Archivo diario: 24 febrero, 2012

Acusan en Australia a la Iglesia de la Cienciología de esclavitud infantil

Shane Kelsey por fin ha tenido valor para narrar cómo fue su terrible infancia en la Iglesia de la Cienciología. Este joven australiano de 21 años, que ingresó en un centro administrado por la secta cuando solo tenía ocho años, ha decidido contar su espeluznante historia para el programa «Today Tonight» de Channel 7, según relata el diario ABC.

«Cuando tenía ocho años firmé un contrato de mil millones de años, lo que significa que este voluntariado o servicio para la Iglesia iba a durar la eternidad», asegura Kelsey. En las instalaciones vivía con más niños hacinados y en condiciones inhumanas. Bajo una gran disciplina férrea, Kelsey y sus compañeros eran obligados a trabajar hasta 100 horas a la semana sin remuneración alguna y recibiendo la visita de sus padres solo una vez a la semana.

Shane tiene ahora 21 años de edad. Hasta hace poco más de un año que nunca había utilizado Internet, ni visto la televisión ni seguir los medios de comunicación social. Estaba viviendo apartado del mundo. La consigna era: “No tienes autorización para leer más libros que los de Cienciología”. Tal y como dice Shane, fue hecho prisionero y le indujeron a que viera a “los otros”, los no cienciólogos como inútiles, estúpidos y patéticos. “Viví en un garaje hasta que en mitad de una tormenta se inundó y su madre lo trasladó al armario bajo la escalera, de 2×1 metro de espacio”.

«Viví en un campo de concentración para niños esclavos en la Iglesia de la Cienciología», cuenta este australiano que ha tardado 14 meses en concienciarse para contar su dura historia en la “Iglesia” que defienden famosos como Tom Cruise o Will Smith. En este centro -explica Kelsey- visten todos de negro, no pueden caminar normalmente, solo estar parados o correr y tienen que realizar saludos marciales a sus superiores.

En Lainformacion.com añaden que los detalles que aporta la víctima son escalofriantes. El joven trabajaba en la cocina, donde preparaba raciones que costaban 30 céntimos, básicamente compuestas de arroz o judías. Pero había más: «Los adultos comían lo que querían, y luego llegábamos nosotros [los niños], y comíamos de lo que quedaba, que muchas veces no era suficiente», relata.

Sólo se les permite leer textos de la Cienciología y no pueden ni acceder a Internet ni ver películas. Cuando cumplen 15 años se les saca de la escuela y les hacen trabajar más de 14 horas al día pagándoles un máximo de 35 dólares. Cuando el padre de Shane Kelsey, Adrian, se separó de su madre, Lesley, decidió dejar la Iglesia de la Cienciología y sacar a su hijo del centro de adoctrinamiento en 2010.

Sin embargo, la Iglesia de la Cienciología ha publicado un comunicado en el que niega todo lo que cuenta el joven y asegura que ninguna persona está obligada a permanecer en el centro, que sigue funcionando pese a las declaraciones de Shane. El senador independiente Nick Xenophon, quien lleva años luchando contra la Cienciología, ha aseverado que «la historia de Shane es terrible. Hablamos de esclavitud infantil y la Policía debe investigar esto».

El RPF

Según explica en su blog EducaSectas el psicólogo Miguel Perlado, el Rehabilitation Project Force (RPF) es uno de los centros nucleares que tiene la Cienciología en un suburbio de Sydney llamado Dundas. En los últimos años han aparecido testimonios de personas que estuvieron allí y que describen situaciones “degradantes e inhumanas” ante faltas que a ojos externos a la organización consideraríamos absolutamente intrascendentes.

Algunas de estas acusaciones de personas que abandonaron este “campo de trabajos forzados” apuntan a abusos flagrantes sobre los menores de edad (recluidos, obligados a trabajar a tiempo completo sin remuneración alguna o en condiciones de vida miserables). Algunos de los ex miembros que lograron abandonar la secta indican que lo que allí acontece es un mero “lavado de cerebro”, e incluso muchos continúan afirmando que los castigos que recibieron fueron merecidos, pese a la arbitrariedad de los mismos.

El abogado Grainne O’Donovan ha dedicado su tiempo y experiencia a ayudar a personas que han salido del grupo y buscan que se haga justicia ante los abusos sufridos. Indica que no existe legislación específica en Gales que determine que es ilegal obligar a los menores a trabajar tantas horas. De acuerdo con este abogado, “en cierto nivel, entiendo que Scientology debe estar convencida de la bondad de sus prácticas… de modo que al final el grupo es más importante que la persona”.

Según explica Perlado, existen otros centros ligados a la Iglesia de la Cienciología con el mismo proceder que el RPF australiano. En todo el mundo hay centros similares, y hay testimonios en diversos países de personas que vivieron en esos centros y que refieren prácticas como gritos, echarles agua fría por encima a modo de castigo, o lesiones por seguir las órdenes de la secta.

Fuente: Varios medios/Info-RIES

Una mujer canadiense fallece tras una ‘terapia purificadora’ en un seminario New Age

Según informaron diversos medios norteamericanos, una mujer llamada Chantale Lavigne murió en el hospital tras su participación en una ceremonia de un seminario new age. En la información difundida por el diario mexicano Puente Libre, la víctima, de 35 años, falleció por hipertermia justo cuando realizaban una práctica consistente en cubrirse de lodo, envolverse en plástico e inmovilizarse en cajas de cartón con instrucciones de hiperventilarse por cerca de 9 horas.

El seminario Dying in Consciousness (Muriendo en conciencia) lo dirigía la gurú Gabrielle Fréchette, “terapeuta” que realiza estos seminarios desde hace más de dos décadas. La joven que murió participó en otras 85 sesiones de esta “terapia purificadora”, donde gastó prácticamente 19.000 dólares. Estas prácticas de simular la propia muerte están bastante extendidas entre algunos grupos de crecimiento personal, como meterse en un ataúd para representar la propia muerte u otras similares.

Según explica el diario El Universal, Lavigne era una cantante canadiense, cuya muerte se ha convertido en una de las más inusuales de las que hasta ahora se tenga registro alguno. El diario añade que la gurú, Fréchette, además de impartir cursos de superación personal, ayuda a canalizar en cada persona a Melquisedec.

Lavigne desembolsó cerca de 19.000 dólares para inscribirse a este “curso”, sin imaginarse que en la sesión 86 se adentraría a un viaje directo a la muerte. Según las autoridades de la ciudad de Québec, Chantale y otras 8 personas fueron encontradas cubiertas de pies a cabeza de lodo, envueltas en plástico y cobijas, en el interior de cajas de cartón, con la instrucción de hiperventilarse por un poco más de nueve horas, indica contexto24.com.

De inmediato, Lavigne fue trasladada al hospital, donde los médicos diagnosticaron que sufría de una grave hipertermia, ya que su temperatura corporal superaba los 40 grados centígrados. Chantale falleció pocas horas después. Las investigaciones apuntan a que, dadas las condiciones en que fueron encontradas estas personas, se encontraban realizando un acto común del esoterismo, en donde las personas simulan vivir una muerte simbólica, con la cual se intenta vivir una experiencia llena de misticismo y que sólo logran superar aquellas que poseen una conciencia elevada.

¿Que es la hipertemia, qué le sucede al cuerpo? La hipertermia es un trastorno grave que se presenta cuando un organismo homeotérmico no alcanza a disipar más calor del que genera o absorbe, y generalmente ocurre por estar expuesto a una fuente de calor; en pocas palabras es una situación en la que la persona experimenta un aumento de la temperatura por encima de los límites normales, es decir, por arriba de los 38 grados. Un caso de hipertermia es el golpe de calor. Es distinta de la fiebre, que es una reacción del organismo en la que éste eleva temporalmente la temperatura homeostática a un nivel más alto como respuesta inmunitaria a algún agente externo.

El supuesto ejercicio, denominado “morir en conciencia”, obligó a Lavigne, de 35 años, a pasar nueve horas sudando copiosamente, cubierta de fango y envuelta en plástico y mantas, según explica ACI. La “maestra” New Age negó ser responsable de la muerte de Lavigne, pues afirma que cumplió con llamar al 911.

Gilles Sainton, médico de emergencias que atendió a Lavigne, manifestó que dadas las condiciones, más personas pudieron haber muerto “cocinados de esa manera. Podría haber sido mucho peor”. Por su parte, Dianne Casoni, criminóloga de la Universidad de Montreal e investigadora de grupos de auto-mejora, afirma que las prácticas de esta secta new age presentan preguntas preocupantes.

“¿Cómo es posible que grupos que tienen tanta influencia sobre las personas, en ocasiones poniendo sus vidas en peligro, no son vigilados más intensamente?”, cuestionó. Casoni criticó que “el problema con estos grupos es que no son supervisados por ninguna institución o departamento del gobierno”.

Fuente: Varios medios/Info RIES