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Algunas claves sobre el ego espiritual

Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social.

A veces, hacemos sacrificios con el fin de alcanzar una vida más plena y feliz; sin embargo, muchas veces no llegamos al estado de éxtasis o plenitud que anhelamos.

La decepción puede llevarnos a rechazar la disciplina que habíamos emprendido, o en el peor de los casos, puede desmoralizarnos a tal punto de pensar que “Dios se ha olvidado de nosotros”. Cualquiera sea la reacción, ésta sólo nos está señalando que hemos cometido un error. Y un error puede ser corregido.

El Universo funciona como una gran computadora: hay que saber presionar las teclas adecuadas para obtener lo que se desea. Cuando no lo estamos haciendo, la computadora se detiene, espera fría y silenciosamente la señal eléctrica correcta.

¿Cuáles son? Algunas escuelas han tergiversado estas enseñanzas, quizá sin ninguna mala intención, con lo que han llevado a muchas personas a cometer errores y a frustrarse en sus expectativas.

Algunos de los errores más comunes son los siguientes:

1. ENVOLVERSE EN UNA BURBUJA DE PROTECCIÓN, O EN UNA LUZ, O EN COLOR, O EN ÁNGELES, O EN CUALQUIER OTRA FORMA QUE PROTEJA DE LOS PELIGROS QUE EXISTEN AFUERA.

Lo único que logra este tipo de ejercicio es fomentar la idea de que algo externo puede tener más poder que nosotros. Nuestra mente percibe que hay algo allí afuera que puede, por ejemplo, lastimarnos o hacernos daño. Pero, según las enseñanzas espirituales, TODO ES DIOS; por lo tanto, nada puede hacernos daño.

En realidad, debería practicarse algún tipo de ejercicio de reconocimiento de la seguridad personal. Este ejercicio podría decir: “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo, estoy rodeado de hermanos, vivo en el mundo que Dios ha creado y sólo veo amor en todas partes”. En síntesis, al elegir qué ejercicio mental o meditación hacer, se deberá buscar aquel que nos recuerde la naturaleza divina de la vida y no el peligro que percibe nuestro ego.

Muchas personas creen que repitiendo ciertas afirmaciones pueden transformar su situación personal, lo que encierra un error. No son los pensamientos lo que determinan nuestra realidad sino nuestras “creencias”. Solamente los pensamientos que hemos interiorizado y tomado como nuestra verdad son los que se manifiestan.

Dicho de otra manera, aquello que “sentimos” internamente que es así es lo que toma forma en el mundo externo.

La mente humana produce un promedio de 60,000 pensamientos diarios, la mayoría de los cuales son negativos. Las afirmaciones son necesarias para lograr implantar una creencia nueva en nuestra mente subconsciente y la repetición de estas afirmaciones es un procedimiento adecuado, pero hasta que no le agregamos la emoción o sensación que acompaña a esa idea, no la interiorizamos como una verdad dentro de nosotros.

La repetición de palabras carentes de emoción no es efectiva. Por lo tanto, si yo repito “Vaya donde vaya, estoy siempre a salvo” pero no me siento realmente seguro, de nada me servirá. Es necesario seleccionar ejercicios mentales, meditaciones o visualizaciones que fomenten las creencias de  paz, armonía y prosperidad.

2. ENVIAR LUZ A OTROS PARA QUE MEJOREN.

Se puede enviar luz o energía a otras personas para que se curen de cierta enfermedad, para que mejoren su situación económica, su vida afectiva, y demás.

La mayoría de estos ejercicios se parecen más a una forma de manipulación que a una verdadera ayuda espiritual. Primero y principal: si se va a ayudar a otro, hay que asegurarse de que la persona lo pida y lo necesite. Si esto no se da, tenemos que trabajar con lo que estamos percibiendo, porque “el problema” es algo personal que nos atañe a nosotros mismos y no a la persona que está sufriendo.

La mayoría de los problemas son sólo momentos de prueba que está viviendo un individuo; son necesarios y muy útiles para el “despertar de su conciencia”. Nunca sabemos en realidad desde afuera cuán importante puede ser para cada persona la situación que está atravesando en determinado momento. Podemos percibir esa situación como algo terrible, doloroso, injusto o innecesario, pero cualquiera sea nuestra interpretació n nunca será correcta ni completa.

El enviar la luz a la persona podría acelerar o entorpecer su ritmo personal. Nuestra intervención es innecesaria y, la mayoría de las veces, no es más que un deseo egoísta de que la persona resuelva rápido su problema porque éste nos despierta angustia o dolor. Personalmente, recuerdo que una vez se acercó un amigo íntimo a decirme que estaba muy preocupado por mi situación. Yo le respondí que su preocupación no me ayudaba, que si realmente quería hacer algo bueno por mí, tenía que confiar en mí y saber que mi Guía Interior me revelaría en el momento adecuado lo que yo necesitaba hacer.

En lugar de enviar luz a otros cada vez que veas una situación difícil, comienza por enviarte luz a ti mismo para que tu Guía Interior te haga ver la Verdad que está operando en dicha situación.

3.  CREER QUE VAMOS HACIA DIOS, QUE EVOLUCIONAMOS ESPIRITUALMENTE.

No vamos hacia Dios, YA ESTAMOS EN DIOS. Todo lo que nos rodea forma parte del gran cuerpo universal de Dios. No evolucionamos espiritualmente. Nuestro Espíritu es Perfecto y Completo; no puede ni tiene que evolucionar.

En realidad, es un problema semántico, ya que la evolución espiritual no existe. Lo que queremos significar con eso es el despertar de nuestra Conciencia a esa perfección y cuanto más rápido lo hacemos, más plenos y felices vivimos.

Tal vez el error provenga de las enseñanzas religiosas que nos dicen que Dios está “en el cielo”, como si nosotros estuviéramos separados de Él. Nosotros y el “cielo” somos UNO, y debemos aprender a reconocerlo y a vivenciarlo; en eso consiste nuestra Evolución de Conciencia o Despertar Espiritual.

4. ANGUSTIARSE O PREOCUPARSE CUANDO HAY UN FAMILIAR ENFERMO O ATRAVESANDO ALGÚN TIPO DE CRISIS.

En nuestra cultura está bien visto que uno se aflija o sufra a la par de sus seres queridos; sin embargo, eso sólo aumenta el pesar. Si interpretamos nuestro pesar desde otro nivel, esto significa que creemos más en el poder de la enfermedad o la crisis que en la solución.

Cuando te afliges por la enfermedad de un ser querido, agravas esa enfermedad, le das más fuerza y poder. La solución es hacer un esfuerzo personal y reconocer que, más allá de nuestro entendimiento, hay una Inteligencia Superior que está actuando y que tiene el poder de restaurar completamente a nuestro ser querido, si así lo desea dicha persona.

Lo mismo ocurre con cualquier tipo de problema o crisis. Si nos afligimos, es porque nuestro ego ha aceptado que hay una fuerza más potente que el Poder Divino.

5. CREER QUE UNO HA SIDO “ELEGIDO” POR DIOS.

Muchas personas que estudian en escuelas esotéricas se sienten especiales y evolucionadas. Sienten que Dios los ha conducido al lugar adecuado para su crecimiento y evolución; que la información que va a recibir es muy importante y no puede divulgarse a personas que no están tan evolucionadas, porque no tienen la capacidad para entenderla o para darle un buen uso.

Esta presunción se convierte en una forma de arrogancia, nada espiritual, que nos hace pensar que somos privilegiados, especiales, elegidos, y que los demás están descarriados o perdidos en la vida.

Esta forma de arrogancia también se ve en las religiones que se sienten propietarias de Dios. Si uno no sigue su culto, está perdido. En el Universo existe un solo Dios y es el mismo para Todos. Los humanos inventan diferentes maneras de rendirle culto, crean dogmas y doctrinas, pero, en esencia, todos adoramos al mismo Dios.

Todos somos iguales ante los ojos de Dios. Para Él, nadie está más adelante ni más atrás. Nadie vale más ni menos. Cualquier interpretació n y clasificación como ser especial corresponde al terreno del ego humano y no al terreno de lo divino.

6. SACRIFICARSE POR OTROS.

No hay nada más inútil e insatisfactorio que sacrificarse por los demás. Las tareas que se hagan por los demás deberán hacerse con amor o, de lo contrario, evitarse. Todo lo que se hace con amor es placentero; por lo tanto, no pesa ni molesta. Por el contrario, todo lo que se hace con sacrificio genera presión interna, rencor, enojo, molestia y, a veces, hasta odio.

El sacrificio por los demás está aprobado socialmente y es muy bien visto. Uno puede sacrificarse, por ejemplo, por los hijos, por los padres, por la pareja, por la profesión, por los niños desamparados, por alguien enfermo, por la institución religiosa a la que pertenece, por la empresa que da trabajo. La lista podría ser interminable y no es más que un muestrario de la acción equivocada de nuestro ego.

El sacrificio va muy de la mano con la manipulación. Por ejemplo, una madre que ha dejado su vida de lado por los hijos, tarde o temprano, usará su postura como válida para exigir algo de ellos; el novio o novia que cambia su rutina y deja de hacer ciertas actividades por el otro tratará después de exigir lo mismo.

La próxima vez que vayas a sacrificarte por alguien, pregúntate primero si ese alguien te lo pidió. La actitud de mártir no lleva hacia Dios como muchos creen, sólo el camino del amor. Haz las cosas con amor o no las hagas.

7. DEPENDER DE AMULETOS, ESTAMPAS RELIGIOSAS, CRISTALES, VELAS, IMÁGENES, O CUALQUIER OTRO TIPO DE ELEMENTO.

Es cierto que los materiales tienen su propia energía y que el contacto con ellos (en especial, con ciertos cristales cuarzos) produce cambios en nuestra vibración personal y que pueden ayudarnos en el proceso curativo. También es cierto que algunas figuras, imágenes y colores producen reacciones psicológicas que nos estimulan; a veces para bien, otras para mal.

Las estampas religiosas y otros objetos, tales como cadenas con cruces, estrellas de David y demás nos recuerdan nuestras posturas espirituales. El problema es que la mayoría de estos elementos se convierten en amuletos y les damos más poder del que en realidad tienen.

Hay personas que se sienten indefensas sin su cruz, la estampita de su santo protector, su cristal preferido o cualquier otro amuleto de su preferencia. El amuleto pasa a ser Dios. Vivir pendiente de un objeto es limitar la Presencia Divina a ese objeto. Dios es Omnipresente: está aquí, allá y en todas partes.

Lo peor sucede cuando una persona extravía su amuleto o éste se le rompe. La mayoría de las veces esto se interpreta como un presagio de que algo malo va a suceder. Esta idea es producto de creer que la persona se encuentra sin su protección y que, en consecuencia, las energías negativas pueden afectarla.

Vivimos en un Universo Mental. “Todo lo que Creemos se hace Realidad“. ¿Por qué no creer entonces que el mejor amuleto con el que cuento es mi Naturaleza Divina? Nadie ni nada puede despojarnos de lo que somos realmente.

8. CREER QUE UNO PUEDE GUIAR A OTROS O QUE PUEDE SER GUIADO.

Sentir que gracias a uno otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es pura ilusión del ego. La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu. Muchas veces esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando. Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción. Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder; en algún momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.

Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior.

No eres el salvador ni la guía de nadie. Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo.

El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros. Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica siempre el camino más corto y más feliz, nos da la idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos encontrar.

Por eso, es conveniente practicar meditación y ejercicios de relajación para poder escuchar esa voz. Si vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente no oirás la “voz de tu intuición” y buscarás guías externas.

Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán ayudarte en un principio.

Evita idolatrarlas y evita también ser idolatrado. Recuerda siempre que la “Guía más válida y acertada está siempre dentro de ti.

9. CREER QUE LOS MAESTROS ESPIRITUALES SON AQUELLOS QUE NOS PROVEEN DE LA INFORMACIÓN TEÓRICA.

Tendemos a caer muy fácilmente en la creencia de que las personas que nos enseñan son adelantadas y que ya han superado muchas pruebas en su vida. En algunos casos, esto es totalmente cierto; en otros, no. El hecho de que una persona transmita una determinada información no la coloca en un grado superior.

Debes recordar que cualquier forma de idealización o selectividad corresponde al terreno del ego.

Los verdaderos maestros espirituales son aquellos que nos ponen a prueba y vienen “disfrazados” de hijos, padres, jefes, amigos, enemigos, animales, plantas y demás.

Son aquellos que nos traen problemas. Ellos son los que realmente nos enseñan las lecciones que tenemos que aprender porque nos ponen a prueba.

Todas las religiones del mundo enseñan que Dios es Amor, que vivir con Dios significa expresar Amor a los demás. Algunas personas asisten a templos, iglesias, o escuelas esotéricas, donde reciben esta información, pero luego van a sus casas y se pelean con sus familiares, critican a sus vecinos, odian a sus jefes, a los políticos, a los animales, a individuos de otras razas o culturas. Ellos todavía no han aprendido la lección y la vida los llevará a enfrentarse una y otra vez con la misma situación o persona… hasta que aprendan a mostrar amor.

Haciendo una comparación con la enseñanza tradicional, los líderes espirituales o religiosos son los “libros” que nos dan la información; las personas que nos traen problemas son los maestros que “nos toman el examen” para ver si pasamos la prueba o no.

Existe una Ley en el Universo: Todo lo que nos molesta, complica, enreda, o todo lo que odiamos, se nos “pega”. Esto ocurre hasta que aprendemos a amar la situación.

Entonces, ese problema o esa persona se convierten en el maestro espiritual de ese momento.

10. CREER QUE UNO NO PUEDE ENFADARSE, TEMER, O SENTIR CUALQUIER OTRA EMOCIÓN NEGATIVA PR ESTAR EN EL CAMINO ESPIRITUAL.

Esta creencia nos lleva a una gran represión de la ira y de los enojos, que hacen su reaparición más tarde bajo la forma de rencor, crítica o rechazo.

Mientras estamos en el plano terrenal, vivimos las sensaciones y las emociones de este plano.

Algunas de ellas son muy placenteras, otras no.

El tener un conocimiento intelectual acerca de la acción destructiva de ciertas emociones no las hace desaparecer. Uno puede saber lo malo que es el enojo y, sin embargo, no puede evitar enojarse.

En realidad, uno sí puede evitar enojarse, o asustarse o angustiarse, pero eso exige un entrenamiento. Durante dicho entrenamiento, hay momentos en que podemos dominar la rabia y la ansiedad, y otros en los que nada puede calmarnos. Una vez que aparece el enojo, lo mejor es descargarlo de la manera más positiva posible. Es mucho peor reprimirse e intentar decir: “Todo está bien en mi mundo”, cuando uno internamente está sintiendo el deseo primitivo de querer atacar a alguien.

La mayoría de las personas que transitan el terreno espiritual son muy exigentes consigo mismas y pretenden erradicar completamente de sus vidas este tipo de reacciones. Esto no resulta desacertado pero se logra a través de un proceso. Sé amable contigo mismo y, de vez en cuando, date el permiso necesario para maldecir, golpear un almohadón, gritar, llorar y expresar, como mejor te resulte, todas las emociones negativas que te toca vivir.

La mayoría de los errores aquí enunciados están generados por la actitud crítica de nuestro propio ego. El ego no puede desaparecer porque necesitamos de él para actuar en este plano. La “solución” es ponerlo alineado con nuestro Espíritu.

Amablemente, le podemos decir al ego que: “A partir de ahora, deberá seguir las indicaciones de un nuevo Maestro amoroso, amable, paciente y permanente, que nunca juzga y que sabe que siempre estamos haciendo lo mejor que podemos”. Si seguimos las indicaciones de nuestro Maestro Interior, nunca podemos fallar.

Investigan el cerebro de monjes budistas para entender mejor la meditación

En un laboratorio lejos del mundanal ruido de las calles de Nueva York, un neurocientífico ha estado examinando a monjes budistas en un escáner del tamaño de un automóvil, para entender mejor la antigua práctica de la meditación.

La pregunta es si una investigación de este tipo podría no sólo develar los secretos de una vida armoniosa, sino también arrojar luz sobre una serie de misteriosas enfermedades en el mundo.

Zoran Josipovic, investigador y profesor adjunto de la Universidad de Nueva York dice que ha estado escudriñando los cerebros de monjes budistas mientras están meditando en un intento de entender de qué manera sus cerebros se reorganizan durante el ejercicio.

Desde 2008, el investigador ha estado poniendo las mentes y los cuerpos de prominentes figuras budistas dentro de una máquina de imágenes de resonancia magnética funcional, de cinco toneladas.

El escáner rastrea el flujo sanguíneo dentro de la cabeza de los monjes mientras éstos meditan dentro de las paredes de la máquina, las que reproducen el eco de un ritmo musical cuando la máquina está en funciones.

El doctor Josipovic, quien también oficia de monje budista, dice que espera averiguar cómo algunos meditadores consiguen un estado de “no dualidad” o de “unicidad” con el mundo, una especie de conciencia unificadora entre la persona y su medio.

“Algo que la meditación les da a quienes la practican frecuentemente es el cultivo de la atención”, dice el doctor Josipovic, agregando que el dominio de esa habilidad puede conducir a una forma de ser más tranquila y feliz.

“El estudio de la meditación, particularmente en los últimos diez años o algo así, se ha mostrado muy prometedor  porque apunta a la habilidad del cerebro de cambiar y optimizarse de una manera en que no creíamos posible”.

Cuando alguien se relaja hasta un estado de “unicidad”, las redes neurológicas en los practicantes avanzados cambian en la medida en que se rebaja la pared entre la persona y el ambiente en que se desenvuelve, dice Josipovic.

Y esta reorganización del cerebro puede conducir a que algunos meditadores afirmen estar en profunda armonía con el ambiente que los rodea.

Cambio de atención

La investigación del doctor Josipovic es parte de un esfuerzo mayor para entender de mejor manera lo que los científicos consideran como le red establecida en el cerebro.

Dice que el cerebro parece estar organizado en dos sistemas de redes: la red extrínseca y la intrínseca o establecida.

La parte extrínseca del cerebro se activa cuando el individuo acomete tareas externas, tales como hacer deportes o servirse una taza de café.

La parte intrínseca o establecida aflora cuando la gente reflexiona en asuntos que los involucran a ellos mismos y sus emociones.

Sin embargo, estas redes está raramente activas en forma plena al mismo tiempo. Y como en un balancín, cuando una adquiere preeminencia, la otra baja, y viceversa.

El tejido neurológico les permite a los individuos concentrarse más fácilmente en una tarea a la vez, sin ser consumido por distracciones, tales como el soñar despierto.

“Lo que estamos tratando de hacer es rastrear los cambios en las redes del cerebro mientras la persona se mueve entre estos dos modos de atención”, dice el doctor Josipovic.

El científico descubrió que algunos monjes budistas y otros experimentados meditadores tienen la habilidad de mantener ambas redes activas, al mismo tiempo, durante la meditación, lo que implica que han encontrado la forma de elevar los dos lados del balancín al mismo tiempo.

Y el doctor Josipovic cree que esta habilidad de manejar ambos sistemas de redes al mismo tiempo puede conducir a los monjes a experimentar un armónico sentimiento de “unicidad” con el medio que nos rodea.

Autorreflexión

Anteriormente, los científicos creían que la red establecida, de autorreflejo, simplemente se activaba cuando una persona no tenía tarea alguna en que fijar su atención.

Sin embargo, los científicos descubrieron en la década pasada que esta sección del cerebro se hincha de actividad cuando el sujeto piensa en sí mismo.

El sistema de redes establecido salió a la luz en 2001, cuando el doctor Marcus Raichle, un neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en el estado estadounidense de Misouri, comenzó a utilizar el escáner con cerebros de individuos a los que no se les daba ninguna tarea que realizar.

Los pacientes se aburrían rápidamente y Raichle notó que una segunda red neuronal se agitaba con actividad, cosa que confundió al científico.

Otros científicos propusieron la idea de que los individuos estaban pensando en ellos mismos.

El doctor Raichle dice que quienes estudian la red establecida pueden llegar a descubrir los secretos de algunos trastornos psicológicos como el Alzheimer, la depresión o el autismo.

El doctor Josipovic ha sometido al escáner los cerebros de más de veinte experimentados meditadores, tanto de monjas como de monjes que estudiaron primeramente el estilo de meditación budista tibetano.

Dice que su investigación, que pronto verá la luz, se dedicará por el momento a explicar las implicaciones neurológicas de la “unicidad” y tranquilidad; aunque, claro está, mejorar nuestro entendimiento del Alzheimer o del autismo, mientras se recorre el camino, no deja de ser un bienvenido complemento.

Fuente: el-nacional.com

El exorcista contra la psiquiatra

Creo que los demonios sí existen. Ángeles caídos que le dieron la espalda a Dios, y que, al igual que Adán y Eva, lo desobedecieron y pensaron que viviendo lejos de él serían libres.

Se llenaron de soberbia, celos y hasta ahora siguen llenos de odio; su chamba consiste en captar adeptos y fastidiar. Sus batallas se dan en el plano intelectual, en la imaginación y la memoria. El diablo mayor es tan inteligente que suele pasar inadvertido y está contento con ello.

Para escribir de este tema recurrí a dos libros que leí hace tiempo: “Habla un exorcista”, de Gabriel Amorth, uno de los exorcistas más reconocidos en el mundo, y el otro libro es un tratado de demonología, no apto para cardiacos, llamado “Suma daemoniaca y manual de exorcistas”, de José Antonio Fortea.

“El exorcismo nunca ha sido comprobado científicamente y tiene mucho de ignorancia”, así dijo la doctora Jana Petrzelova, catedrática de la Escuela de Psicología de la UAdeC.

Hay cosas naturales y sobrenaturales que la ciencia no se puede explicar. Considero que la verdadera ignorancia es convertir a la ciencia en un dios, en eliminar la fe, en no darse cuenta que existen realidades que no vemos, como Dios y los demonios.

Las inteligencias humanas más humildes y las superiores lo perciben y lo concluyen. Dice Fortea en su libro que la enfermedad psiquiátrica puede coexistir con la posesión, así que no sirve de mucho un informe psiquiátrico previo al exorcismo.

Distinguir entre problemas psiquiátricos y una posesión demoníaca es difícil pero hay señales que pueden aclararlo. Dice Fortea: “Los síntomas de una posesión son: ante lo religioso el sujeto manifiesta desde molestia, fastidio, horror, ira y furia, puede llegar a la blasfemia y el insulto; el sujeto pierde la conciencia, cuando vuelve no recuerda nada.

“Durante la crisis emerge una segunda personalidad, siempre maligna. Las pupilas se vuelven hacia arriba, los ojos en blanco, los músculos faciales se tensan y las manos se crispan. La voz está llena de odio.

“El demonio domina cualquier lenguaje, a veces muestran fuerza para levantar a varias personas a la vez y demuestran conocimiento de cosas ocultas, y en raras ocasiones levitan”.

La mamá del menor televisado en Saltillo afirmó verlo levitar. Que expliquen eso los psiquiatras. Cuando no está en crisis el paciente su pensamiento es claro, hasta autocrítico, el cuadro entero no encaja y deja perplejos a los psiquiatras; eso es una posesión.

Si Dios la permite es porque de ahí puede sacar bienes, “es como una ventana al mundo de sufrimiento y odio demoniaco y del poder de la Iglesia para someterlo”.

Quien está cerca de Dios y le tiene fe, no debe temer al demonio ni a nada. Dice Fortea que la confesión es más poderosa que el exorcismo porque la primera cura el alma y la segunda, aunque más espectacular, sólo cura al cuerpo.

El mal existe y es la ausencia de bien en un ser; sorprende la ingenuidad de pensar en que todos vamos al cielo, o que Dios siempre perdona y el infierno no existe. El infierno existe, incluso en la tierra en las personas que viven con odio y agresividad como Gadafi.

Y en la otra vida el infierno se sufre por saber que no se puede gozar de la felicidad que da Dios. Burlarse del exorcismo contribuye a desacreditar a un remedio que para muchas personas ha sido útil.

Artículo de Jesús H. González en vanguardia.com.mx

Padre González: “Hay muchos poseídos; yo paso doce horas al día haciendo exorcismos”

El suyo no es el horario de un sacerdote al uso. Se levanta al alba, dedica «unas cuantas horitas a la oración» y después comienza su labor de exorcista. «Desde las once de la mañana hasta las nueve de la noche, literalmente sin parar», puntualiza. Después, la misa, «y luego siempre tengo una, dos, tres personas más». Es el padre Enrique González, exorcista de la archidiócesis de Madrid, quien ha relatado su experiencia en el último número de la revista «Pórtico».

Hay muchos casos

El sacerdote es enjuto, de sonrisa afable y hablar pausado, con el cabello oscuro como sus vestimentas clericales. ¿Realmente hay tantos casos de personas poseídas o, al menos, infestadas por Satanás, como para dedicar 12 horas al día? «Sí, sí», responde el sacerdote con mansedumbre. «Y hay de todo: jóvenes hay muchos», agrega, «incluso niños». «Son personas que están por formarse; tienen toda una vida por delante, una vida que se puede torcer o enderezar, y quizás por eso siento una especial solicitud por mi parte hacia ellos», confiesa.

El exorcista no es ingenuo: sabe que no todos los que vienen a él «son casos de posesión». Aun así, «la oración, el exorcismo, están destinadas a apartar, a alejar al demonio de la vida de una persona, pues tiene un poder liberador importante». Se trata de una «herramienta» eficaz «para todos», especialmente «para las personas con heridas, con esclavitudes», ya que «les devuelve la libertad».

Cara a cara con Satanás

El padre Enrique se dedicaba a los pobres en el albergue «El don de María» hasta que el arzobispo de Madrid, el cardenal Rouco, le asignó «para ejercer como exorcista de la catedral». «Yo no me lo he propuesto; Dios ha ido configurando mi vida así y ya está», resuelve.

Ahora que es exorcista, contempla «más cercanamente y más cara a cara al diablo». Se trata de «una criatura cuya maldad y odio contra Dios y los hombres es difícil de comprender», afirma.

Satanás, según el padre Enrique, «puede aparecer con un rostro inocente o grotesco, pero detrás de ello se esconde una maldad, una inteligencia y un endurecimiento difícil de imaginar».

Una de las armas contra el diablo es invocar la protección de la Virgen. «Hay muchos demonios que no soportan el Avemaría; muchos, muchos», explica. «Sobre todo el rezo repetitivo del Avemaría, que expulsa a muchos demonios, a muchísimos demonios», subraya.

Ser exorcista no es un «título». «¡Que no quede exaltada la persona, sino la obra de Dios!, ¿eh?», exclama.

Fuente: religionenlibertad.com

Rezar ayuda a combatir la ira

Científicos descubrieron que rezar, después de sentirse muy enojado, calma las emociones más negativas. Recomiendan orar por los enemigos también.

¿Furioso sobre un comentario desagradable? ¿Enojado por un desaire social? Diga una oración, incluso aunque no sea religioso, ya que nuevas investigaciones de científicos estadounidenses y holandeses demuestran que rezar puede ayudar a aliviar la ira, rebajar la agresividad y reducir el impacto de la provocación.

“La gente acude a menudo a la oración cuando siente emociones negativas, incluyendo la ira”, dijo Brad Bushman, profesor de comunicación y psicología en la Ohio State University y co-autor del estudio. “Descubrimos que la oración realmente puede ayudar a la gente a lidiar con la cólera, probablemente ayudándolos a cambiar su punto de vista sobre los acontecimientos que los indignaron y ayudándolos a tomarlos de forma menos personal”, agregó.

En la investigación publicada online en el Personality and Social Psychology Bulletin, Bushman y sus colegas descubrieron que rezar ayudaba a controlar la ira sin importar la afiliación religiosa de la persona o si iba a misa o rezaba de forma habitual.

En el primer estudio pidieron a 53 estudiantes universitarios estadounidenses que completaran un cuestionario que medía niveles de emociones como ira, depresión, tensión, fatiga y vigor y luego los colocaron ante una situación que pudiera provocar una respuesta colérica.

Después pidieron a los estudiantes que leyeran una noticia de un periódico sobre una paciente de cáncer y les asignaron aleatoriamente que rezaran por ella o pensaran en ella. Los estudiantes que rezaron por la paciente reflejaron posteriormente menores niveles de ira.

En otros estudios, Bushman, Ryan Bremner de la Universidad de Michigan, y Sander Koole, de la Universidad UV en Amsterdam, tuvieron resultados similares sobre el poder de la oración a la hora de lidiar con la ira, la agresividad y la provocación.

“Los efectos que encontramos en estos experimentos fueron bastante grandes, lo que sugiere que la oración realmente puede ser un modo efectivo de calmar la ira y la agresividad”, dijo Bushman. Pero subrayó que los beneficios estaban relacionados con una oración benévola. “Cuando la gente se enfrenta a su propia ira, podría querer considerar el viejo consejo de rezar por los enemigos”, dijo Bremner. “Puede que no beneficie a sus enemigos, pero podría ayudarlos a lidiar con las emociones negativas”, agregó.

Fuente: Reuters

Dios le dijo: «Hechos 4,10», y le curó milagrosamente de cáncer terminal de huesos

La historia de Paul Callaghan, recién publicada en la revista GoodNews, ya sería impactante sin su curación milagrosa de cáncer de huesos. Con ella, es tumbativa.

Paul Callaghan, de 43 años, casado y con tres hijos, nació y aún vive en Liverpool, Inglaterra. De niño pensó en hacerse sacerdote, pero cuando tenía 14 años su padre murió, y Paul, enfadado con Dios, se alejó de la Iglesia e ingresó en el ejército. Durante diez años estuvo en algunos lugares peligrosos por el mundo. De vuelta al Reino Unido en 1997, su novia (y luego esposa) Christina le acercó de nuevo a la fe y, por consejo del padre Jimmy Collin se inscribió en un Cursillo de Cristiandad. Allí fue donde sintió por primera vez “la presencia del Espíritu Santo”, en una misa, después de confesarse. Después se presentó como voluntario con las Misioneras de la Caridad (las monjas de la Madre Teresa de Calcuta) para atender gente sin hogar.

La primera parte de su historia la contó en 2008 la periodista Kristine Cooper, directora de Goodnews (www.ccr.org.uk), la revista inglesa de la Renovación Carismática Católica: cómo se desarrolló su cáncer, cómo milagrosamente éste no le dolía, cómo la Virgen le pidió organizar un grupo de voluntarios para alimentar a los sin techo en las calles (la Sociedad Madre de Misericordia, http://www.motherofmercysociety.com ) , y cómo este grupo creció. Pero en el último número de Goodnews, de septiembre-octubre 2010, Kristine Cooper explica la milagrosa desaparición del cáncer de Paul Callaghan, para escándalo del Hospital de Cáncer de Clatterbridge (www.clatterbridge.org), donde aún no entienden lo que ha pasado.

Nos limitamos aquí a traducir del inglés el artículo de Kristine Cooper en Goodnews con la historia del milagro.

“El fundador de Madre de Misericordia, curado de cáncer de huesos avanzado”

La última vez que vi a Paul Callaghan fue hace dos años cuando lo entrevisté acerca del ministerio para personas sin techo “Madre de Misericordia”, que Nuestra Señora le había inspirado (lo publicamos en la revista GoodNews, Nov/dic 2008 ). Sufría de cáncer de huesos terminal y estaba delgadísimo.

Pese al riesgo para su salud y a las protestas de sus médicos, seguía saliendo a las calles con su equipo de voluntarios para repartir bocadillos, bebidas y abrazos a los necesitados. Era sólo cuestión de tiempo, pensaba, que la muerte se llevase a este hombre santo y valiente y vi que silenciosamente él estaba preparando a sus voluntarios para el momento en que ya no estuviese para liderarlos. Aún así, había una gran sensación de paz en el grupo y un sentido de confianza en Dios y Nuestra Señora que era impactante. Esto se debía, sin duda, a que Paul ya había experimentado un milagro un par de años antes.

Cuando le diagnosticaron el cáncer al principio sufría tantos dolores que pasaba todo el día a base de morfina y sin poder apenas moverse. Le llevaron a las aguas curativas de Holywell en Gales [en el Pozo de Santa Winefrida, que recibe peregrinaciones desde el siglo VII; Nota de ReL] y salió de ellas aún con cáncer, pero ya sin dolores. Esto dejó desconcertados a los médicos, pero impresionó tanto a los sin techo ver que Dios es real que nació todo un movimiento de oración en el hostal de Seel Street, que regentan las Misioneras de la Caridad en Liverpool. Ello abrió el camino, meses después, para cuando Paul oyó un mensaje de Nuestra Señora pidiéndole salir a las calles a alimentar a la gente.

Pasaron los meses y yo esperaba oír de la muerte de Paul. Pero, por el contrario, a inicios de 2010 me llegó la asombrosa noticia de que en la fiesta de la Inmaculada de 2009 Paul Callaghan se había curado completamente. Cuando me lo encontré en la Convención Católica del Norte en junio, parecía estar bien. Me contó lo que le había pasado.

En mayo de 2009 se sintió repentinamente enfermo y cayó con una fiebre altísima y alucinaciones. Estaba tan mal que el doctor le pidió ir al hospital al momento y le sacó una radiografía. Pero tan repentinamente como había subido, la temperatura volvió a bajar, y le enviaron a casa. Los rayos-x demostraban, sin embargo, que el cáncer se había abierto paso hasta la columna vertebral. Enviaron a Paul al hospital de cáncer de Clatterbridge para un tratamiento de emergencia de radioterapia. Recubrieron sus huesos con una sustancia especial para evitar que se desmenuzasen y le dijeron que su columna era tan quebradiza que podía romperse si estornudaba o tosía demasiado fuerte.

El tratamiento de radioterapia le ponía enfermo, pero aún así insistía en salir a las calles con su equipo. El tratamiento siguió una temporada y le llamaron para hacer más radiografías para ver si era eficaz. El especialista, preocupado por que el cáncer pudiera llegar a otros órganos, decidió escanear todo el cuerpo. Le dijeron que volviera el 8 de diciembre a por los resultados.

“Sentí las palabras: Hechos 4,10″

Él recuerda lo siguiente: “estaba sentado en casa el domingo anterior a la cita del martes, cuando de repente fue como si todo se parase. No puedo explicarlo, pero sentí el poder del Espíritu Santo todo a mi alrededor y las palabras “Hechos 4, 10” aparecieron en mi mente. Como no soy un erudito en Biblia no sabía lo que decía esta cita. Lo miré y leí: “aquí está entre vosotros este hombre, curado en el nombre de Jesucristo el Nazareno”. Supe entonces que Dios me había curado, así que fui al hospital a ver al médico. Pedí a un amigo que viniese conmigo como testigo y que trajese una grabadora.

Supe que algo sucedía por el aspecto de la cara del doctor. Me senté y le pregunté: “¿y bien, cuál es el daño?” Pero en mi corazón yo ya lo sabía por la lectura bíblica. Él dijo: “no podemos encontrar ningún daño de tu cáncer en tu esqueleto, en ningún sitio de tu cuerpo. Está totalmente normal. Nunca hemos visto esto antes. No sólo nunca he visto algo así, sino que en todos mis años en la profesión médica nunca escuché nada como esto”.

El doctor estaba totalmente perplejo, ya que este tipo de cáncer se supone que es incurable. Debido a esto, el hospital no puede admitir que Paul se haya curado, así que insisten en que debe seguir allí pero no pueden detectarlo. Cuando volvió en junio para su revisión semestral, todo seguía bien.

Los huesos carcomidos ahora están perfectos

“No tienen explicación. De hecho, es embarazoso para ellos y no quieren hablar del tema”. La enfermera especialista en cáncer que había estado cuidándole está tan asombrada que está realizando un estudio en un consultorio privado para averiguar lo que ha sucedido. Paul añade: “lo bueno es que como llevaba tanto tiempo enfermo, tengo en casa todos los informes médicos. Las radiografías muestran que mis huesos estaban carcomidos y llenos de agujeros y ahora están completamente sanos.”

Y continúa: “para mí, mi curación es simplemente Dios, que muestra, por sus propias razones, su poder para hacer lo imposible y que puede hacer lo que quiera, no importa lo que diga la ciencia o la profesión médica. La esperanza máxima de vida com miloma múltiple, mi caso, es de menos de 4 años. Es una enfermedad progresiva que se pone peor y peor, pero en mi caso ha remitido completamente. No solo me he curado: es que se ha ido del todo, no queda rastro de que estuviese enfermo.”

Paul no lamenta nada en su historia de enfermedad. “Mirando hacia atrás, puedo ver cómo Dios usó mi dolor los últimos tres años. Todo este viaje me ha modelado hasta ser la persona que soy. Creo que se me ha curado a través de la Gracia de Dios, las oraciones de Nuestra Señora y mediante mi servicio y mi “sí” constante a ellos. En este mundo hay tantas noticias malas en la prensa que lo que me ha pasado da esperanza a todos”.

Los sin techo, dice Pablo, no se extrañaron mucho cuando escucharon las buenas noticias. “Es que tuvieron unas palabritas con Dios, por su cuenta, y le dijeron: “Eh, Paul es nuestro colega y hace muy buen trabajo para Ti, así que será mejor que lo ayudes o no nos gustará”. ¡Tuvieron más fe que yo!”.

Fuente: Good News/Religión en Libertad

Cuatro pequeñas frases con un gran poder de sanación

Quiero compartir hoy con ustedes un “pequeño gran secreto”.

Existen cuatro pequeñas frases, apenas un poco más que cuatro simples palabras, que tienen un gran e increíble poder de sanación interior.

Son palabras que muy posiblemente formen parte del diario quehacer o de la vida cotidiana de muchos de nosotros; pero al mismo tiempo son muy pocas las personas que conocen su profundo significado y todavía son muchas más las que desconocen lo poderosas que pueden llegar a ser.

Estas simples y sencillas palabras pueden ayudar a muchas personas a mejorarse, a autosanarse;  e incluso en muchos casos se ha demostrado que habían llegado a curar enfermedades crónicas, como las jaquecas.

Todos nosotros tenemos el don para sanarnos de nuestras heridas espirituales, heridas que en muchos casos llegan a originar enfermedades físicas o dolencias crónicas. Sólo que unos seres humanos aprenden más rápido que otros.

En cualquier momento del día deberíamos todos nosotros repetir la palabra/frase  “Te amo”.  Son solamente cinco letras, pero el poder sanador de estas pocas letras es uno de los más fuertes que existen dentro del campo energético que nos envuelve a todos los seres humanos.

Además de “Te amo”, las restantes tres  frases/palabras de las cuatro a las que al principio hacíamos referencia son: “Lo siento”, “Perdóname” y “Gracias”.

Pero estoy seguro de que muchos de ustedes, en el fondo de sus mentes y en lo más profundo de sus corazones, ya lo sabían.