para el contacto con los muertos, que en muchas ocasiones se dirigen a ella para transmitirle mensajes de distinta índole; aunque afirma que no le gusta invocarlos ni llamarlos, para no molestarles en su camino hacia la Luz. Son ellos los que por iniciativa propia se comunican. Además, posee el don de visualización del aura, tanto de personas como de animales, pues asegura que los animales, que tienen un lenguaje que puede ser comprendido, tienen asimismo sentimientos y ‘ánima’ como los seres humanos y también muestran sus afectos de forma muy concreta y definida. Un sacerdote llegó incluso a decirle que ella no necesitaba para nada las cartas, pues su don era natural. Actualmente se dedica a  transmitir los mensajes que los entes espirituales tienen que dar; trabaja en la preparación y ritualización de velas, sahumerios y rituales de limpieza de personas, hogares y negocios y en proporcionar orientación, ayuda y consejo a las personas que tienen el aura desenfocada o alterada. Reside en Chile, su país natal, con su esposo e hijo.

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Por qué usamos seudónimos

En distintas ocasiones, lectores y comunicantes se han dirigido a nosotros para expresarnos su curiosidad por el hecho de que en nuestra actividad usemos seudónimos y no los nombres auténticos que figuran en nuestros DNI’s.

El nombre es un poderoso medio de exorcismo y es la base de muchos encantamientos.  Saber el nombre “verdadero” es tener el Poder del Nombre. Hay un nombre público para uso general, pero luego hay otro nombre, esotérico e íntimo (generalmente conocido como seudónimo), para usar únicamente en determinadas ocasiones, como es nuestro caso aquí en nuestras actividades públicas, tanto las presenciales como las que llevamos a cabo en el blog ‘El Templo de la Luz Interior’ y en su blog filial ‘A la Luz de la Verdad’.

El poder del nombre tiene íntima relación con la creencia general en la fuerza creativa del sonido. Como dice el Libro Sagrado: “En el Principio era la Palabra (el Verbo) y la Palabra era Dios”. El nombre verdadero otorga poderes mágicos sobre el alma y, en algunos casos, casi se considera como sinónimo del alma o del espíritu.

Por todo lo mencionado y por muchas más razones que explicamos detenidamente en el artículo del Templo “El Poder del Nombre” (en la categoría ‘Magia blanca’), y dado que en nuestro caso trabajamos con magia y por tanto con ritos, palabras de poder y nombres, y sabiendo como sabemos que se puede dañar a cualquier persona con el poder del nombre, es completa y absolutamente necesario que en nuestra vida y ámbito profesional utilicemos   -al menos en parte- nuestros nombres privados, o seudónimos.