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Meditar aumenta el número de pliegues en la corteza cerebral

Un nuevo estudio de la Universidad de California, Los Ángeles, encontró que los que practican meditación por largo tiempo tienen más pliegues o circunvoluciones en la corteza cerebral.

Tiempo atrás, investigadores de la misma casa de estudios, habían evidenciado que la meditación prolongada engrosa el cerebro, “en un buen sentido” y fortalece las conexiones entre las células cerebrales. Ahora el nuevo informe publicado el 15 de marzo, sugiere que “otro de los beneficios, es la cantidad de pliegues que se ha asociado a la inteligencia, aunque no se ha encontrado una relación causal”.

Los investigadores tomaron escaneos de imágenes por resonancia magnética (IRM) de 50 personas que practican meditación y 50 personas de control que no practican meditación. Encontraron que no sólo los que practican meditación tienen más pliegues sino que los que han meditado por más años tienen aún más pliegues en la corteza cerebral.

Además descubrieron que la correlación positiva con el número de años de meditación se observa especialmente a nivel insular.

“Se piensa que la ínsula (N. del T.- La corteza insular o simplemente ínsula, es una estructura del cerebro humano) en la corteza actúa como un centro para las funciones autonómicas afectivas y de integración cognitiva”, dijo Eileen Luders, investigador del estudio, en un comunicado de la casa de estudios.

“Los que practican meditación son conocidos por ser maestros en la introspección y entendimiento emocional y auto-control-auto-regulación. Por lo tanto, estos hallazgos tienen sentido en que cuanto más tiempo una persona practica la meditación cuanto más pliegues tendrá la ínsula”.

Fuente: lagranepoca.com

Los beneficios de la meditación desconciertan a los científicos de la Universidad de Yale

Los investigadores usaron imágenes de resonancia magnética funcional para determinar cómo el cerebro de los meditadores difería de los sujetos que no estaban meditando. Las zonas sombreadas en zonas de altas luces azules indican la disminución de la actividad en los cerebros de los meditadores. (Imagen Universidad de Yale).

Científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, se manifestaron “desconcertados” por los grandes beneficios de la meditación en el cerebro del ser humano, en cuanto a favorecer el desarrollo de personas felices y en el beneficio en enfermedades como autismo y esquizofrenia. Un completo informe de sus investigaciones se envió el 21 de noviembre a las actas de la Revista de Ciencias.

Tras investigar respuestas cerebrales en meditadores, expertos descubrieron que la meditación actúa directamente en las áreas asociadas a soñar despierto, trastornos psiquiátricos, autismo y esquizofrenia.

Una buena capacidad de meditación también resultó directamente asociada a un alto nivel de felicidad, explica el Doctor Judson A.Brewer, profesor asistente en psiquiatría y autor principal del estudio.

“La meditación ha demostrado que ayuda en una variedad de problemas de salud, tales como el tabaquismo, el cáncer, e incluso puede prevenir la psoriasis”, agregó el Dr. Brewwer.

Tanto a experimentados a como novatos de tres diferentes prácticas de meditación y a los no meditadores, se les efectuó una resonancia magnética en el cerebro.

En la imagen del cerebro reportada por la resonancia se reveló una menor actividad cerebral en los meditadores, en las zonas sombreadas en azul.

Esta notoria disminución de la actividad en el cerebro corresponde a las áreas de la “red de acción predeterminada”, que se encuentra en la corteza frontal y posterior medial, esto fue notable en los meditadores con experiencia.

Según el informe, ellos son capaces de desconectarse o bajar la actividad de las áreas implicadas con trastornos de atención, déficit de atención con ansiedad, trastornos de hiperactividad e incluso de las área donde se registran las acumulaciones de las placas beta amieloides que ocurren en la enfermedad de Alzheimer.

“Meditadores experimentados parecen desconectar áreas del cerebro asociadas con pensamientos errantes, la ansiedad y algunos trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia”, señala el informe.

Se registró además la actividad cerebral en los momentos de descanso y se constató que los que habitualmente practican la meditación tienen mayor actividad en el área del presente conocimiento y menos en el “yo” centrado, según describen los psiquiatras.

“La capacidad de la meditación para ayudar a las personas a mantenerse, ha sido parte de las prácticas filosóficas y contemplativas desde hace miles de años”, dijo el Doctor Brewer.

Por el contrario, explica el doctor, las características de muchas formas de enfermedad mental son una preocupación centrada en los pensamientos, donde una buena meditación puede actuar en su beneficio.

“Esto nos da algunas pistas de cómo funcionan los mecanismos neurales y la forma en que podrían estar trabajando clínicamente”, agrega el médico psiquiatra.

Prácticas de meditación del oriente como Yoga y Falun Dafa (conocida también como Falun Gong) son difundidas por sus beneficios en la salud.

“El cuerpo humano no debe tener enfermedades, las enfermedades pertenecen a estados incorrectos…”. “Por lo tanto, para regresar a aquel estado original sin enfermedades es necesario descartar los apegos que atan al ser humano a cosas negativas”, afirma Li Hongzhi, maestro de Falun Dafa, práctica milenaria conocida en oriente como Falun Gong.

Fuente: lagranepoca.com

 

 

 

Meditar, el mejor ejercicio para el cerebro

Un grupo de investigadores en la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA), descubre lo que hay que hacer para mantener en buen estado el cerebro y libre de enfermedades que le afecten: meditar.

Según este estudio, la práctica de la meditación modifica la estructura física de nuestro cerebro, permitiendo un mejor funcionamiento y manteniendo un buen estado de salud en general. No solo ayuda a combatir la ansiedad y el déficit de atención; dedicar unos minutos al día a la reflexión mejora el estado general y ahuyenta trastornos psiquiátricos como el autismo y la esquizofrenia.El estudio se realizó utilizando imágenes cerebrales a novatos y expertos en la meditación, mientras practicaban tres técnicas distintas de reflexión.

Utilizando como técnica la resonancia magnética por imágenes en alta resolución, los investigadores han descubierto que, en aquellos que practican la meditación, ciertas regiones del cerebro son más grandes que en los sujetos de un grupo de control similares en todo excepto en que no practican la meditación.

En concreto, se ha observado un aumento de volumen en el hipocampo, la corteza órbito-frontal, el tálamo y el giro temporal inferior, áreas relacionadas con las emociones.

“Las personas que meditan regularmente tienen una habilidad singular para cultivar las emociones positivas, mantener la estabilidad emocional y comportarse de manera cuidadosa”, señala Judson A. Brewer, profesor de psiquiatría y autor principal del estudio, publicado en la revista ‘Proceedings’ de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

Entre los beneficios de la meditación están el poder concentrarse mejor, así como controlar con mayor eficacia las emociones y los niveles de estrés. La investigación también ha confirmado que las personas que meditan gozan de un sistema inmunitario reforzado.

Asimismo, al meditar, aumenta la actividad de otras áreas cerebrales “que modulan la experiencia del dolor, reduciendo el malestar que provoca”.

Según Brewer, comprender cómo funciona la meditación ayudará a investigar una serie de enfermedades. De hecho, añade que la meditación ayuda con una gran variedad de problemas de salud y enfermedades, como puede ser el cáncer, la prevención de la psoriasis o ayudar a dejar de fumar, por citar algunos.

Además, las personas que meditan durante muchos años desarrollan una nueva red neuronal por defecto en la que hay una mayor conciencia de uno mismo y del presente, y menos ensoñación.

Más materia gris y conexiones más fuertes

Dando seguimiento a investigaciones anteriores que mostraban que las personas que han practicado meditación por mucho tiempo tienen más materia gris en el cerebro, un nuevo estudio de tamaño reducido halla que sus cerebros también se encogen menos y que hay conexiones más fuertes en el cerebro mismo.

Esto significa que las neuronas podrían transmitir mejor las señales eléctricas, apuntaron los investigadores.

“Nuestros resultados sugieren que los meditadores a largo plazo tienen fibras de materia blanca que son más numerosas, más densas o más aisladas por todo el cerebro”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de California en Los Ángeles la coautora del estudio Eileen Luders, profesora asistente visitante del Laboratorio de Neuroimágenes de la universidad.

“También hallamos que el declive normal relacionado con la edad del tejido de materia blanca se reduce considerablemente en los practicantes activos de meditación”, añadió.

Los investigadores usaron tecnología conocida como imágenes con tensor de difusión para escanear los cerebros de los participantes del estudio y descubrir diferencias en las conexiones estructurales. El estudio incluyó a 27 personas que habían practicado estilos de meditación como Shamatha, Vipassana y Zazen por entre 5 y 46 años, y otras 27 personas de la misma edad y sexo que no meditaban.

Los investigadores hallaron que los dos grupos tenían diferencias pronunciadas en las conexiones estructurales de todo el cerebro, no solo en un área.

“Tal vez la meditación no solo cause cambios en la anatomía del cerebro al inducir el crecimiento, sino también al prevenir la reducción”, apuntó Luders. “O sea, si se practica con regularidad durante años, la meditación podría reducir la atrofia cerebral relacionada con la edad, tal vez al afectar positivamente al sistema inmunitario”.

Sin embargo, “es posible que los meditadores tengan cerebros fundamentalmente distintos desde el principio”, señaló Luders.

“Por ejemplo, una anatomía cerebral en particular podrían haber hecho que el individuo se sintiera atraído por la meditación, o ayudado a que mantuviera una práctica continua, o sea que una mayor conectividad de las fibras en los meditadores constituye una predisposición a la meditación, en lugar de ser una consecuencia de la práctica”, apuntó Luders.

Sonidos que sanan y que aquietan el alma

El viento, el incesante canto del mar, el aleteo de un pájaro, todos tienen un increíble poder sanador en el ser humano. Basta detenerse a escucharlos para equilibrar cuerpo y mente. También están los instrumentos milenarios como los cuencos de cuarzo, que provienen del mundo terapéutico.

Parar. Detenerse. Frenar. Quedarse por unos instantes frente al mar. Viendo las olas morir en la orilla, escuchando el canto de la masa de agua y arena que se aproxima a la playa. Cerrar los ojos y oír la inmensidad.

Ese simple ejercicio que parece la quintaesencia de un new age, no es solo una pose alternativa. Es mucho más. Quien lo haga sentirá el poder curativo que esconde la naturaleza, sobre todo en el sonido, en la vibración del mundo haciendo resonancia en el cuerpo humano.

El mismo arte sanador que se puede experimentar al detenerse en medio del campo y escuchar el viento que mece las copas de los árboles. O una noche oscura en el sur de Chile cuando se oye el intermitente cricrí de los grillos insomnes en medio del silencio.

Pero la ciudad nos vuelve sordos. Nos acostumbramos al ruido, al miedo al silencio, reflejado hasta en las musiquillas que acompañan las esperas telefónicas. Todo es bulla en Occidente.

Los sonidos de la naturaleza “generan un estado anímico tranquilo, un remanso, eso se siente al oír el viento, las olas, el sonido de la noche. El oleaje tiene otra particularidad, la persona escucha el mar y se entretiene en el ir y venir, lo mismo que el viento, eso tiene que ver con el pulso; le tomas el pulso a la naturaleza y eso nos trae un recuerdo de cuando estamos en la guata de la mamá, porque ahí se sienten fuerte las palpitaciones. Por ejemplo, si un niño llama a la mamá y ella no está, tú le pones cerca el tictac de un reloj y se calma, pues lo regresa a su vida prenatal, lo pone en otro estado de conciencia”, explica Thais Nowack, profesora de Educación Musical y experta en musicoterapia.

Los sonidos calman y ayudan a eliminar el estrés porque “entran en una frecuencia vibratoria de uno como ser humano, se conectan con tu columna vertebral, con tu centro. La parte lumbar vibra con determinados sonidos y tu cuerpo te va indicando cuáles son”, agrega.

El músico Tomas Thayer, intérprete de música clásica de la India y líder de la organización Sargam, que trabaja con música hindú y el denominado Nada Yoga Sadhana o yoga del sonido, explica: “El ser humano antes vivía en torno a lo natural, pero hoy la naturaleza desapareció y en la ciudad ya no se conocen los sonidos como el de los ríos, el viento. De hecho mi maestro decía ‘Dios es sonido’. Por eso al oír la naturaleza volvemos a estados más primitivos, más genuinos”, dice.

El especialista recuerda que la sílaba sagrada ‘om’ es el sonido del silencio y representa a la trinidad hindú; cuando se entra en esa fase, el hombre se conecta con el sonido universal. Al ir más lejos nos encontramos con que en la filosofía india se dice que la materia se creó a partir del sonido.

Pero, coinciden los expertos, la persona debe “poner de su parte”. Como sucede en las sesiones de reiki, que van acompañadas de una música que el terapeuta elige especialmente, “así tú te entregas, porque además vas preparado, bajas tus decibeles, te predispones a un estado”, dice Nowack.

 LOS CUENCOS DE CUARZO

Desde sus orígenes el hombre necesitó comunicarse y para ello siempre recurrió al sonido, por lo que empezó a fabricar sus propios instrumentos, desde las milenarias flautas hasta simplemente hacer chocar dos piedras para emitir un mensaje. “Eso proviene de la observación de la naturaleza, como escuchar que las cañas ahuecadas emiten silbidos cuando pasa el viento”, explica la experta vinculando naturaleza y música.

Este arte fue una forma de comunicarse con las divinidades. Tomas Thayer explica que el ‘om’ es también el sonido primordial, cuando el hombre era Dios, “luego vienen los conocidos mantras, que son cuando rezas o miras al cielo”, añade.

Pero ¿qué música me ayuda a sanar?  La pregunta acarrea una amplia respuesta. Para Maven Lomboy, sicóloga transpersonal que trabaja junto a Thayer en un proyecto de terapia y música, “toda la música posee un estado vibratorio determinado y en especial la música de la India, que lo hace en una alta frecuencia, haciendo resonancia con estados superiores del ser, activando procesos de sanación, a través de un experto que guíe a la persona en este viaje”.

En suma, la música posee un poder curativo natural. Es cuando decimos que una canción “nos pone la piel de gallina -añade Thais-. Cada persona tiene un sonido y debe procurar buscarlo, encontrarlo, investigarse a sí mismo”, agrega.

¿Qué instrumentos ayudan a sanar y calmar? Hay varios de moda. El más top es el cuenco vibrador de cristal de cuarzo. “Como lo usan los orientales se asocia a la cultura del autoconocimiento”, explica Thayer. Estos instrumentos generan vibraciones que penetran entre lo físico y lo espiritual y entregan armonía. Hasta se utilizan para hacer limpiezas y buscar el equilibrio.

Por otro lado, la música medieval, renacentista, tiene una pureza de sonido, debido a que utiliza menos instrumentos y son más acústicos, que ayuda a descubrir nuevos estados de conciencia. También están los raga, que representan la música clásica de la India, esquemas melódicos que se repiten y que son capaces de cambiar estados de ánimo y desbloquear zonas que mantenemos cerradas.

A esta lista Thais Nowack suma un clásico, Bach, cuya obra ha sido denominada ‘la voz de Dios en forma humana’. Diversos estudios indican que su música hace trabajar al cerebro de un modo más balanceado, lo que ayudaría a espíritus apesadumbrados a salir del pozo. Incluso dicen que estudiar el contrapunto de Bach podría curar enfermedades.

“La música facilita que el cúmulo de pensamientos que tenemos a diario disminuya, logrando un aquietamiento de la mente, y desde ahí el ser humano logra conectarse con estados más profundos de sí mismo, desde una experiencia que a la vez es placentera, lo que se refleja en la sensación de calma experimentada”, aporta Maven.

 UN SONIDO PARA CADA UNO

Pero no todo es música clásica o instrumentos milenarios. En general hay voces humanas o ciertos sonidos que por su altura producen estados beneficiosos. “Para cada persona hay un sonido. Cuando estás escuchando una música determinada dices ‘esto me encanta, me relaja, se me pone la piel de gallina’. Con otra dices ‘esto me estresa’. Ahí la tarea del terapeuta será investigar cuál es tu sonido”, explica la profesora de música.

Incluso los Beatles, cuando sintieron un vacío en su música viajaron a la India en busca de nuevos sonidos y descubrieron el sitar y compusieron Norwegian Wood, el primer tema occidental con este instrumento de gran poder vibratorio.

Un par de consejos simples

Acompañar el sonido con una respiración ad hoc. Basta buscar el espacio más silencioso de la casa y hacer un pequeño ritual, poner una música que nos guste, descubrir cuál nos relaja, cuál nos da sueño. Buscar un estado de conciencia que nos calme para lograr lo que, por ejemplo, le provoca a un bebé una canción materna, que lo conduce a un estado amoroso de tranquilidad.

Otro punto donde coinciden los especialistas es que cuando le hablas en forma suave a otra persona lo invitas a calmarse, si subes el tono te acercas más al caos.

Fuente: Reportaje de Ignacio Tobar en mujer.latercera.com

La meditación genera cambios visibles en el cerebro

Según una nueva investigación, la meditación tiene efectos beneficiosos a muy corto plazo en el cerebro ya que ocho semanas de práctica son suficientes para generar cambios visibles en ciertas regiones relacionadas a la memoria, la auto-conciencia, la compasión y el stress.

Sara Lazar, del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) afirmó que “Aunque la práctica de la meditación se asocia a una sensación de paz y relajación física, quienes la practican sostienen que también provee beneficios cognitivos y psicológicos que continúan a lo largo del día, tras finalizar la sesión”.

La especialista agregó que su estudio demuestra que “los cambios en la estructura cerebral parecen explicar algunas de las mejoras que genera la meditación y avala que las personas no se sienten mejor simplemente porque están más relajadas”.

Sus conclusiones fueron publicadas en la revista Psychiatry Research: Neuroimaging. La meditación es una antigua técnica oriental que consiste en concentrar la atención en un pensamiento interno o punto externo, como la punta de la nariz.  Los meditadores intentan mantener este foco el mayor tiempo posible, de manera que cuando lo pierden vuelven a trasladar su atención a este punto elegido.

Lazar trabajó con 15 participantes que tomaron clases semanales y practicaron la meditación en sus hogares durante dos meses. Los voluntarios anotaron cuanto tiempo meditaban por día y los investigadores tomaron imágenes cerebrales mediante la técnica de resonancia magnética funcional tanto de ellos como de un grupo control que no realizó ningún tipo de meditación.

(Más información sobre cómo aprender meditación, llamando al fono fijo de Santiago 8392939).

Fuente: Agencias

Investigan el cerebro de monjes budistas para entender mejor la meditación

En un laboratorio lejos del mundanal ruido de las calles de Nueva York, un neurocientífico ha estado examinando a monjes budistas en un escáner del tamaño de un automóvil, para entender mejor la antigua práctica de la meditación.

La pregunta es si una investigación de este tipo podría no sólo develar los secretos de una vida armoniosa, sino también arrojar luz sobre una serie de misteriosas enfermedades en el mundo.

Zoran Josipovic, investigador y profesor adjunto de la Universidad de Nueva York dice que ha estado escudriñando los cerebros de monjes budistas mientras están meditando en un intento de entender de qué manera sus cerebros se reorganizan durante el ejercicio.

Desde 2008, el investigador ha estado poniendo las mentes y los cuerpos de prominentes figuras budistas dentro de una máquina de imágenes de resonancia magnética funcional, de cinco toneladas.

El escáner rastrea el flujo sanguíneo dentro de la cabeza de los monjes mientras éstos meditan dentro de las paredes de la máquina, las que reproducen el eco de un ritmo musical cuando la máquina está en funciones.

El doctor Josipovic, quien también oficia de monje budista, dice que espera averiguar cómo algunos meditadores consiguen un estado de “no dualidad” o de “unicidad” con el mundo, una especie de conciencia unificadora entre la persona y su medio.

“Algo que la meditación les da a quienes la practican frecuentemente es el cultivo de la atención”, dice el doctor Josipovic, agregando que el dominio de esa habilidad puede conducir a una forma de ser más tranquila y feliz.

“El estudio de la meditación, particularmente en los últimos diez años o algo así, se ha mostrado muy prometedor  porque apunta a la habilidad del cerebro de cambiar y optimizarse de una manera en que no creíamos posible”.

Cuando alguien se relaja hasta un estado de “unicidad”, las redes neurológicas en los practicantes avanzados cambian en la medida en que se rebaja la pared entre la persona y el ambiente en que se desenvuelve, dice Josipovic.

Y esta reorganización del cerebro puede conducir a que algunos meditadores afirmen estar en profunda armonía con el ambiente que los rodea.

Cambio de atención

La investigación del doctor Josipovic es parte de un esfuerzo mayor para entender de mejor manera lo que los científicos consideran como le red establecida en el cerebro.

Dice que el cerebro parece estar organizado en dos sistemas de redes: la red extrínseca y la intrínseca o establecida.

La parte extrínseca del cerebro se activa cuando el individuo acomete tareas externas, tales como hacer deportes o servirse una taza de café.

La parte intrínseca o establecida aflora cuando la gente reflexiona en asuntos que los involucran a ellos mismos y sus emociones.

Sin embargo, estas redes está raramente activas en forma plena al mismo tiempo. Y como en un balancín, cuando una adquiere preeminencia, la otra baja, y viceversa.

El tejido neurológico les permite a los individuos concentrarse más fácilmente en una tarea a la vez, sin ser consumido por distracciones, tales como el soñar despierto.

“Lo que estamos tratando de hacer es rastrear los cambios en las redes del cerebro mientras la persona se mueve entre estos dos modos de atención”, dice el doctor Josipovic.

El científico descubrió que algunos monjes budistas y otros experimentados meditadores tienen la habilidad de mantener ambas redes activas, al mismo tiempo, durante la meditación, lo que implica que han encontrado la forma de elevar los dos lados del balancín al mismo tiempo.

Y el doctor Josipovic cree que esta habilidad de manejar ambos sistemas de redes al mismo tiempo puede conducir a los monjes a experimentar un armónico sentimiento de “unicidad” con el medio que nos rodea.

Autorreflexión

Anteriormente, los científicos creían que la red establecida, de autorreflejo, simplemente se activaba cuando una persona no tenía tarea alguna en que fijar su atención.

Sin embargo, los científicos descubrieron en la década pasada que esta sección del cerebro se hincha de actividad cuando el sujeto piensa en sí mismo.

El sistema de redes establecido salió a la luz en 2001, cuando el doctor Marcus Raichle, un neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en el estado estadounidense de Misouri, comenzó a utilizar el escáner con cerebros de individuos a los que no se les daba ninguna tarea que realizar.

Los pacientes se aburrían rápidamente y Raichle notó que una segunda red neuronal se agitaba con actividad, cosa que confundió al científico.

Otros científicos propusieron la idea de que los individuos estaban pensando en ellos mismos.

El doctor Raichle dice que quienes estudian la red establecida pueden llegar a descubrir los secretos de algunos trastornos psicológicos como el Alzheimer, la depresión o el autismo.

El doctor Josipovic ha sometido al escáner los cerebros de más de veinte experimentados meditadores, tanto de monjas como de monjes que estudiaron primeramente el estilo de meditación budista tibetano.

Dice que su investigación, que pronto verá la luz, se dedicará por el momento a explicar las implicaciones neurológicas de la “unicidad” y tranquilidad; aunque, claro está, mejorar nuestro entendimiento del Alzheimer o del autismo, mientras se recorre el camino, no deja de ser un bienvenido complemento.

Fuente: el-nacional.com

El peligro y la salvación (relato Zen)

Un monje portador de un documento muy importante, que debía entregar en mano a su destinatario, se dirigía a la ciudad. Para llegar a ella debía atravesar un puente, sobre el cual se hallaba un samurai experto en el arte del sable que para probar su fuerza y demostrar su valentía había prometido provocar a duelo a los cien primeros hombres que atravesaran el puente. Había matado ya a noventa y nueve. El monje hacía el número cien.

El samurai le lanzó el desafío y el monje le suplicó que le dejara pasar, puesto que el encargo que se le había encomendado era de gran importancia: “Os prometo venir a batirme con vos cuando haya cumplido mi misión”. El samurai aceptó y el joven monje fue a entregar el documento.

Antes de volver al puente, el monje se presentó en casa de su maestro para despedirse de él. “Debo ir a batirme con un gran samurai; es un campeón de sable y yo no he tocado un arma en mi vida. Va a matarme”. “En efecto -le respondió su maestro-, vas a morir. No tienes nada a tu favor. Mas no has de temer la muerte; voy a enseñarte la mejor manera de morir: blandirás tu sable por encima de tu cabeza, con los ojos cerrados, y aguardarás. Cuando sientas un frío súbito por encima del cráneo, será la muerte. Únicamente en ese momento desplomarás los brazos. Es todo…”

El joven monje saludó a su maestro y se encaminó al puente donde le esperaba el samurai. Este le agradeció que fuera un hombre de honor y le rogó que se pusiera en guardia. Comenzó el duelo. El monje, sosteniendo el sable con ambas manos, lo levantó por encima de su cabeza y esperó sin moverse un ápice.

Esta actitud sorprendió al samurai, ya que la posición de su adversario no reflejaba miedo, tensión ni desconfianza. Receloso, el samurai avanzó cautelosamente. Impasible, el monje estaba concentrado en la cúspide de su propio cráneo.

El samurai se dijo: “Con seguridad este hombre es muy fuerte; ha tenido el coraje de regresar para luchar conmigo; no es un simple aficionado”. El monje, absorto por completo, no prestaba atención alguna a los movimientos de su adversario.

El samurai comenzó a sentir aprensión: “Sin duda este monje es un gran guerrero; solo los maestros del sable toman desde el principio del combate una posición de ataque. Además, ha cerrado los ojos, señal de que la seguridad que tiene en sí mismo es total”. El monje aguardaba únicamente el momento en que sentiría un escalofrío por encima de su cabeza.

El samurai se sentía ahora completamente desamparado; no se atrevía a atacar, seguro de ser despedazado al menor gesto. El monje, por su parte, había olvidado al samurai, atento únicamente a aplicar bien los consejos de su maestro, a morir dignamente.

Los gritos del samurai le volvieron a la realidad: “¡Tened piedad de mí, no me matéis! Creía ser maestro en la lucha, pero jamás había encontrado a un hombre como vos. Os suplico que me aceptéis como discípulo, ¡Enseñadme la vía del sable!”.

(Relato de la tradición Zen)

 

Las últimas enseñanzas de Lao Tse (1)

Hua Hu Ching – Las últimas enseñanzas de Lao Tse

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Quienes quieran conocer la verdad del universo, deben practicar las cuatro virtudes cardinales:

La primera es la reverencia por toda vida; ésta se manifiesta como amor incondicional y respeto por uno mismo y por todos los demás seres.

La segunda es la sinceridad natural; ésta se manifiesta como honradez, simplicidad y lealtad.

La tercera es la mansedumbre; ésta se manifiesta como bondad, consideración por los demás y sensibilidad hacia la verdad espiritual.

La cuarta es actitud de ayuda; ésta se manifiesta como servicio a los demás sin expectativa de recompensa.

Las cuatro virtudes no constituyen un dogma externo, sino que forman parte de tu naturaleza original. Cuando se practican, originan la sabiduría y evocan las cinco bendiciones: salud, riqueza, felicidad, longevidad y paz.

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¿Piensas que puedes clarificar tu mente sentándote constantemente en meditación silenciosa? Esto hace que tu mente sea estrecha, no que esté clara.

La conciencia integral, es fluida y adaptable, está presente en todos los lugares y en todos los tiempos. Eso es verdadera meditación. ¿Quién puede alcanzar la claridad y la simplicidad por huir del mundo? El Tao es claro y simple, y no huye del mundo.

¿Por qué no te limitas sencillamente a honrar a tus padres, amar a tus hijos, ayudar a tus hermanos y hermanas, ser leal con tus amigos, cuidar de tu pareja con devoción, completar tu trabajo de forma cooperativa y alegre, asumir la responsabilidad de los problemas, practicar la virtud sin exigirla primero a los demás, y comprender las verdades supremas, pero manteniendo una forma ordinaria de proceder?

Eso sería verdadera claridad, verdadera simplicidad, verdadera maestría.

Adagio de Albinoni y Primavera de Vivaldi

Dos preciosos clásicos para relajarse, meditar, soñar… y disfrutar.

Escucha tu voz interior

No importa donde estés,
ni lo que te digan que debes hacer.
Siempre que tengas una duda,
descansa un momento y escucha
lo que te dice tu voz interior.

No te apresures en tu camino,
ni sigas los pasos de otros.
Siéntate y descansa un momento
y escucha tu voz interior.

Esta es la voz que te busca y guía.
El mejor consejo que puedes escuchar.
Trae pureza a tus sentimientos
y te da la libertad de ser realmente
la persona que quieres ser.

Recuerda: Todas las respuestas
que buscas las tienes encerradas
en tu limpia y pura voz interior.

Hacemos una vasija
de un pedazo de arcilla:
y es el espacio vacío
en el interior de la vasija
lo que la hace útil.

Hacemos puertas
y ventanas para una estancia;
y son esos espacios vacíos
los que la hacen habitable.

Así, mientras
que lo tangible posee cualidades,
es lo intangible lo que lo hace útil.

Lao-Tsé