Archivo del Autor: Josep Riera de Santantoni

¿Qué es el karma?

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La ley del karma es un ejemplo especial de la ley de causa y efecto que establece que nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias son sus efectos. La ley del karma enseña por qué cada individuo posee una disposición mental, una apariencia física y unas experiencias únicas. Estas son los efectos de las incontables acciones que cada uno ha realizado en el pasado. Puesto que no hay dos personas que hayan realizado las mismas acciones en vidas pasadas, nadie puede tener los mismos estados mentales, experiencias y apariencia física que otro. Cada ser posee su propio karma individual. Algunas personas disfrutan de buena salud y otras sufren enfermedades sin cesar. Unas tienen un físico atractivo y otras no. Algunas siempre están alegres y se conforman con poco, mientras que otras suelen estar de mal humor y nunca están satisfechas. Algunas personas entienden con facilidad el significado de las enseñanzas espirituales, pero otras las encuentran difíciles y oscuras.

La palabra karma significa ‘acción’ y se refiere principalmente a nuestras acciones físicas, verbales y mentales. Las acciones que efectuamos dejan huellas o impresiones en nuestra mente muy sutil que, con el tiempo, producen sus correspondientes resultados. Nuestra mente es comparable a un campo de siembra, y las acciones que cometemos, a las semillas que en él se plantan. Las acciones virtuosas son las semillas de nuestra felicidad futura, y las perjudiciales, las de nuestro sufrimiento. Estas semillas permanecen ocultas en nuestra mente hasta que producen su efecto, cuando se reúnen las condiciones necesarias para su germinación. Además, desde que se realiza la acción original hasta que maduran sus consecuencias, pueden transcurrir varias vidas.

Como resultado de nuestras acciones o karma, renacemos en este mundo impuro y contaminado y tenemos problemas y dificultades sin cesar. Nuestras acciones son impuras porque nuestra mente está contaminada por el veneno interno del aferramiento propio. Esta es la razón principal por la que experimentamos sufrimiento. Este es producido por nuestras propias acciones o karma y no es un castigo impuesto por nadie. Sufrimos porque hemos cometido numerosas acciones perjudiciales en vidas pasadas. El origen de estas malas acciones son nuestras propias perturbaciones mentales, como el odio, el apego y la ignorancia del aferramiento propio.

Cuando hayamos eliminado de nuestra mente el aferramiento propio y demás engaños, nuestras acciones serán puras. Como resultado de estas acciones, nuestras experiencias, nuestro mundo, cuerpo y disfrutes, y los seres que nos rodean, también serán puros. No quedará ni el menor rastro de sufrimiento, impureza ni dificultades. De esta manera, encontraremos la verdadera felicidad en nuestra mente.

Fuente: http://www.introduccionalbudismo.com

Conmoción en Mar del Plata por la aparición de un fantasma en una foto familiar

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Ocurrió esta semana y ya exorcizaron la casa donde tuvo lugar el misterioso suceso. Según el relato de los protagonistas al medio marplatense 0223.com.ar estuvieron a un paso de borrar la imagen por miedo, pero se contuvieron y decidieron darla a conocer.
–¿Con quién hablás mi amor?
– Con la abuela Coqui– respondió una de sus hijas.
Su padre no le prestó atención, la abuela Coqui había fallecido hace años, lo tomó como un juego más y siguió con sus tareas.
Al día siguiente lo mismo.
Y al siguiente.
Entonces él, Edgardo, y su mujer, María Pía, un tanto preocupados, le hicieron preguntas a su hija para saber de qué hablaba con la abuela Coqui. La nena respondió con una precisión que les congeló la sangre: nombres, fechas y un suceso íntimo que era imposible que la nena hubiera inventado.
Como todo, pasó. La nena dejó de hablar sola y la historia de la abuela Coqui se diluyó en una anécdota.
Semanas después, festejaron en su casa el cumpleaños de un familiar. Había unas veinte personas, primos, tíos y nietos que casi nunca se veían. Empezó el tema de las fotos.
–Amor, andá a buscar la reflex que hoy estamos todos. Con los celulares las fotos se pierden– le dijo María Pía a su marido.
Edgardo sacó fotos hasta que la cámara le avisó que la memoria estaba completa, así que en medio de la fiesta se acomodó en una silla para borrar imágenes viejas. Iba recorriendo el archivo hasta que se detuvo en una foto donde vio algo que no correspondía. Hizo zoom. La reacción inmediata fue vomitar. La fiesta se detuvo al instante. Edgardo, desencajado, le preguntó a su mujer:
–¿Quién usó esta cámara?
–¿Qué pasó?
Edgardo le mostró la foto. María Pía se puso pálida. Se reconoció de espaldas, contra la ventana de la cocina. Delante de ella había alguien, una mujer sentada.
–¿Quién usó esta cámara?– volvió a preguntar Edgardo, intentando calmarse. Su otra hija, asustada, le dijo que la semana pasada le había sacado fotos a su mamá mientras lavaba los platos.
–¿Vos viste a alguien en la cocina mientras sacabas las fotos?
–No papá.
La nena, jugando, tomó seis fotos sin encuadrar ni cuidar el foco, son todas más o menos iguales, en la tercera foto aparece una mujer en la mesa, mirando directo a la cámara, tal vez mordiendo algo.
Edgardo, en la desesperación, estuvo a punto de borrarla, pero se contuvo. Recordó lo que le había contado su otra hija con la abuela. Decidió pedir ayuda.
La foto y la historia llegaron a manos de un cura.
–Tengo que ir a la casa, hay que limpiarla– les dijo el cura mientras estudiaba la imagen. Para tranquilizarlos les explicó que estaban en presencia de un espíritu, un espectro, mejor llamado fantasma. Lo que le llamó la atención al cura es que en la amplia mayoría de veces las apariciones de fantasmas son difusas y etéreas. En este caso, por cómo rebota la luz en el cuerpo de la mujer, queda claro, señaló el cura, que el espíritu se corporizó. La luz de la ventana se refleja en su brazo y hace sombra sobre la mesa. Lo común es que se muevan cosas o que las apariciones sean débiles, casi nunca la presencia es física.
Según la tradición católica, hay almas que quedan en una instancia anterior al cielo, lo que antiguamente se llamaba el purgatorio. Las almas tienen que purgarse, limpiarse, para acceder a otras vidas. El trabajo de limpieza es una bendición y un rezo para que estas almas se liberen y sigan su camino. “Lo que ustedes ven es un alma que se manifiesta. No tengan miedo”, les dijo.
Ayer a la mañana el cura, Edgardo y su hija –la que sacó la foto– caminaron la casa. El ritual fue simple, el cura encendió una vela, besó su estola, rezó un padre nuestro y con el asperje (un pequeño dispositivo que tira gotas de agua) fue bendiciendo cada habitación con agua bendita. Al finalizar, leyó un pasaje de los evangelios. Estuvieron media hora. No más
La familia volvió a la casa. Edgardo y María Pía sienten que ya pasó, que la casa volvió a ser la misma de siempre. No lo pueden explicar, pero lo sienten. Algo que estaba ya no está más. Así lo dicen.
El cura envió la foto a un grupo de la iglesia en Buenos Aires que estudia casos de apariciones.
Nadie en la familia reconoció a la mujer de la foto.
Fuente: minutouno.com

¿Qué se siente al morir?

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La unidad de cuidados intensivos o paliativos de un hospital guarda una relación muy estrecha con la muerte, originando un sinfín de experiencias que se escapan a cualquier tipo de explicación racional.

De pacientes que intuyen el preciso momento en el que van a morir, otros que parecen decidir por sí mismos el día y hora, adelantando o retrasando su muerte, sueños premonitorios de familiares o el presentimiento de una tercera persona, que sin ni siquiera estar al corriente de que alguien se encuentra ingresado o ha sufrido unaccidente, están seguros de que ha fallecido.

Sólo los profesionales sanitarios, que trabajan de cerca con los pacientes terminales, conocen de buena mano el gran alcance y la enorme variedad de estas extrañas experiencias.

La ciencia, no ha sido capaz de dar respuesta alguna, a lo que se suele describir como un suceso paranormal o sobrenatural. Una etiqueta, quizás “demasiado vaga para la magnitud de estas experiencias”, según explica la enfermera británica Penny Sartori, que lleva 20 años trabajando en la unidad de cuidados intensivos de los hospitales galeses de Singleton y Morriston.

En 1998, Sartori se percató de la gran escasez de datos de referencia que sobre este tipo de experiencias se hallaban disponibles para médicos, enfermeras y trabajadores de salud. Por ello, y tras obtener la aprobación ética, decidió investigar lo que ocurre en ese instante, cuando un paciente tiene una experienciacercana a la muerte o ECM.

Una carrera, lo suficientemente sólida como para haber visto de todo, intuir patrones y elaborar hipótesis sobre estos fenómenos. Tanto, que acaba de rematar una tesis doctoral sobre este tema, y cuyas conclusiones fue recopilando de forma minuciosa.

El resultado es el libro “The Wisdom Of Near-Death Experiences” (Watkins Publishing), que salió a la venta el pasado 6 de febrero. Es una publicación académica escrita por una enfermera que tomó 10 años de investigación y está dirigida a estudiantes de medicina y bibliotecas universitarias. El libro cuenta las experiencias de pacientes que sufrieron infartos y estuvieron al borde de la muerte.

A lo largo de toda su carrera, Sartori se ha entrevistado con pacientes que han vividoexperiencias cercanas a la muerte (ECM), así como con familiares que han vivido de cercaexperiencias de muerte compartida (EMC). La cantidad y la repetición de patrones hacen que la enfermera descarte la hipótesis de la casualidad o la imposibilidad de hallar un razonamiento lógico para este extendido fenómeno.

“Llevé a cabo el estudio con una amplia variedad de pacientes en terapia intensiva, incluidos los que estaban muy enfermos pero que no estaban en riesgo de muerte”, dice Penny Sartori. “Obtuve los mejores resultados cuando estudié a pacientes de infarto que estuvieron al borde de la muerte”.

Su tesis principal se centra en que “nuestro cerebro es independiente de la conciencia. Es el medio para canalizarla, por lo que en realidad es físicamente ajena al cuerpo”. Una idea que explicaría, añade la enfermera, por qué “el alma y la conciencia pueden experimentarse independientemente del cuerpo”, como en las ECM o en la meditaciónbudista.

Los ejemplos, de los que Sartori se vale en su libro, son muy numerosos. Pero todos suelen coincidir en que los pacientes que viven estas ECM son siempre los que abrazan la muerte de la forma más tranquila y feliz, al igual que los familiares que presienten la muerte de sus seres queridos. ¿Por qué? Según las entrevistas, que ha mantenido con estos últimos, se debe a que están convencidos de que sólo se trata del fin de la vida terrenal.

Sartori encontró que la gente que pasaba una ECM se veía “flotando sobre sí misma y que el techo se había disuelto”. Y agrega, “Los pacientes también fueron capaces de recordar con precisión lo que había ocurrido en la sala, a pesar de haber estado inconsciente y de haber tenido los ojos cerrados”.

Los individuos, dice Sartori, contaron que se veían a si mismos viajando por un túnel hacia una luz brillante. Algunos dijeron haberse reunido con una figura que les decía que “su tiempo no había llegado todavía” y otros que se habían reunido con parientes muertos y se habían comunicado con ellos por telepatía.

Al final de estas ECM algunos pacientes contaron que flotaron de regreso a su cuerpo, y otros sintieron como si despertaran súbitamente. “Ciertos pacientes informaron que vieron toda su vida proyectada en un instante”, afirma.

Sin embargo, para algunos enfermos es más difícil recordar el evento después de un episodio tan grave y de haber estado inconsciente. “Es como cuando olvidamos un sueño al despertar”, dice la autora.

Al margen de que se trate de personas creyentes, agnósticas o ateas, todas ellas tienen el sueño o la visión de que se van de este mundo guiado por “alguien” o “algo” (cónyuges fallecidos, seres anónimos o ángeles) y lo hacen con una clara sensación de “paz y amor”.

Al principio, relata Sartori, “me llamaba la atención que algunos familiares de fallecidos no se sintiesen tristes tras diagnosticar la muerte de su ser querido, pero al entrevistarlos me di cuenta de que en realidad estaban tranquilos por haber experimentado esa sensación de trascendencia a la vida”.

Este no es el caso de los ejemplos de personas que, sabiendo cuando van a morir, piden quedarse unos minutos solos o lo hacen justo cuando el familiar, que ha permanecido todo el tiempo a su lado, los abandona un solo instante para ir al baño.

Otros casos, igualmente llamativos, son los de personas que se mueren justo después de ver al familiar que tarda en acudir a verlos por estar en el extranjero, cuando terminan con todo el papeleo de herencias y seguros vitalicios. “Parecen estar a la espera de que ocurra un evento específico para permitirse morir”, relata la enfermera.

Sartori siguió los casos de unos 300 pacientes en las unidades de terapia intensiva y obtuvo 15 narraciones completas sobre este tipo de experiencias, que fueron las que dieron origen a su libro. Según la investigadora, a pesar de que sólo 15 pacientes lograron describir sus experiencias cercanas a la muerte, cree que éstas son mucho más comunes de lo que creemos.

“No creo que se trate simplemente de que exista vida después de la muerte. Más bien se trata de lo que es la conciencia y la forma como la definimos”, explica.

Penny Sartori intenta ahora continuar investigando sobre el fenómeno de ECM y lo que ocurre con estos pacientes. “No creo que se trate simplemente de que existe vida después de la muerte. Más bien se trata de lo que es la conciencia y la forma como la definimos”, afirma la autora.

La ciencia define a la conciencia como un subproducto del cerebro, pero como señala Sartori, quizás estamos rodeados por la conciencia y el cerebro, en lugar de controlarla, es sólo un mediador, una especie de antena. “Es un tema fascinante y es muy emocionante poder seguir investigándolo”, afirma la investigadora.

El director del Tucson Medical Center, John Lerma, especializado en cuidados paliativos, ha recopilado ejemplos muy similares a los citados por Penny Sartori en su libro “Into the Light: Real Life Stories About Angelic Visits, Visions of the Afterlife, and Other Pre-Death Experiences” (New Page Books). Según sus informes, entre el 70 y el 80% de los pacientes esperan a que sus seres queridos salgan de la habitación para poder morir.

Sartori se niega a creer que estas vivencias estén motivadas por alucinaciones. “No es posible que varias personas vean lo mismo y sean capaces de describirlo igual si realmente se trata de una percepción distorsionada de la realidad”, apunta.

Unas tesis que se apoyan en las famosas teorías del profesor Raymond Moody, que acuñó el concepto de experiencias cercanas a la muerte a finales de los años 70.

Sus estudios más novedosos se centran en las vivencias compartidas por las personas que acompañan a los que están en trance de muerte. “Abren una vía completamente nueva de iluminación racional sobre la cuestión de la vida después de la muerte porque las personas que comunican estas experiencias están sanas”.

“Suelen estar sentadas junto al lecho de muerte de un ser querido cuando le sobreviene una de estas experiencias maravillosas y misteriosas. Y el hecho mismo de que las personas no están próximas a la muerte incapacita la cláusula de exención. Como sus experiencias no se pueden achacar a fallos de la química cerebral, tendremos que ir más allá de este argumento”, asegura.

El recurso, por demás “cínico” según Sartori, al explicar este fenómeno a partir de disfunciones cerebrales, tampoco se sostiene con los ejemplos de personas ingresadas con alzhéimer avanzado que repentinamente recuperan la capacidad de raciocinio.

“Se trata de pacientes en un estadio terminal de la enfermedad, incapaces de articular palabra alguna, y que de forma sorprendente comienzan a hablar con total coherencia, interactuando con “gente” que no está en la habitación y que frecuentemente son familiares muertos”, explica la autora.

Además, añade, “suele suceder que después de esta experiencia dejan de estar intranquilos y acaban muriendo con una sonrisa en la cara, generalmente, uno o dos días después”.

El argumento de que estas visiones están inducidas por los fármacos tampoco es aceptado por la autora porque, dice, “estos causan ansiedad, todo lo contrario de lo que sienten los pacientes”.

La autora explica que muchas de las experiencias cercanas a la muerte por lo general pueden explicarse por el efecto de las endorfinas, sustancias químicas que libera el organismo como respuesta a la ansiedad o el dolor, por los niveles anormales de gases sanguíneos o los bajos niveles de oxigeno. La enfermera, sin embargo, midió estos tres factores y los tomó en cuenta cuando llevó a cabo el análisis de los informes de los pacientes.

La autora defiende en su libro que este tipo de vivencias, recopiladas a lo largo de toda su carrera, pueden ser claves para demostrar la existencia de una vida después de la muerte y que, al menos, deben abrir una nueva vía de investigación para los estudios científicos, como es el caso de las investigaciones basadas en la física cuántica.

De algo, de lo que sí dice estar convencida, es de que “la muerte no es tan temible como nos la solemos imaginar”.

Se salvaron de la procesión de las ánimas (Santa Compaña)

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El cementerio de Mondáriz, en Galicia (España), es  único en el mundo, pues en él entierran solo a las víctimas de “la procesión de las ánimas.

Hoy hablaremos de un cementerio que es poco común y del cual, aunque al principio se pensaba que no existía y que sólo era una leyenda urbana, en realidad sí existe.

Me refiero al camposanto del poblado de Mondariz en España, en donde, afirman, están enterrados exclusivamente las personas que han visto a la procesión de las ánimas (también conocida como Santa Compaña).

Y es que se afirma que son tantos los casos de personas que han fallecido al ver a esta procesión, que las autoridades decidieron en el siglo pasado hacer un cementerio en lo más alejado del bosque sólo para quienes fueron víctimas de las ánimas.

Un relato que circula en la red y que es de los más verídicos habla del caso de Charles Alba, quien en el año 2003 se fue de vacaciones a esa población junto con cuatro amigos más:

“En nuestro viaje decidimos visitar pequeños pueblos del alrededor de Pontevedra. Estuvimos en Mondáriz, una pequeña localidad habitada por campesinos y vendedores. Llegamos de noche y decidimos alojarnos en el único hotel del pueblo, situado en las inmediaciones de un bosque bastante extenso, Juan, uno de mis amigos, decidió salir al bosque, pero la mayoría nos negamos, realmente nos asustaba salir en mitad de la noche, y más en tierras gallegas donde la magia y lo enigmático se apodera de cada rincón.

Una aventura en el bosque

“Pero cerca de la una de la madrugada de nuevo, Juan, nos volvió a insistir con la misma pregunta, se estaba haciendo pesado, además no podíamos dormir, eso hizo que nos aventurásemos, desgraciadamente, al bosque.

“Al cabo de un recorrido de más o menos un kilómetro, encontramos un pequeño cementerio, lo rodeaba una verja de hierro forjado, con una puerta principal. Entramos y vimos únicamente lápidas y tumbas semiabiertas, el cementerio parecía estar abandonado, al principio no nos ocurrió nada de nada, pero al salir del camposanto vimos a un señor correr y sin parar de correr ni un instante nos dijo que nos escondiésemos, que si no lo hacíamos, moriríamos.

“Nosotros nos empezamos a reír de él mientras se perdía en la oscuridad, y al recorrer unos pocos metros, escuchamos una especie de murmullos, al prestar más atención vimos un resplandor que se acercaba al mismo tiempo que escuchamos unos pasos, pasos de personas. Entonces si que nos asustamos, instintivamente y como si todos hubiésemos quedado en acuerdo entramos al cementerio de nuevo para escondernos.

“No quisimos mirar para ver qué era, sólo estábamos callados y sentimos cómo, cerca de nosotros, pasó un grupo de gente y luego como los pasos se fueron alejando. Durante los intensos momentos sentimos todos un olor a corrompido y quemado.

“Cuando ya no escuchamos nada más salimos y más adelante vimos unas huellas de pasos marcados en el húmedo suelo, se podía apreciar perfectamente que había pasado un grupo de gente y que su rastro se dirigía, justo, en la misma dirección donde se había escondido aquel señor que se fue corriendo.

Vivos de milagro

“Finalmente, salimos del bosque, a eso de las cuatro de la madrugada, para regresar lo antes posible al hotel. Al entrar había un anciano, que nada más vernos se nos puso a gritar, pidiendo explicaciones del porque salimos de noche al bosque. Le contamos lo sucedido y él empezó a rezar. Nos dijo algo así como que estábamos vivos de milagro.

“Le pedimos explicaciones, se trata de una vieja leyenda de las enigmáticas tierras del norte de España, según nos dijo, por la noche pocos son los valientes que se adentran en las profundidades de los bosques gallegos y menos en luna llena, puedes encontrar la muerte y vagar como alma en pena si te encuentras con ella, con la Santa Compaña, si te ve, te entregan un hueso encendido, a modo de antorcha y te unes a ella para vagar durante el resto de la eternidad junto a ella, no se puede mirar, y si te atreves a hacerlo deberás dibujar un círculo en el suelo y permanecer dentro hasta que pase de largo, por delante de tus ojos, y si no te atreves a mirar escóndete y reza, reza mucho para que no te vean.

“También nos dijo que ese cementerio estaba ahí solamente para los que fallecían víctimas por la Santa Compaña, dicen estar maldecidos y por eso está tan escondido y apartado del pueblo. ¿Y los pasos que escuchamos?, según el anciano pueden ser dos cosas, los pasos de la Santa Compaña o las ánimas que pasaron cerca de nosotros, o que las almas de los difuntos corrían huyendo de ella.

“No sabemos lo que realmente sucedió esa noche, pero nunca supimos nada de aquel señor que desapareció huyendo entre la oscuridad de aquel bosque maldito”, finalizó.

Fuente: Artículo de Jorge Moreno en sipse.com

Nueve estremecedoras evidencias físicas de que existe la reencarnación

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Además de que la reencarnación se menciona en algunas religiones, se han registrado casos que hacen suponer que un alma podría haber pasado a un cuerpo nuevo.
Las historias seleccionadas por el portal ‘ListVerse’ y presentadas a continuación, aunque carezcan de escrutinio científico, muestran signos que podrían generar dudas incluso entre los más escépticos.
Antojos
En algunas partes de Asia, cuando muere una persona, sus familiares le ponen una marca sobre el cuerpo -frecuentemente usando hollín- con la esperanza de que su alma se reencarne en la misma familia. Se dice que la marca se convierte en este caso en una mancha de nacimiento en un bebé que nacerá después.
‘The  Journal of Scientific Exploration’ menciona varios casos de bebés nacidos con manchas correspondientes a las marcas dejadas sobre los cuerpos de sus familiares muertos, entre ellos está el caso de un bebé birmano, que a los dos años también llamó a su abuela de manera peculiar, igual que su difunto marido.
Bebé nacido con balazos
Ian Stevenson, un profesor de Psiquiatría de la Universidad de Virginia, se centró en el estudio de los defectos de nacimiento formados por causas desconocidas.
Uno de esos casos fue el de un bebé turco que, al parecer, llevaba vestigios de la vida de un hombre asesinado con una escopeta de un tiro en la parte derecha de la cabeza. El niño nació con una oreja deformada y la parte derecha facial subdesarrollada, defectos registrados en uno de cada 6.000 y en uno de cada 3.500 bebés respectivamente.
Paciente que ‘mató’ a su hijo y ‘se casó’ con él
Brian Weiss, un psiquiatra de Miami, contó en su libro el caso de una paciente llamada Diane, quien al ser sometida a la hipnosis se recordó como una joven colona norteamericana durante el conflicto con los indígenas. Relató que se ocultaba con su bebé de la persecución de los indígenas cuando ahogó a su hijo por accidente al cubrirle la boca para que con sus llantos no los delatara.
Meses después de la hipnosis, Diane, quien trabaja de enfermera, se enamoró de un paciente suyo que sufría ataques de asma y que resultó tener la misma mancha de nacimiento en forma de media luna que su bebé ‘de la vida pasada’. El doctor Weiss asegura que conoce a varias personas con asma que tienen recuerdos de ahogamiento ‘de la vida anterior’.
Reencarnado y con la misma escritura
Taranjit Singh es un niño indio que desde los dos años de edad decía que su nombre real era Satnam Singh, hijo de Jeet Singh, y que había nacido en otro pueblo a unos 60 kilómetros de su casa.
Relató que era estudiante de noveno curso cuando falleció en un accidente de tráfico, y que llevaba 30 rupias en la cartera y libros que quedaron manchados con su sangre.
Al oír esta historia tan extraña, su padre Ranjit comprobó que en el pueblo mencionado un adolescente llamado Satnam Singh sí fue atropellado por un motociclista. Ranjit se encontró con dicha familia, que le confirmó los detalles mencionados por Taranjit. El último además identificó correctamente a Satnam en las fotos de la familia Singh.
El experto forense Vikram Raj Chauhan comparó la escritura del cuarderno de notas de Satnam con la de Taranjit y las encontró semejantes.
Nacida hablando sueco
El profesor Stevenson estudió a una estadounidense de 37 años de edad, quien al someterse a la regresión parapsicológica pasó a hablar sueco.
La mujer dijo haber sido un ciudadano sueco llamado Jensen Jacoby. Su vocabulario contenía cerca de 100 palabras, pero expertos confirmaron su acento como sueco y el habla como mezclada con noruego.
Entrevistas con los familiares de la mujer excluyeron que hubiera aprendido algún idioma escandinavo.
Memorias de monasterios 
El psiquiatra californiano Adrian Finkelstein narra en su libro ‘Your Past Lives And The Healing Process’ la historia de un niño llamado Robin Hull, quien hablaba en un idioma desconocido con su madre. Un profesor de idiomas asiáticos lo identificó como un dialecto hablado en la región norteña del Tíbet.
Robin, un niño de edad preescolar, contó haber estudiado hacía muchos años en un monasterio donde aprendió este idioma.
La historia del niño llevó al profesor a viajar al Tíbet, donde encontró el monasterio descrito por Robin en la cordillera de Kunlun.
Quemaduras de un soldado japonés 
Otra investigación de Ian Stevenson incluye a una niña birmana, Ma Win Tar, nacida en 1962 y quien desde la edad de tres años pasó a identificarse con un soldado japonés capturado por birmanos, atado a un árbol y quemado vivo.
La niña tenía defectos congénitos en ambas manos: su dedo medio y anular de la mano derecha estaban entrelazados y libremente unidos al resto de la mano. Le faltaban varios dedos o tenían anillos de constricción. Su muñeca tenía depresiones similares a las dejadas por una cuerda quemada.
Cicatrices de su hermano
Kevin Christenson murió de cáncer a los dos años en 1979. Una fractura de pierna había causado metástasis y la quimioterapia había sido ejecutada a través de la incisión en la parte derecha de su cuello. Un tumor había causado que su ojo izquierdo sobresaliera y un nódulo sobre su oreja derecha.
Doce años después, la madre de Kevin, quien se había divorciado y vuelto a casar, dio a luz a Patrick, quien desde su nacimiento tenía semejanzas con su hermano difunto. Tenía una señal parecida a una incisión en el lado derecho de su cuello, donde la cánula había entrado en el cuerpo de Kevin.
Lo que es aún más extraño, tenía un nódulo en el mismo lugar donde lo había tenido Kevin. Igual que su hermano, Patrick tenía un problema con su ojo izquierdo, en el que encontrarían leucoma corneal. Cuando Patrick empezó a andar, lo hacía cojeando, aunque no había razones para ello.
De tal padre tal nieto
John McConnell fue letalmente baleado seis veces en 1992. Su hija Doreen dio a luz a un hijo, William, al cabo de cinco años. Los médicos diagnosticaron atresia pulmonar, una malformación congénita de la válvula pulmonar que impide que la sangre se bombee hacia los pulmones para que se oxigene.
El estado de William mejoró tras una serie de cirugías y tratamiento. Lo asombroso es que la patología de William reflejaba los daños que había recibido su abuelo, a quien una de las balas le entró por la espada, perforando su pulmón izquierdo y la principal arteria pulmonar de su corazón.
Un día en su afán para faltar a la escuela, William dijo a su madre: “Cuando eras una niña y yo tu padre, te comportabas mal de vez en cuando, pero nunca te golpeaba”.
Fuente: actualidad.rt.com

 

Los registros akáshicos son pura fantasía esotérica

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Reproducimos a continuación un artículo de Miguel Pastorino, docente de Ciencias de la Religión en la Universidad Católica del Uruguay (Montevideo) y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). Ha sido publicado en el blog que tiene en el portal español Religión en Libertad.

Desde hace varios años escuchamos a personas decir que asisten a “terapeutas” que les hacen “lectura de registros akáshicos”, y uno no sabe si se trata de una nueva moda psicológica, superstición, pseudociencia o son los “adivinos” de siempre con nuevas técnicas. Lo cierto es que hay un poco de todo en esta nueva pseudoterapia. Para sus defensores, estos registros existen desde la creación del mundo y fueron conocidos por las grandes civilizaciones antiguas y religiones. ¿Qué hay de cierto en ello?

Los “registros akáshicos” no tienen un origen tan antiguo como se suele escuchar, sino que son una invención moderna. Ni siquiera existe la expresión en la lengua sagrada del hinduismo, el sánscrito, de donde dicen que proviene. La expresión akasha existe, viene del sánscrito, y alude a una realidad que fue traducida como “éter”, como una especie de fluido intangible, inmaterial y sutil, que penetraba el universo y era vehículo del sonido y de la vida. Pero el neologismo “akáshico” es un invento de la teósofa británica Annie Bésant (1847-1933), discípula de Madame Blavatsky y referente mundial del esoterismo y la Sociedad Teosófica. La primera vez que tenemos noticias de esta expresión es en un libro de A. Bésant de 1897, La sabiduría antigua. Nada hay antes de esa fecha.

Los teósofos definen los registros akáshicos como una especie de memoria colectiva, de todo lo que ha acontecido desde el comienzo del tiempo. En el éter estarían almacenados todos los conocimientos del universo, y los seguidores de la Nueva Era creen y difunden esta creencia. Para ellos los “registros akáshicos” son una memoria universal de la existencia, un espacio multidimensional dónde se archivan todas las experiencias del alma, incluyendo todos los conocimientos y las experiencias de las vidas pasadas, la vida presente y las potencialidades futuras. Este sistema energético contiene todas las potencialidades que el alma posee para su evolución en esta vida y su verdadera razón de ser, el sentido de la existencia. Existe para el plano individual, planetario y universal con diferentes frecuencias vibratorias.

La misma Annie Bésant defendió que los antiguos maestros creían que existían estos registros en una realidad incorpórea, desconocida para la mayoría de la humanidad. Entre estos maestros incluyó a las grandes civilizaciones conocidas en su tiempo: druidas, caldeos, egipcios, griegos, hebreos, hindúes, mayas, árabes, persas, chinos, tibetanos y cristianos. Aunque claro está, que jamás aportó ninguna prueba histórica de ello, porque fue un invento suyo. Ninguna de esas civilizaciones se enteró de tales registros.

Según los escritos de Annie Bésant solo unos pocos pueden acceder a los registros akáshicos, y para ello se necesitan dones especiales, entre los que incluye a chamanes, médiums espiritistas o videntes. Cada uno accedería por diversos caminos, en sueño o en viajes astrales, pero siempre “saliendo del propio cuerpo”.

Es el teósofo Charles W. Leadbeater (1854-1934) quien cuenta sus experiencias personales analizando los registros del éter en la sede de la Sociedad Teosófica en la India (1910). Allí contó la historia de la Atlántida, de otras civilizaciones desaparecidas e hizo algunas predicciones para el siglo XXVII.

Luego de los escritos de Leadbeater, una larga lista de teósofos y esoteristas de Europa y Estados Unidos declararon que también podían acceder a los registros akáshicos, y comenzaron a publicar sus descubrimientos. Entre ellos se encuentran líderes de distintas sectas gnósticas y esotéricas, como Rudolf Steiner (fundador de la antroposofía), Max Heindel (fundador de los Rosacruces), Edgar Cayce, Alice Bailey (teosofía),  Samael Aun Weor (fundador de la Gnosis moderna), los ocultistas Manly P. Hall y Dion Fortune, entre otros.

Muchos videntes y pretendidos expertos en el tema, entienden que estos registros existen desde la creación del universo y fueron creados por Dios. Según sus defensores, es como una base de datos del mundo mineral, vegetal, animal y humano, incluso de fenómenos paranormales. Para ellos es un conocimiento trascendental de todas las cosas y de la vida misma.

Es interesante descubrir que las tradiciones religiosas más implicadas      -según los teósofos- son el budismo y el hinduismo. Paradójicamente ni budistas ni hinduistas aceptan estos registros, ya que no existe ninguna mención en sus textos sagrados. Como tantas cosas creídas de las religiones orientales que no son ciertas, fueron invenciones de la Sociedad Teosófica.

Obviamente a pesar del lenguaje pseudocientífico que utilizan hoy sus defensores, no tienen ninguna validez científica y es pura fantasía esotérica. En todos los libros sobre el tema, hay interminables citas de libros sagrados y de autores espirituales, incluso inexistentes, que no tienen ningún fundamento real.

En la actualidad varios psicoterapeutas que no tienen problema en mezclar sus técnicas psicológicas con pseudoterapias new age, han incorporado la “lectura de registros akáshicos” dentro de la sesión psicoterapéutica. Con acciones de este tipo, el psicólogo se vuelve aquí una especie de chamán que inicia a sus pacientes en universos paralelos y viajes por otras dimensiones.

En varios cursos y seminarios sobre el tema, uno puede observar la interminable lista de afirmaciones sin fundamento histórico o científico al respecto de tales registros, y es simplemente una creencia supersticiosa, con lenguaje pseudocientífico, que al igual que la Nueva Era, es capaz de unir de modo increíble el budismo, el espiritismo, el inconsciente colectivo de Jung, las profecías mayas, la física moderna, la magia, la Biblia y el psicoanálisis.

Fuente: Info/RIES

La secta de los raelianos proyecta construir una embajada extraterrestre en Perú

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En una sala de reunión en un hotel de Miraflores (distrito de Lima, Perú), un grupo de personas hace una petición imposible: construir una embajada para los extraterrestres. Lo cuenta Fernando González-Olaechea en un artículo titulado “Se busca una embajada extraterrestre en Lima”, publicado por el diario peruano El Comercio.

Uno de los peticionarios es David Uzal, guía de los raelianos en Latinoamérica. Los raelianos son parte de una secta que se autodenomina “movimiento espiritual internacional” y que cree que los Elohim son una raza de seres de otro planeta que creó a los humanos a través de experimentos genéticos. Este movimiento fue fundado por el francés Claude Vorilhon, que se autodenominó Rael.

Uno de los objetivos máximos de los raelianos es construir una embajada para que los extraterrestres lleguen a la Tierra. Ellos consideran que Lima es el lugar idóneo para ello. “Imaginen los beneficios económicos”, explica Uzal.  Para él, el tema de fondo es el privilegio: Lima podría recibir a los Elohim en su primer contacto oficial con la Tierra después de siglos.

De Israel a Perú

La elección de Lima responde a dos motivos. El primero, mencionan los raelianos, es que el Perú es un lugar lleno de energía donde los Elohim habrían tenido influencia en la época precolombina. La segunda razón no es explícita pero sí algo obvia: están en busca de un país, cualquiera, que acepte la construcción de dicha embajada. De hecho, su primera opción fue Israel, según explican, por pedido expreso de los extraterrestres.

Los seguidores de Rael no han logrado todavía que ningún país les dé el terreno y el permiso para tener una embajada con calidad de extraterritorialidad, esto es, que legalmente ese terreno no se considere parte del territorio de la nación que lo alberga. La embajada implicaría, además, la inmunidad diplomática para quienes albergue, como Rael y otros líderes del movimiento.

Los raelianos no representan a país alguno. No pueden, hablan en nombre de una raza extraterrestre. “¿Pero qué relación más exterior que esta?”, dice Erich Rever, representante en el Perú de los raelianos, respecto a la solicitud para construir esta embajada que enviarán al Ministerio de Relaciones Exteriores.

La “Academia de la Felicidad”

Entre el 15 y el 22 de febrero, los raelianos del Perú (cuyo número no es certero) y de otros países se reunirán en Santa Eulalia (al este de Lima, en Huarochirí), en un retiro llamado Academia de la Felicidad, en el que compartirán las enseñanzas de su fundador.

Según expresa en un comunicado la propia secta, los raelianos invitarán a todos a sumarse a una meditación por la paz en las calles de Lima (en Miraflores) durante toda la semana, en forma previa a la reunión en Ricardo Palma para celebrar la Academia de la Felicidad, “donde los participantes recibirán las últimas enseñanzas de Rael sobre las herramientas que los Elohim nos han dado para vivir unas vidas felices y plenas de significado”.

La secta dice contar con más de 100.000 miembros en todo el mundo, aunque esta cantidad es más que discutible. “En los últimos años nuestra expansión en Sudamérica ha sido notable”, afirmó Uzal. “Como todos los pueblos que fueron colonizados, los sudamericanos están ávidos de recuperar su identidad y eso es lo que el Movimiento Raeliano trae. Las enseñanzas de los Elohim explican que todos los habitantes de la Tierra fueron diseñados en forma exclusiva por estos científicos, nuestros creadores. Los sudamericanos han sido muy queridos por los Elohim, puesto que vivieron en este continente durante mucho tiempo. Confiamos en que el gobierno de Perú estará de acuerdo en volver a darles la bienvenida, permitiéndonos construir su embajada”.

Rael, el último profeta

Aunque consideran que la humanidad no es producto de la creación divina ni la evolución, sino de un experimento científico, y que no hay Dios alguno, los seguidores de Rael dicen tener ciertos puntos en común con otros credos más conocidos y extendidos. Sostienen, por ejemplo, que Rael es el último profeta o enviado de un ser creador. Que con él acaba el ciclo de elegidos que transmiten un mensaje nuevo y redentor.

Rael asegura que lo suyo no fueron visiones, sino una conversación con un alienígena de poco más de un metro de altura en un volcán no muy lejos de la ciudad francesa de Clermont-Ferrand. “Nosotros no queremos convencer a nadie, sólo difundir el mensaje”, dice Erich Rever con una sonrisa imborrable. La sonrisa es uno de sus rasgos característicos. “Soy un tipo feliz y deseo serlo por siempre”, añade.

Aquel “por siempre” tiene un sentido amplio al tratarse de un raeliano. Una de sus premisas es que a través de la clonación se puede llegar a la inmortalidad. ¿Y qué ocurrirá si no les permiten construir la embajada? ¿Si los Elohim nunca llegan? En materia de la fe, la respuesta a ambas preguntas resulta irrelevante.

Embajada que fue presentada en Madrid

El 17 de mayo de 2014, en el hotel Tryp Atocha de Madrid, el Movimiento Raeliano presentó una maqueta de la Embajada que en aquel entonces se proponía construir en Israel para dar la bienvenida, de aquí a 2035, a los extraterrestres considerados como “los creadores de la humanidad en laboratorio y cuya presencia está relatada en todas las tradiciones creacionistas incluyendo la Biblia”, según relataban en un despacho de la agencia Europa Press.  

“Se supone que la Embajada tendría que ser construida en Israel, ya que corresponde al Tercer Templo anunciado en la tradición judía”, decía entonces el canadiense Daniel Turcotte (asistente de Rael para los asuntos relacionados a la Embajada), quien se encarga de mandar la petición oficial a los gobiernos.

“El terreno no es un problema, ya que se podría adquirir en muchos lugares del mundo, pero lo que esperamos antes de iniciar las obras es que nos atribuyan un estatuto de extraterritorialidad. Si no es Israel, podrá ser cualquier otro país que se beneficiará entonces de las importantes inversiones relacionadas con este proyecto”, añadía Turcotte, que anticipaba que bien podrían ser África o América Latina los continentes que acabaran hospedando este inédito edificio.

La presentación madrileña de la Embajada fue un anticipo a una campaña mundial que pretendía pasar por las principales capitales del mundo. “Estamos muy orgullosos de que esta operación empiece en España”, declaró Princess Loona, portavoz del Movimiento Raeliano. “Esperamos que el público vendrá numeroso y entenderá nuestra propuesta revolucionaria que conlleva un profundo mensaje de paz, de libertad y de promoción del genio humano”. El acto, sin embargo, no tuvo más eco en los medios de comunicación españoles.

Fuente: InfoRIES/Varios medios