Llegada al refugio de la cápsula con el primer rescatista Desde lo profundo a ti clamo, Señor. Señor, escucha mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. (Salmo 130) ¡Fuerza, mineros! ¡Dios les ha escuchado y está con todos ustedes!
Llegada al refugio de la cápsula con el primer rescatista Desde lo profundo a ti clamo, Señor. Señor, escucha mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. (Salmo 130) ¡Fuerza, mineros! ¡Dios les ha escuchado y está con todos ustedes!
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