Archivo de la categoría: Espectros, Fantasmas

Los fantasmas y los aromas que dejan con su presencia

Según aseguran los expertos , ‘de acuerdo al olor que emite un fantasma depende el mensaje que nos quieran transmitir’. Cuando estos seres desean comunicarse con sus familiares o con sus amigos, lo hacen de diferentes maneras.

Algunos relatos hablan sobre ‘voces fantasmales’, ‘voces que nos dan consuelo’, o ‘nos advierten de algo’. Pero, según la ciencia, se demostró que ‘el olor y la memoria están estrechamente relacionados’.

Cuando quieren acercarse lo hacen sin mostrarse ante los ojos de uno para no causar pánico, y utilizan el olor, para avisarnos de un suceso que se puede producir en el momento o para recordarnos un hecho pasado.

El aroma más común de los espíritus es el olor a flores frescas: rosas, lilas, jazmines.

Estos tres olores se los atribuyen a los fantasmas más recientemente, por ejemplo ‘un aroma floral nos puede recordar a un ser querido que falleció hace poco, o nos recuerda algún lugar porque quiere demostrar que se encuentra cerca nuestro y no nos damos cuenta.

Otros espíritus tienen olores estrechamente relacionados con lo que fueron en vida, como el olor de un cigarrillo o una pipa, un perfume o colonia, café, cerveza, o bien un plato de comida.

Los aromas son utilizados específicamente por los difuntos para que sus seres queridos sepan que están cerca en los momentos de alegría y de dolor.

Los olores de moho, huevo podrido o de azufre, nos indican que por lo general ‘los espíritus se encuentran muy tristes o están incómodos en el lugar en el que están’.

Las personas que pasaron por estos fenómenos, pueden hacerse una serie de preguntas que los ayudarán a comprender mejor el mensaje que nos quieren transmitir: ¿es un olor agradable?, ¿es un aroma familiar?, ¿quién quiere ponerse en contacto con nosotros y por qué?, ¿están pasando momentos particularmente difíciles o felices en su vida?.

El misterio de estos fenómenos paranormales, por lo general lo pueden percibir una o dos personas en un ambiente, y para los demás pasa desapercibido.

Fuente: m24digital.com

El fantasma de un monje atemoriza a los fieles en la iglesia del cerro Los Placeres de Valparaíso

Un detalle del altar del Templo del Buen Pastor en Valparaíso

El Templo del Buen Pastor, una iglesia ubicada en el cerro Los Placeres de Valparaíso, ha sido invadido por espíritus que asustan a los fieles católicos y que los han hecho huir despavoridos en múltiples ocasiones. Al día de hoy, no son pocos quienes aseguran haber visto sombras en movimiento al interior del lugar y para ello hay varias explicaciones.

La primera, y la que ha tomado más fuerza, es que el espíritu corresponde al de un monje que vivió en el año 1900 y que no quiere dejar de visitar la iglesia en cuestión. Esto, según los fieles del recinto.

Extraños e inexplicables hechos

Dentro de los testimonios figuran desapariciones de varios objetos sin una mayor explicación y ruidos repetitivos sin una procedencia definida y que asustan a todos los que acostumbran asistir a la iglesia Los Placeres.

En la historia del recinto también hay otro detalle, ya que funcionó como una cárcel para mujeres pero luego pasó a ser un colegio católico y finalmente una iglesia, la cual viene recién a ser reabierta tras cinco años de remodelaciones no exentas de problemas.

Yolanda Valenzuela, secretaria de la iglesia confirmó que mucha gente se le ha acercado para comentarle que han visto pasar la sombra de un monje, “a mí se me ponen los pelos de punta con estas historias, pero al menos estos espíritus nunca le han hecho daño a la iglesia”.

Además, Valenzuela relató que a los trabajadores que estuvieron presentes en la restauración del inmueble les desaparecían las herramientas o éstas se les cambiaban de lugar sin explicaciones.

“Una señora se fue corriendo porque dijo que podía ver la iglesia llena de gente cuando en realidad estaba desocupada”, finalizó con cara de asustada Yolanda.

Recién reabierta

Se da la circunstancia de que la capilla o templo del Buen Pastor, ubicada en la calle San Guillermo, entre Carmen y Merced del cerro más emblemático de Valparaíso,  fue reabierta hace apenas unos días, concretamente el pasado domingo 18 de marzo,  informa soychile.cl.  La casi centenaria iglesia, que estuvo a punto de ser demolida años atrás,  fue reabierta en una solemne ceremonia religiosa, a la cual asistió el alcalde de Valparaíso, Jorge Castro, quien llamó a todos los presentes a cuidar este templo.

“Estamos muy satisfechos porque en este oficio religioso hay una gran cantidad de vecinos de cerro Placeres que han tomado la responsabilidad de ayudar a la Organización Funcional Amigos del Templo Buen Pastor, para que nunca más éste quede cerrado”,  señaló Castro. El edificio, que fue declarado, junto a otros templos porteños, como “inmueble de conservación histórica”, estará a cargo de la comunidad local, quienes se mostraron muy alegres y ansiosos de comenzar las actividades que tienen planeadas.

Fuente: puranoticia.cl / soychile.cl

Una imagen fantasmal aparece junto a tres niñas

Una extraña imagen fantasmal apareció en una de las fotografías que se tomaron tres amigas durante una celebración.

La fotografía fue enviada al programa ‘Mañaneros’ de La Red por las mismas protagonistas, y posteriormente, a petición de la producción de dicho programa, fue estudiada y analizada por el parapsicólogo e hipnoterapeuta Josep de  Santantoni. El experto descartó que se tratara de un truco y la consideró totalmente real.

Desconocemos más detalles del caso, pero sí hemos sabido que una de las niñas  y ‘protagonista involuntaria’ de esta insólita experiencia, se encuentra muy afectada. Por ello, nos gustaría que dicha persona, o alguno de sus amigos/as  o cualquier lector de Chile que la conozca, se pusiera en contacto con nosotros al fono 8392939, ya que nos complacería ayudarla.

La nota sobre este caso, junto con el análisis de otras fotografías, la hemos publicado en esta página de nuestro blog:

http://eltemplodelaluzinterior.com/entrevistas/analisis-de-fotografias-fantasmales

Réquiem para la ‘casa embrujada’ de Chillán

Imponente, solitaria, parece observar con la distancia de una esfinge desde las cuencas vacías de sus ventanas. Ubicada en Pedro Aguirre Cerda frente a Schleyer, por más de medio siglo ha constituido uno de los mitos urbanos más representativos de Chillán. La ciudad tiene varias casonas antiguas patrimoniales de las que se cuentan historias de penaduras y otras hierbas, pero la “casa embrujada” se lleva las palmas.

Sin embargo todo tiene su fin, y al parecer a este viejo inmueble le estaría llegando el suyo. Construida inmediatamente después del terremoto del 24 de enero de 1939, sobrevivió sin problemas al 8.8 del 27 de febrero de 2010. Sólo la caída de algunas tejas evidenciaba el cosquilleo del sismo.

¿Cuál es el misterio que envuelve a la gran casona? ¿Qué sucedió realmente tan terrible que hizo que sus propietarios y habitantes la abandonaran? Y hablamos de abandono, porque desde hace más de medio siglo literalmente, y como dice el refrán popular, “penan las ánimas” en ella.

Sobre la “casa embrujada” ha circulado en este medio siglo y más una gran cantidad e historias. La vida que no le dieron sus dueños se la ha proporcionado la leyenda. Pero todo indica que su fin está próximo y que la mole de cemento y vigas caerá derrotada por maquinaria y la picota.

Claudio Montecinos, vecino inmediato quien posee el restaurante Abracadabra, y quien ha convivido desde hace varios años con la casona, dice que la adquirió la Clínica Chillán y que la demolerán. Es decir, tiene los días contados.

La casa fue entregada, lista para ser habitada, en 1945. Montecinos dice que la construyó la familia Boggioni. Olivia, la única mujer de cuatro hermanos, la habría diseñado y un arquitecto la materializó. Efraín, uno de los Boggioni, diseñó la gran y señorial chimenea del salón principal (hay dos chimeneas similares). Está construida en dos plantas con ventanales y sótano. Un antejardín y un enorme patio pese al abandono porfiadamente siguen vivos.

Se dice que se empleó 3 mil sacos de cemento en ella. Es asísmica y contiene espaciosas habitaciones, especialmente en la planta alta. Claudio Montecinos señala que tiene un diseño como de pirámide invertida, la que le otorga la solidez que la ha hecho sobrevivir a su trágica suerte y también a temblores y terremoto.

Un gran piano desvencijado y mudo podría contar historias. Sin duda sus propietarios fueron personas con gusto artístico, con sentido estético. El enorme piano, hoy despanzurrado, así lo indica. Y están los detalles en el diseño de la casa, que indican que además de un buen pasar, había allí educación y buen gusto.

¿Mito?

Se dice que allí hubo desde delitos a cosas parecidas. Los más osados argumentan que allí se cometió un crimen familiar y que las víctimas fueron enterradas en dicho terreno. Lo cierto es que algo terrible y doloroso debe haber ocurrido para que se la abandonara. La familia, cuenta Claudio,  se extinguió prácticamente y el final de los días de los hermanos fue solitario y triste; también delgado en lo económico pese a contar ellos con bienes importantes. Hubo litigio, las típicas cosas de familia, que hace entender ese dicho de los ingleses tan asertivo que señala que “cada familia tiene un muerto en el ropero”.

La recorrimos al atardecer y un escalofrío nos recorrió.  Claudio Montecinos cuenta que en más de una oportunidad la han visto iluminada de noche, pese que está desconectada del sistema eléctrico desde hace muchos años.

Vivieron en ella

 Claudio Montecinos tuvo oportunidad de conocer a Olivia Boggioni y a algunos de los hermanos. Eran personas retraídas, silenciosas. Vivían en Schleyer  y entre las propiedades que tenían, está un enorme sitio en la misma calle, hasta hoy sin construcción alguna al parecer, pero con una gran arboleda que se aprecia desde la calle.

Los Boggioni vivieron en la casa que construyeron a su medida y gusto después del terremoto del 39. Gustaban de la buena música, de las tertulias y de una vida cómoda y grata. “La vida era grata para ellos”, señala Montecinos, hasta que algo ocurrió al interior de la familia, y en la casa, que detonó el abandono de la propiedad. Simplemente se abandonó, porque no hicieron amago de venderla, por lo menos en los años en que no había dificultades para hacerlo. Oliva Boggioni, quien nunca se casó, falleció antes del terremoto del 27 de febrero de 2010. Poco a poco fueron falleciendo los hermanos y la casa sumiéndose en un abandono aún mayor.

Los hermanos -señala Montecinos- al parecer no se casaron o si alguno se casó fue por tiempo breve, pero sí, hay herederos y de ahí, indica, los litigios que no permitieron a los hermanos contar con su patrimonio al final de sus días.

Otra historia: Por los 70 hubo un hecho policial (ajeno a la casa), en que unos tipos secuestraron y abusaron de una mujer en su interior. Un pequeño que la acompañaba, su hijo al parecer, fue quien escapó y solicitó ayuda. Esta historia, que sí sucedió, nada tiene que ver en todo caso con los Boggioni. ¿Fantasmas? Hay quienes aseguran haber visto la silueta de una mujer mirando desde la penumbra hacia la calle en los ventanales del segundo piso. ¿Mito o realidad? El mismo Montecinos cuenta que en la casa que él ocupa (al lado), penan más que en la misma “casa embrujada” y que de ello puede dar fe.

¿Será un sector que alberga más fantasmas que otros lugares de la ciudad? Esto es como aquello que dice “no creo en brujos Garay, pero de haberlos los hay”. Es una casa plagada de fantasmas, como la de Pedro Páramo de Juan Rulfo, donde lo real y lo irreal se confunden y es difícil distinguir lo cierto. Chillán es una ciudad en la que transitan sus fantasmas, como en una vida paralela. Tal vez haya algo profundo y telúrico que nos vuelve diferentes. Muchos foráneos así lo advierten.

Fuente: diarioladiscusion.cl

Espíritus mueven una silla de ruedas en un hospital de Buenos Aires

Desde siempre los largos pasillos de los hospitales han sido escenarios magníficos para los cuentos de almas que deambulan o apariciones fantasmagóricas. La escena se vuelve más intensa cuando llega la noche y el silencio gana los espacios.

Entonces se escucha el crepitar de algún material, la caída de un objeto pequeño o los pasos lejanos de una enfermera en su ronda habitual, sin embargo, todo asume un carácter mucho más tétrico.

Las cámaras de seguridad de un Hospital de la Ciudad de Buenos Aires captaron el momento en que una fuerza extraña -seres invisibles o espíritus- se llevan una silla de ruedas y la trasladan por el pasillo.

Como todo fenómeno de este tipo, genera las consecuentes dudas; sin embargo, las imágenes del momento en que la silla de ruedas dejada en un pasillo comienza a moverse, son elocuentes.

El silencio, la nocturnidad y los fantasmas, una combinación ajustada para un fenómeno que continúa siendo inexplicable.

Fuente: elintransigente.com

Fantasma de niña se aparece en un parque de Colombia

Reportaje de un canal de noticias de Cúcuta (Santander, Colombia), sobre la aparición del fantasma de una niña en un parque.

Claudia Schiffer recurre a los cazafantasmas

No es broma. La top model y su marido Matthew Vaughn decidieron comprar una casa en Inglaterra y lo que no sabían es que su domicilio ya estaba habitado por un espíritu. Lejos de volver a ponerla en venta, la familia decidió llamar a un equipo de exorcistas para que esas presencias abandonaran la casa y parece que de momento lo han conseguido.

Podría ser el argumento de una peli de terror pero es la particular pesadilla que ha vivido la preciosa rubia y su familia. De hecho, tuvieron incluso que mudarse a Londres mientras los exorcistas hacían su trabajo en su domicilio de más de 6 millones de euros en Suffolk.

La casa encantada en cuestión es una mansión en el campo que tenía ‘dos cuadros malditos’ y el fantasma de una madre llamada Penelope.

Presas del pánico, se vieron obligados a llamar a un equipo de especialistas en fenómenos paranormales para que analizaran el caso de poltergeist y mientras tanto ellos tuvieron que mudarse a Londres mientras que finalizaban los trabajos de exorcismo, tal y como ha confirmado el portavoz de la familia en la web Contact Music.

Pero parece que el peligro ya ha pasado y el matrimonio junto a sus tres hijos han podido regresar a su casa libre de poltergeist.

Pero no es la única celebrity que ha tenido contacto con espíritus malignos. La cantante Demi Lovato ha confesado en más de una ocasión que en su armario había un fantasma que la aterrorizaba cuando ella tenía ocho años.

Fuente: Europa Press

La casa de los espíritus de Providencia

El caserón de Av. Salvador esquina Fresia, comuna de Providencia, fue sede de prominentes espiritistas chilenas. La construcción, erigida en 1910, tiene un pasado ocultista que el escritor César Parra certifica: “Este palacio fue el hogar de la familia Arrieta Fernández y, posteriormente, de la familia Larraín Echeverría. La señora de la casa, Inés Echeverría -alias ‘Iris’-, era teosófica y practicaba, junto a sus famosas amigas Ximena y Carmen Morla Lynch, la religión más popular del siglo XIX: el espiritismo”.

En su libro Guía mágica de Santiago (Ril, 2003), Parra detalla que en estas sesiones, las Morla “eran capaces de hacer correr por los retumbosos corredores pianos, mesas de comedor y otros armatostes”. Y va más allá, diciendo que esos sucesos inspiraron a Isabel Allende para escribir su novela La casa de los espíritus.

Las escritoras Isabel Allende y Elizabeth Subercaseaux, en efecto, son descendientes de dos de los protagonistas de esta historia: “Mi abuela fue muy amiga de Iris Echeverría, es bien posible que en esta casona también hayan practicado espiritismo”, afirma Subercaseaux, “ya que mi abuela, Ximena Morla, y la abuela de Isabel, Chabela Barros, eran bien amigas. Pero en mi familia siempre oí que la casa donde más hacían espiritismo era la de mi tía Carmen, esa casona inmensa que hay en Miguel Claro, la que hoy es la embajada de Italia”.

En Mi país inventado, Allende asegura que “mi abuela Isabel pasó su existencia practicando fenómenos paranormales y tratando de comunicarse con el más allá. De algún modo, la buena señora se las arregló para atraer misteriosas fuerzas que movían la mesa en sus sesiones de espiritismo”. Dicho mueble luce hoy en la casa de la escritora, en California, y para moverlo “se necesitan tres hombres”, afirma. “No sé cuál era el truco de mi abuela para hacerla bailar por la pieza, rozándola levemente con su dedo índice. Esta señora convenció a su descendencia de que, después de su muerte, vendría de visita cuando la llamaran, y supongo que ha mantenido su promesa”.

Subercaseaux remata: “Una vez, estábamos todos los nietos, primos y tíos sentados a la mesa en el fundo Santa Clara. De pronto, escuchamos nítidamente unos golpes en las ventanas del comedor, que se fueron repitiendo ventana tras ventana, como si una paloma las hubiera ido tocando una por una. Mi abuela alzó la cabeza y, en medio de un extraño silencio que se produjo, dijo: ‘Acaba de morir Wacholz’. Wacholz era un amigo de mi abuela que vivía en Santiago y cuyos parientes veraneaban en el fundo vecino. Efectivamente, al día siguiente, nos enteramos de que justo a esa hora, en ese minuto, y en Santiago, Wacholz había muerto, algo que mi abuela no tenía ni la más mínima posibilidad de saber”.

La vida de Inés Echeverría -la más ilustre dueña que ha tenido la casa de calle Fresia 638- se vio marcada por la muerte de su hija Rebeca, que a los 37 años fue asesinada de un tiro en la espalda por su esposo, Roberto Barceló Lira. Ese hecho de sangre -ocurrido en 1933 y motivado por problemas de dinero- habría sido el puntapié inicial de los extraños fenómenos que allí, casi 80 años después, siguen ocurriendo.

José Matute Mora fue comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago durante 10 años. Al final de su período, en 1997, fue testigo de un fenómeno que, hasta el día de hoy, no logra explicar. Una tarde cualquiera, el teléfono de la central anunció un incendio en la casona de calle Fresia. “Despachamos tres máquinas hacia el lugar, pero cuando llegamos no había nada: ni fuego, ni humo, ni olor a quemado. Reinaba una absoluta tranquilidad”, recuerda Matute, hoy retirado.

De no haberse repetido, el asunto sería recordado como una pitanza más. Pero se repitió. Varias veces, a lo largo de dos años. “Estamos preparados para analizar las consecuencias de un incendio, cuando hay fuego. Acá nos agarrábamos la cabeza y sólo atinábamos a preguntarnos ‘¿qué pasó aquí?’”, explica Matute. “Algo extraño sucedía, porque no era uno, sino varios vecinos a la vez llamando por lo mismo”.

Lo que ignoraban los inquietos vecinos era que las refulgentes llamas eran fenómenos paranormales, algo habitual para los ejecutivos de las distintas empresas del grupo Busel que en la actualidad ahí funcionan.

Jéssica Contreras es recepcionista en el “Castillo”, como llaman al edificio: “A veces se siente como que pasa un frío por delante. La primera vez creí que era sugestión. No pasaron ni dos segundos y todas las cajas de la bodega se vinieron abajo. Fui a mirar y no pude entrar. Esa misma ráfaga gélida me lo impidió”, dice.

Claudio Luna lleva 30 años a cargo de la bodega, lugar donde en más de una oportunidad la puerta le ha jugado una mala pasada, quedando encerrado. Todavía no sabe cómo, quién… o qué.

“Yo era escéptico, no creía que los muertos pudieran hacer cosas, pero ahora estoy convencido de que la energía queda. No es que los muertos penen, pero esa energía está aquí”, asegura Roberto Busel, director ejecutivo de la empresa. “Estás usando la radio y de repente se prende y se apaga sin ninguna lógica. Se abren y cierran las puertas, se caen las cajas. Acá todo se mueve. Mi madre ha traído a cuanto machi encontró. Alguna época, el olor a sahumerio fue permanente”, concluye.

El padre de Roberto asistió al remate de la propiedad en 1983. Corrió solo; nadie más se presentó y se la adjudicó fácil. “El último dueño era Enrique Venturino, cabeza del Teatro Caupolicán en la segunda mitad del siglo XX”, cuenta Busel. “Pero cuando llegamos, aquí vivían seis familias que la tenían convertida en basural. ¡Nos echaron a peñascazos! Luego, cuando logramos recuperarla, quisimos remodelarla y crear una especie de galería y paseo público, como en el barrio Italia. Pero en la municipalidad nos dijeron que no les interesaba”, remata el propietario de la “casa de los espíritus” de Providencia.

Fuente: diario.latercera.com

Fantasma visita el restaurante de su peluquería

La Peluquería Francesa, en el Barrio Yungay de Santiago (Foto: La Cuarta)

Cuando Emilio Lavaud Lamothe cerró sus ojos para siempre en 1988 nunca imaginó que la Peluquería Francesa, la obra de su vida, ampliaría el rubro a un restaurante de comida internacional. Pero así fue.

Dieciséis años más tarde, su nieto Cristián siguió la voz de la sangre (es descendiente de enólogos) y chantó al lado del salón de belleza de su abuelo, el restorán de comida internacional, “Boulevard Lavaud”, que se convirtió en el epicentro de la buena mesa en el Barrio Yungay.

Todo marcharía a las mil maravillas si no fuera porque un goloso espíritu chocarrero se pasea como Pedro por su casa por el lugar.

Según los trabajadores del local, se trataría del mismísimo Emilio Lavaud, que cada cierto tiempo va a ver cómo funciona el negocio de la familia.

Quienes lo han visto aseguran que es tranquilo como una tacita de leche, pero que no le quita el ojo a los comensales que disfrutan las especialidades de la casa. Eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja.

María José Martínez, que se gana los crêpes como mesera, cuenta que hace menos de un mes una clienta le preguntó si don Emilio aún vivía en la casa.

A la joven se le puso la piel de gallina y con la voz temblorosa le preguntó, “¿Por qué quiere saberlo?”

La mujer le respondió, “es que recién lo vi pasar”. La pobre Coté casi se desmayó cuando le contó a la clienta que don Emilio había muerto hace 23 años.

“Ella me tranquilizó y me dijo, ‘no se preocupe, porque estaba sonriendo, se notaba que estaba contento’, pero igual me da miedo y prefiero no seguir hablando del asunto”, dijo antes de hacerse humo.

El administrador del restorán, Richard Arredondo, contó que no siente temor porque es un espíritu bueno, no molesta a nadie ni tampoco se pone cargante con los clientes.

Lo que nadie ha podido explicar, es porqué don Emilio ni se asoma por la Peluquería y pulula sólo por el restaurante.

“Que se corte la chasca”

Los titanes de la Peluquería Francesa ni se despeinaron con el temita del ser inmaterial. ¡Claro si por allato el ánima no pinta monos poh!.

“Mire, seré viejo pero la vista no me falla y no he visto ningún fantasma. Hace unas semanas vino el Leo Caprile por el mismo asunto…”, dijo Rodolfo Urbina, la navaja con más filo de la barbería.

- ¿La dura? ¿Cómo fue?

- Llegó y nos dijo que le habían dicho que acá había algo raro. Ahí nos soltó lo del fantasma.

- ¿No se asustó?

- ¡Qué me voy a asustar! Me dieron ganas de agarrarlo pa’l leseo y le dije que lo único raro que teníamos era un compañero que a veces se ponía medio fifí.

- Esa onda…

- Claro, pues. Le digo otra cosita también…

- ¿A ver?

- Ojalá que el fantasma asome la nariz por acá, porque nunca le he cortado el pelo a uno y me imagino que deben tenerlo súper largo…

Fuente: lacuarta.cl

Espíritus se manifiestan en un restaurante de Santiago

Al entrar parece un restaurante común y silvestre, pero en la mitad de la escalera al segundo piso, donde se administra el local, un escalofrío recorre el espinazo y el aire se torna gélido. En la cima, un viejo espejo recibe a los valientes.

Los que trabajan en el restorán peruano Barandiaran aseguran que poner el hombro en la vieja casona de Manuel Montt 315 (Santiago) no es apto para niñitas. Apenas oscurece, los ruidos y extraños fenómenos aterran hasta al más machito.

“Se ve pasar a una niña. Tiene como 11 años, anda vestida de blanco, como si hubiese ido a un bautizo, con velo y todo”, cuenta Paulina Vega, administradora del recinto. Asegura que la pequeña asusta, pero no hace daño. “Ella juega en el pasillo, nunca baja al primer piso”.

Para terror de quienes deben pasar todo el día en la segunda planta, la chiquitina no es la única alma en pena en la antigua casona.

“Hay un viejo que se sienta en un rincón, es enojón, mira feo y siempre anda asustando a la gente”, cuenta Vega. Los garzones y bodegueros la han visto negras con el espectro de la tercera edad. Él los empuja y una vez trató de lanzar a un trabajador por el hoyo del montacargas. Dicen que también les pega cachamales y les quita el pisco sour.

“Antes yo dormía arriba y en las mañanas me costaba levantarme… como que tenía un peso encima y tenía que gritar”, reconoce un garzón.

Más encima, en la vivienda habría un tercer espíritu “juguetón”, que la goza moviendo y escondiendo los objetos. “Una vez me pasó algo en el baño. Yo quería entrar, pero estaba cerrado y se sentía ruido, como de agua corriendo. De repente el ruido paró y la puerta se abrió sola. No había nadie adentro”, recuerda Paulina.

Virgilio Amenero trabaja hace seis años como pintor en la casona. Él reconoce que el segundo piso le da julepe, pero cuando se mete a su taller se siente “protegido”.

“No creo que sean malos, parece como que fuera un ángel que me está cuidando”, dice Virgilio, quien cree que en el palacio hay una lucha continua “del bien contra el mal”. “Cuando entro a mi taller como que me envuelve una aureola de protección. La niña es la parte buena y el viejo es malo”, dice.

Fuente: lacuarta.cl