Benedicto XVI, un pastor rodeado de lobos

De “Panzerkardinal” a Santo Padre solo y débil en medio de una Curia dividida y levantisca. Este Papa llegó tarde al papado y no tiene ni la edad para llevar a cabo una reforma ni cuenta con el apoyo de un sector importante de la propia Curia que, en su estructura actual, no tiene reforma ni salvación posible.

“Pastor alemán”. Así saludó el diario italiano ‘Il Manifesto’ la elección de Benedicto XVI. Con una buena dosis de irreverencia y mal disimulado disgusto. Había llegado a Papa el “panzerkardinal”, el “martillo de herejes”, el siempre severo “guardián de la ortodoxia”.

El cardenal que, desde el palacio del ex Santo Oficio había condenado a decenas de teólogos y puesto en sordina a la otrora poderosa corriente de la Teología de la Liberación y, con ella al ala más avanzada de la Iglesia.

Los progresistas se rasgaban las vestiduras y temían un cierre de bucle. Los conservadores echaban las campanas al vuelo ante la llegada al solio pontificio del ideólogo de Juan Pablo II, el Papa Restaurador.

La verdad es que, tras sus 24 años como prefecto de Doctrina de la Fe, no había ningún cardenal con peor imagen pública que la de Ratzinger. Pero la sotana blanca imprime carácter. Y tras ser aclamado por los cardenales, en una de las elecciones más rápidas de un cónclave, y rezar en la estancia de las lágrimas, Joseph Ratzinger abandonó su coraza de “cancerbero de Dios” para meterse de lleno en el rol de Pedro y Padre de todos. Y desde la misma logia vaticana, en su primer saludo, tras el “habemus Papam”, se definió a sí mismo como “el humilde trabajador de la viña del señor”.

Su cometido ya no era disciplinar a los teólogos, sino apacentar al rebaño del Señor, como el buen pastor que conoce y mima a todas y cada una de sus ovejas. De duro a blando. De poderoso a humilde. De rígido y dogmático a flexible como un junco.

Elegido a los 78 años, Benedicto XVI siempre fue consciente de que iba a ser un Papa de transición. Sobre todo, después del largo reinado de su “amado predecesor”. Un Papa sin tiempo vital para muchas cosas y, por lo tanto, con un programa de pontificado centrado en lo esencial. Y unos objetivos claros: la reforma litúrgica y la propuesta de una fe, casada con la razón y que pueda dar sentido a la vida de la gente y de los pueblos, especialmente de la vieja y secularizada Europa. Convencido de que la rescristianización del mundo moderno pasa por el testimonio cristiano sencillo y convincente. El cristianismo como una religión del amor.

Por otra parte y a pesar de sus 24 años en el ex Santo Oficio, el Papa Ratzinger no tenía experiencia de la maquinaria curial, como Pío XII o Pablo VI. Tampoco disponía del flujo de contactos humanos ni del carisma de arrastre de Juan Pablo II. Un profesor serio y riguroso, acostumbrado a sus libros y a sus elucubraciones teóricas, sólo y sin apenas contactos, encerrado en sí mismo y en una especie de torre de marfil. Sin contacto con la cruda realidad. Y con la barca de Pedro en manos de una Curia dividida y levantisca como nunca.

Un Papa que reina, pero no gobierna

Y la barca de Pedro, en manos de un capitán que mira al horizonte y a los grandes objetivos, encalla una y otra vez. Las polémicas y los escándalos se suceden. Desde el discurso de Ratisbona, que tanto indignó a los musulmanes, al levantamiento de la excomunión a cuatro obispos lefebvrianos, uno de los cuales, monseñor Williamsom, presume de negacoinista, pasando por su oposición al preservativo para frenar el SIDA. Y para colmo, la nave eclesial choca contra el iceberg de la pederastia en la Iglesia.

Era tan grave el escándalo de las manzanas podridas del clero que afectaba a la credibilidad de la institución y amenazaba con hundirla. Quizás por eso, el Papa Ratzinger recordó que era alemán, se enfundó el traje de barrendero y se puso a limpiar la Iglesia a fondo. Impuso la tolerancia cero y acabó con la extendida estrategia del encubrimiento episcopal de los curas abusadores, pecadores y delincuentes.

Limpiada la Iglesia, el Papa-barrendero de Dios volvió a su torre de marfil: reina, pero no gobierna. “Un pontífice débil y frágil, incapaz de controlar su corte”, como dice el vaticanista italiano Marco Politi.

Y es que, como explica el ex vicedirector de L’Osservatore romano, Franco Svideroschi, “este Papa llegó tarde al papado y no tiene ni la edad para llevar a cabo una reforma ni cuenta con el apoyo de un sector importante de la propia Curia, que nunca le ha perdonado que nombrase a un outsider, un no-diplomático como el cardenal Tarcisio Bertone, para número dos y Secretario de Estado del Vaticano.

Consciente de sus pocas habilidades de gobierno, el Papa teólogo (autor de libros sobre Jesús, de grades encíclicas y de bellas homilías) intentó rodearse de hombres de confianza en los principales puestos de la Curia, para los que nombre, fundamentalmente, a sus amigos: Levada, Kasper, Amato, Cañizares…Y en los mandos, Bertone.

Con el nombramiento del salesiano la Curia se dividió por la mitad entre “los diplomáticos” de la “vieja guardia”, capitaneados por Angelo Sodano y Giovanni Battista Re, y el “partido” de Bertone, que se rodea de salesianos y amigos de su total confianza. Dos equipos irreconciliables.

Siempre hubo partidos, tendencias y cordadas en el Vaticano. Y profundas intrigas y hostilidades sin cuento entre los diversos “equipos”. La diferencia es que, ahora, el navajeo se hace a través de los medios de comunicación. Con luz y taquígrafos. Con filtraciones de cartas y documentos secretísimos, robados del propio apartamento papal.

Ante los ojos atónitos del mundo y la amargura de los católicos, se dibuja una sala de máquinas de la Iglesia dominada por “el egoísmo, la violencia, la enemistad, la discordia y la envidia”, los vicios que el Papa fustigaba precisamente el domingo pasado en su homilía. Unos años antes, Benedicto XVI, ya había advertido a la Curia con una frase durísima de San Pablo: “Si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente”.

Luchas de poder, como no se veían desde el Renacimiento. Con un primer objetivo: defenestrar a Bertone. En segundo lugar, para intentar frenar la política regeneracionista del Papa. Pase su limpieza de la pederastia, pero que no intente lo mismo con las finanzas vaticanas!

Dos objetivos inmediatos y la vista puesta en la eventual sucesión del Papa Ratzinger, cada vez más solo y aislado. Tanto que, hace unos días, L’Osservatore Romano, describía al Pontífice, en un editorial, como “un apacible pastor” rodeado de “lobos”.

Pastor entre lobos, ¿obligado a renunciar?

Enfrascado en la tarea de explicar a Jesucristo al hombre contemporáneo, Benedicto XVI tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para acabar con la pederastia. Lo hizo y se desgastó. Y ya no le quedan casi arrestos para volver a coger la escoba y barrer su propia casa, la Curia romana.

Aunque algunos expertos y teólogos sostienen que la Curia no tiene reforma ni salvación posible. “El Papa ha perdido el control, porque el sistema está tan en crisis que ha colapsado”, advierte su otrora amigo y actual teólogo rebelde Hans Küng. Y el sacerdote vaticanista Filippo di Giacomo, asegura que “el sistema de gobierno de la Iglesia no funciona ni es colegial”, porque “la Curia es una maquinaria gigantesca, inoperante e inútil”. Una situación agravada, en estos momentos, por la excesiva italianización del aparato vaticano.

Reformable o no, hay quien piensa que el Papa, profundamente dolido y herido por el Vatileaks y los documentos robados por Paolo Gabriele, el mayordomo que le servía a la mesa y le ayudaba a vestirse, va a hacer un último esfuerzo. Y llegar hasta los cómplices y los inspiradores del mayordomo. Caiga quien caiga.

Y si llegase al convencimiento de que le es imposible limpiar “de jabalíes la viña del Señor”, entonces, como confesó en el libro-entrevista, ‘Luz del mundo’ (Herder), podría optar por la renuncia. “Si un Papa se da cuenta de que ya no es física, psicológica o espiritualmente capaz de ejercer el cargo que se le ha confiado, entonces tiene derecho y, en algunas circunstancias también el deber, de dimitir”, le dijo a Peter Sewald.

Tanto Pío XII como Pablo VI o Juan Pablo II pensaron en la hipótesis de la dimisión por enfermedad. Pero Benedicto XVI, en una afirmación revolucionaria, es el primero que justifica una eventual dimisión no sólo por causas puramente físicas. Una eventualidad siempre negada por Roma, porque sería un hito histórico y provocaría un claro shock en la Iglesia. Aunque, como cree el obispo italiano, Luigi Bettazzi, los escándalos del Vatileaks podrían ser “una estrategia para preparar la eventualidad de la dimisión”.

Y el obispo emérito de Ivrea explica, incluso, sus razones: “Creo que el Papa se siente muy cansado. Basta verlo. Es un hombre acostumbrado a los estudios y, ante los problemas y las tensiones que florecen en la Curia, podría pensar: que se ocupe de estas cosas un nuevo Papa”. Además, “ha visto con sus propios ojos que, en sus últimos años, Juan Pablo II no era capaz de guiar a la Iglesia y lo hacían sus colaboradores en su nombre”.

Otros purpurados, como el cardenal Tonini, aseguran que el Papa nunca dimitirá. Y, mientras tanto, las cordadas curiales, mayoritariamente formada por italianos, están italianizando la Curia. Para lo bueno y para lo malo. En estos momentos, es evidente que “manca finezza” y que la Curia está demasiado conectada con la realidad económico-política italiana y, por lo tanto, padece sus mismos males y utiliza los mismos métodos sucios.

Además, está en juego no sólo el puesto de Bertone, sino la sucesión. Tras dos Papas “extranjeros”, los italianos quieren un Pontífice de los suyos. Y tenían fuerza suficiente para lograrlo, dado que cuentan con 30 cardenales electores, una cuota tan desproporcionada en el colegio cardenalicio que correspondería a un país con 300 millones de católicos, cuando Italia sólo cuenta con unos 50.

Los purpurados italianos, en guerra abierta entre ellos, no sólo queman las posibilidades de sus candidatos, sino que, además, están provocando una fuerte reacción en los cardenales del resto del mundo en su contra, que ya barajan nombres de eventuales sucesores no italianos. Pero lo peor de esta lucha a muerte es que salpica y mancha a toda la institución. Como dice el cardenal Kasper, “está en juego la imagen de toda la Iglesia”.

De hecho, surgen ya voces que hablan de que los escándalos no son la causa sino la consecuencia de un modelo eclesiástico que ya no funciona. En época de crisis, la prima de riesgo moral vaticana esta por las nubes. ¿Se avista una quiebra de la Iglesia católica? “A pesar de las debilidades del hombre, las dificultades y las pruebas, el Espíritu Santo guía la Iglesia y el Señor la ayudará siempre sosteniéndola en su camino”. Son palabras del Papa contra el “síndrome italiano”. Un Papa regeneracionista, dispuesto a seguir su tarea. ¿Los frutos? Los recogerá el Sucesor.

Fuente: José Manuel Vidal en religiondigital.com

Claudio María Domínguez, el gurú que hechiza a los argentinos

Sus seguidores devoran sus libros. Sus detractores dicen que es un ‘fraude’. Mientras, él se forra dando charlas.

A Claudio María Domínguez no le pasa lo que a otros gurús, que al menor tropiezo sus seguidores le dan la espalda. Pese al escándalo que provocó días atrás, su última charla sobre espiritualidad atrajo a centenares de personas sedientas de espiritualidad y de puntos de referencia en el mundo confuso en que vivimos. Domínguez subió al escenario con su sonrisa beatífica y de inmediato la sala se llenó de “energías positivas”. Lo cuenta Ramy Wurgaft, corresponsal en Buenos Aires del diario español El Mundo.

Para entonces él ya había superado el mal rato que pasó en la última edición de la Feria del Libro de Buenos Aires, cuando los activistas de un grupo antisectas lo increparon por ser amigo del Maestro Amor, como es conocido Ricardo Javier Ocampo. Hace unos años, Domínguez vivió en la comunidad de Catamarca, donde se sospecha que Ocampo abusaba sexualmente de menores.

La insistencia de sus detractores en la feria, hizo que el conferenciante perdiera su serenidad nirvánica. “Quien soy yo para ver la paja (masturbación) ajena y la viga en el culo del otro”, explotó el supremo sacerdote de la autoayuda, para el asombro y el malestar de sus seguidores. Pero a la semana siguiente, ese público que incluye a profesionales, empresarios, amas de casa y estudiantes, ya había olvidado el incidente y consumía con fervor los productos ‘new age’ que Domínguez prodiga a manos llenas.

Desde que se hizo famoso, el gurú de 51 años ha publicado 17 libros que en opinión de la revista Noticias le dejaron una ganancia de 550.000 pesos (cerca de 128.000 dólares). Domínguez se dio a conocer como autor en 1995, tras la publicación de un libro titulado Filipinos, en el que narra sus encuentros con Alex Orbito, ‘cirujano psíquico’ de esa nacionalidad que asegura extraer tumores con el solo poder de su mente y de sus manos. En los últimos años, Orbito ha sido objeto de incontables denuncias de fraude.

En cambio su pupilo argentino, sabe mantenerse dentro de los márgenes de la legalidad. La entrada a las 15 conferencias que ofrece por mes –una suerte de stand up en la que entremezcla citas de Einstein con profecías mayas y enseñanzas de los monjes tibetanos– cuesta entre 90 y 120 pesos, lo que le genera un ingreso de de alrededor de 750.000 pesos (más de 174.000 dólares). Claudio María Domínguez conduce el programa ‘Hacete Cargo’ en el canal C5N y otro con el mismo título en Radio 10, la emisora de mayor sintonía en Argentina.

Amigos y detractores

El producto más polémico de este practicante y promotor de la terapia clónica (lavados intestinales para combatir el estrés) son los cuadernillos que vende como pan caliente en la antesala de sus charlas o en locales comerciales. Uno de los que se venden en Un Mundo Mejor, una tienda dedicada a la espiritualidad y a la vida natural, explica cómo curar el cáncer con semillas de damasco.

Otro, titulado ‘Escorpión Azul’, promueve un método contra la misma enfermedad que ha sido denunciado ante la Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnologías (ANMAT) como vehículo de publicidad engañosa, lo mismo que los tratamientos del Centro de Terapia Organizativa Biomolecular (TOB) que Domínguez recomienda en esos cuadernillos que muchos leen para hacer más llevaderos los viajes en el transporte público.

“El mundo necesita mensajes positivos que no se encuentran en las iglesias ni en la ciencia”, sintetiza con precisión, una pasajera del metro que viajaba a su trabajo en la capital. Gustavo Contarelli, quien fue miembro del extinto Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP) detectó “rasgos psicopáticos manifiestos” en la atrayente personalidad de Domínguez. Otros de sus detractores lo califican de aprendiz de brujo o charlatán y lo acusan de promover la irracionalidad en una sociedad donde el raciocinio no es un bien que abunda.

Claudio María Domínguez, a quien un ex ayudante define como “máquina facturadora de dólares” no se hace mala sangre con esos cargos. Tiene 250.000 amigos en Facebook y es bastante común toparse en la calle con alguien que viste las prodigiosas camisetas ‘OM’, una prenda “sublimada”. Si llevas dos, obtienes un 20% de descuento.

Fuente: Info/RIES

Vicente Jara: “Los líderes sectarios ofrecen un hogar para huérfanos psicológicos”

Dentro del Curso de Formación Bíblico-Ecuménica 2011-2012 que ofrece el Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad” de Madrid, en la parte final siempre hay un par de jornadas dedicadas al fenómeno de las sectas. El pasado 28 de mayo fue el turno de Vicente Jara, dominico seglar y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

En su clase abordó el tema del líder sectario como figura paterna. En la introducción se refirió a la generalidad del fenómeno de las sectas, con sus rasgos y matices, y dio unas pautas para entender la importancia de la paternidad en el desarrollo de una persona. Señaló que, como siempre han señalado los expertos, “una de las principales causas de la aparición de las sectas son las carencias familiares”.

Anulación de los adeptos

Según Vicente Jara, citando a Atilano Alaiz, “los líderes sectarios ofrecen un hogar para huérfanos psicológicos, que son los adeptos”. También se refirió a la infantilización por parte de estos dirigentes, ya que se trata de mantener a la persona en un ámbito más controlable y manipulable. De hecho, “el líder puede llevar hasta la anulación total de los adeptos, y en casos más extremos, hasta la muerte”, dijo, aludiendo a algunos conocidos casos de masacres protagonizadas por sectas.

En su descripción de los líderes sectarios, este experto citó al psicólogo José Miguel Cuevas Barranquero, que en sus estudios los ha descrito como narcisistas, con comportamiento paranoide y antisociales. “Y por eso forman grupos, como prolongación de ellos mismos, y por eso el grupo resultante es también antisocial. El líder tiene un ego tan grande que no cabe dentro de él, e inevitablemente crea un grupo. Por eso la secta es el espejo interior del líder. No tiene amigos, sino siervos. Es el padre, pero un padre con puño de hierro”, afirmó.

El líder, añadió, “quiere que lo adoren, es un ídolo, quiere que reconozcan su grandeza, su naturaleza suprema”, como ha escrito también la experta argentina Mara Martinoli. Por ello requiere sumisión por parte de los adeptos, tiene que ser objeto de adoración. Citando a otros autores que han estudiado a estos dirigentes sectarios, como el argentino Alberto Dib, apuntó su diagnóstico de “una psicosis esquizoparanoide, con tres elementos principales: megalomanía, delirio místico y delirio de influencia”.

A continuación, Vicente Jara puso algunos ejemplos de cómo se vive en las sectas, por parte de sus fundadores o de sus líderes, esta paternidad: testigos de Jehová, mormones, Iglesia de la Unificación (del reverendo Moon), Iglesia de la Cienciología, Niños de Dios (llamada ahora, precisamente, La Familia), los grupos orientales con su gurú correspondiente, los grupos gnósticos de Samael Aun Weor, las sectas ufológicas…

La primacía de lo femenino en la Nueva Era

Otro fenómeno en el que concretó más este desplazamiento de la paternidad fue el de la Nueva Era, al que el experto de la RIES denominó como “ámbito acuoso que nos está empapando también a los católicos”, como una nueva gnosis. Citó el documento del Vaticano sobre la Nueva Era (Jesucristo, portador del agua de la vida), que se refiere explícitamente al narcisismo espiritual y al pseudomisticismo como características de esta corriente.

Jara explicó con detalle el elemento fuertemente femenino, neopagano y neoancestral que subyace a estas nuevas espiritualidades, que “realzan lo femenino contra lo masculino, ya que el patriarcado y la jerarquía serían ‘terribles estructuras’ propias del judeocristianismo, y precisamente lo que quiere la Nueva Era es volver al matriarcado”. En concreto, la Wicca está basada en la figura de Gerald Gardner, que afirmó que “el sacerdocio perfecto lo tiene la mujer”. Para los defensores de esta postura, la naturaleza de la mujer está por encima de la masculina por ser capaz de dar vida.

Para finalizar, Vicente Jara ofreció una relación de rasgos positivos que han de darse en la paternidad espiritual para que realmente pueda ser humanizadora para la persona: libertad, responsabilidad, veracidad, sentido crítico, autonomía, eliminación de la competencia, cercanía, respeto, perdón, acogida, misericordia y apertura.

Fuente: Secretaría RIES

El Vaticano, un nido de conspiraciones y guerras internas que ponen en crisis el papado de Benedicto XVI

El Ángelus del domingo en San Pedro ofreció una escena nunca vista: Benedicto XVI fue abucheado, literalmente pitado. Varios centenares de personas habían ido a protestar por el silencio de la Santa Sede en el caso de Emanuela Orlandi, la chica de 15 años, hija de un empleado vaticano, desaparecida en 1983. Es un misterio turbio en el que se sospecha una extorsión al Vaticano de la Mafia y el mundo criminal por un gran préstamo no devuelto, dentro de los escándalos del banco vaticano, el IOR, en los ochenta. El caso se ha reabierto y el hermano de la chica, Pietro, ha recogido ya 80.000 firmas para que el Papa revele lo que sepa. El domingo esperaron un gesto, una mención. Al final Ratzinger tuvo su retahíla de saludos a los asistentes, de la asociación de esclerosis múltiple a la federación de tiro con arco, pero ni una palabra sobre Emanuela Orlandi. Entonces le pitaron.

Fue algo muy violento y remató un momento de máxima fragilidad del Papa, tras cuatro días infernales que arrancaron el jueves con el cese del presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, y siguieron el viernes con el arresto del mayordomo del pontífice, Paolo Gabriele, acusado de ser uno de los ‘topos’ que han pasado a la prensa papeles secretos del Vaticano, el escándalo ‘Vatileaks’. Su detención, algo histórico, ha sido un golpe muy duro para Ratzinger, que se ha confesado «dolorido». Es la persona que le viste, le sirve la comida y le acuesta cada día. Este episodio, que completa un cuadro de corte medieval llena de conspiradores, da a todo un toque aún más increíble, casi anacrónico para la Iglesia católica: Gabriele, de 46 años, que vive con su mujer y tres hijos dentro de los muros apostólicos, está encerrado en una celda del pequeño Estado, será procesado por un tribunal vaticano sin ninguna transparencia pública y se arriesga a 30 años de cárcel, que debería cumplir en una prisión italiana, pues en la Santa Sede no existen.

Rodeado de enemigos

Todos los que conocen al mayordomo lo definen como un pedazo de pan que, si no se ha vuelto loco, ha tenido que ser manipulado. Le acusan cuatro cajas de documentos confidenciales halladas en su casa, pero el móvil es un misterio. Al margen de la tesis de que es un chivo expiatorio, otra es que solo conservara los papeles por petición de alguien o, incluso, que le hubieran sido confiados para que se los hiciera llegar al Papa, en un escenario que describe al pontífice como un hombre rodeado de enemigos, que vive en una burbuja. Habría un bando de ‘los buenos’, que en su defensa ha sacado a la luz los trapos sucios, para forzar una limpieza. Es todo muy italiano, muy peliculero y muy confuso.

Hay una dura guerra de bandos en el Vaticano. Siempre las ha habido, pero hace tiempo que no era tan salvaje. Dado el hermetismo oficial y la desastrosa política de comunicación de la Santa Sede, es difícil comprender nada. Ayer había entrevistas en medios italianos a anónimos representantes de los ‘topos’, que serían una veintena. Acusan al secretario de Estado, Tarcisio Bertone, de haber acumulado mucho poder y frenar la limpieza de la Curia. En verano, la gota que colmó el vaso: destituyó a Carlo Maria Viganò, secretario general del Governatorato vaticano, el órgano que gestiona el pequeño Estado. Se interpretó como un castigo, pues Viganò habría combatido la corrupción interna, como denunció ante el Papa en una de las primeras cartas en filtrarse. Al final fue enviado de nuncio a EE UU, un puesto prestigioso. Para muchos fue la señal de que era Bertone quien mandaba y el Papa no podía desautorizarle por el bien de la Iglesia. Por eso habrían empezado las filtraciones, para apoyar la limpieza y buscar el cese de Bertone. Aunque todo habría degenerado en una guerra de todos contra todos.

Los ‘topos’ aseguran que la destitución de Gotti Tedeschi ha sido otra puñalada al Papa. Al saber la noticia se habría puesto a llorar, decía ayer uno de ellos en La Repubblica. El IOR ha sido el otro gran filón de filtraciones, con papeles que probarían cómo han sido torpedeados por Bertone los intentos de Gotti Tedeschi de limpiar el banco.

Insólita dureza

La guerra interna es de tal calibre que se ha hecho descarnada, porque la dureza con que el IOR ha echado a Gotti Tedeschi es insólita. El comunicado que lo anunció era insultante para cualquier profesional, pero más tratándose de un economista prestigioso y aún más sorprendente para un ente católico. Pero hubo más. Como respuesta a la versión que hacía pasar a Gotti Tedeschi como víctima, el sábado se hizo pública el acta del último consejo. También fue algo inédito. Y el contenido lo era más. El presidente fue cesado por nueve razones, a cual más hiriente. Entre ellas, «incapacidad de cumplir sus deberes básicos», «abandono o ausencia de las sesiones del consejo», no poder explicar «la difusión de documentos en su poder» -lo que se interpreta como una acusación de ser uno de los ‘topos’- y hasta «comportamiento personal errático y bizarro».

Gotti Tedeschi ha dicho que es mejor que él no hable por amor al Papa y porque solo diría barbaridades. Bertone hace meses que no habla y el único movimiento del Papa fue nombrar hace un mes una comisión de investigación de ‘Vatileaks’. El arresto del mayordomo ha sido su primer resultado. Pero es imposible que haya actuado solo y tiene cómplices o recibe órdenes de alguien, y alguien poderoso. Se da por seguro que habrá más arrestos. El Vaticano tuvo que desmentir que esté siendo investigado un cardenal italiano o una mujer laica.

El lado oscuro del Vaticano le está devorando y arruina su imagen, mientras el Papa parece incapaz de contrarrestar la situación.

La mayor crisis del papado de Benedicto XVI

La detención del mayordomo de Benedicto XVI por la filtración de documentos secretos del Vaticano, que acabaron publicados en forma de libro, donde se denuncian presuntas conspiraciones entre los “príncipes de la Iglesia”, se ha convertido en la mayor crisis del papado de Benedicto XVI.

Tras el arresto la semana pasada del mayordomo Paolo Gabriele, pocos días después de que fuera despedido abruptamente el director del Banco Vaticano, por un presunto caso de lavado de dinero, el Vaticano es un hervidero de rumores y las dos pregunta que se hacen todos flotan retumban en los pesados muros vaticanos: ¿Hay algún cardenal o varios cardenales que actuaron en complot junto con el mayordomo del Papa para perjudicar a Ratzinger? ¿Con qué objetivo se filtraron estos documentos?

Lucha de poder. En intento de restar importancia al mayor escándalo al que se enfrenta Benedicto XVI, después del de los curas y obispos pederastas, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, tuvo que salir al frente y negar que haya cardenales implicados, o incluso una mujer, y que el mayordomo arrestado “era apenas un mensajero en una encumbrada lucha de poder de la Santa Sede”.

“Ningún cardenal, italiano o extranjero, está siendo investigado, así como ninguna mujer. Lo desmiento de manera tajante. Lo que se cuenta es pura fantasía”, aseguró Lombardi a los periodistas en el Vaticano en relación a lo publicado por la prensa italiana, que aseguraba que una supuesta mujer “que vive fuera del Vaticano y que ha acompañado al papa en viajes internacionales”, así como a un cardenal italiano están detrás de la trama y están siendo indagados.

Sin embargo, Lombardi reconoció el daño que puede hacer al papado de Benedicto XVI los documentos filtrados, sin mencionar contenidos tan explosivos como los que hacen referencia a la corrupción en los vastos negocios financieros de la Iglesia con empresarios italianos.

“Esto es naturalmente algo que puede dañar a la iglesia y poner a prueba la confianza en ella y en la Santa Sede”.

Fuentes:  laverdad.es / cronica.com.mx

La millonaria industria de los gurús

“¿Lo puedo abrazar?”, pregunta Shruti, una niña de Delhi, que estaba desesperada por tener una audiencia con su gurú.

Pero la gran multitud, de varios miles de devotos, impidió que lo pudiera alcanzar. Se la veía ansiosa por lograr al menos poder ver de lejos al hombre por el que había viajado desde tan lejos.

Shruti es una de los muchos devotos de Sri Sri Ravi Shankar, uno de los líderes espirituales más populares de la India moderna.

Y no es sólo popular en casa: tiene una presencia en más de 150 países en todo el mundo y sus seguidores se cuentan en millones.

Por lo que más se le conoce es por lo que él llama su “programa Arte de vivir”, diseñado para “aliviar la angustia urbana” por la vía de la meditación.

 Meditación y lentejas

Los líderes espirituales no son algo nuevo en India, donde los hay más per cápita que en cualquier otra nación.

Lo que ha cambiado recientemente, sin embargo, es que ya no se trata de un conjunto de creencias o de fe personal; es también una industria boyante, cuyo valor se estima en millones de dólares.

Hoy en día, además, hay innumerables empresas derivadas de estos gurús -desde música en CDs y videos, hasta turismo y canales de televisión, pasando por portales espirituales que permiten a los seguidores presentar sus respetos a sus dioses por Internet.

El cuartel del imperio de Sri Sri Ravi Shankar ocupa un imponente terreno que se extiende por más de 40 hectáreas en la sureña ciudad india de Bangalore.

Hay un suntuoso ashram (lugar de meditación y enseñanza hinduista), numerosos “centros de recursos” y una escuela para el estudio de Vedas, los cuatro textos que fueron la base de la desaparecida religión védica, previa a la hinduismo.

También cuenta con una enorme cocina que alimenta a 5.000 devotos todos los días.

Llenando el vacío

Paseando por el complejo, llama la atención la gran variedad y gama de mercancías que se han desarrollado a partir del gurú.

No se limita a discos y libros; productos como cremas bronceadoras, champú y medicinas también están a la venta.

El profesor Dipankar Gupta ha estado explorando esta tendencia en la que la religión y espiritualidad se transforma en una industria multimillonaria que, en algunos casos, convierte a los gurús en megarricos.

Sri Sri Ravi Shankar, por ejemplo, está en el puesto 8 de la lista de Forbes de los líderes más importantes de India.

Gupta cree que una de las razones por las cuales estos gurús tienen tanta influencia es que llenan un vacío que deja el Estado.

Muchos proveen seguridad social, educación y salud a la gente que de otra manera virtualmente no tiene acceso a esos servicios.

 Cómodamente espirituales

Lo que le preocupa a Gupta es que “algunos de estos gurús viven esplendorosamente”. Desde su punto de vista, “eso no conjuga con su persona espiritual”.

¿Qué siente Sri Sri Ravi Shankar respecto al dinero habiendo asumido tal posición en algo tan espiritual?, le pregunto.

“La espiritualidad no tiene precio, sin embargo se hacen ciertos cargos para costear los gastos del programa y no hay nada malo en eso”, declara, en conversación con la BBC.

No obstante, la cantidad de dinero supera el mero costo de los gastos, le señalo, y me responde poéticamente: “La fastuosidad es contraria a la espiritualidad, pero la comodidad, no. La austeridad no tiene que implicar sufrimiento. Uno no tiene que vivir en una choza con goteras, con frío y sólo una cobija. Eso no es señal de espiritualidad. Cuando hace calor no tienes que estar bajo el sol para ser espiritual… ¡puedes tener aire acondicionado, sin problema!”.

Buen negocio

Los miles de devotos no parecen percibir las aparentes contradicciones mientras bailan al aire abierto, meditan con su gurú y se alimentan del arroz y las lentejas que les sirven en la cocina de su líder espiritual.

Todos parecen sentir que la transacción sale a cuenta.

Entre tanto, Nitish Kashyap, un joven estudiante que acudió al centro en busca de respuestas a sus preguntas, volvió desilusionado.

“En el ambiente del campamento es fácil sentirse relajado pero apenas volví a la vida real, me di cuenta de que nada había cambiado… fue un desperdicio de dinero”.

Pero Nitish parece estar en la minoría.

Cualquiera que sea su valor espiritual, el buen marketing y la publicidad le han ayudado a estos gurús a ser poderosos en la India contemporánea y sus congregaciones los aúpan.

Fuente: bbc.co.uk

Emanuela Orlandi fue esclava sexual en el Vaticano, según el exorcista jefe

Emanuela Orlandi era hija de un empleado del Vaticano (Foto: Rex)

Ya de por sí cabe esperar palabras sorprendentes e inesperadas del principal exorcista del Vaticano. Pero nada podía haber preparado a la Santa Sede para sus últimas declaraciones: el padre Gabriele Amorth ha asegurado que Emanuela Orlandi, la famosa quinceañera romana que fue secuestrada en 1983, estuvo en realidad en el Vaticano durante el tiempo que estuvo desaparecida. Allí, los clérigos la convirtieron en su esclava sexual y la usaron en varias orgías. Cuando se cansaron de ella, la asesinaron.

“El crimen tuvo un objeto sexual”, ha aseverado el exorcista. “Se organizaban fiestas y uno de los gendarmes del Vaticano se encargaba de reclutar a las chicas. La red implicaba al personal diplomático de una embajada de la Santa Sede en el extranjero y estoy convencido de que Emanuela fue víctima de este círculo”, ha remachado para el periódico La Stampa.

De ser cierto lo que dice Gabriele Amorth, Orlandi habría sufrido uno de los peores finales imaginables. Y eso que se han imaginado muchos desde que desapareció hace tres décadas y se convirtió en objeto de debate y especulación por toda Italia. Muchas de esas teorías están relacionadas con el Vaticano, donde ella vivía. Por ejemplo, una dice que quien la secuestró fue una famosa banda de criminales que quería recuperar un dinero que le había prestado a la Santa Sede. Otra teoría, más ambiciosa, asegura que en realidad quien la secuestró quería usarla como moneda de cambio para forzar la liberación de Mehmet Ali Agca, el turco que intentó matar al Papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro en 1981, supuestamente bajo órdenes de la inteligencia soviética.

Imagen: El cartel de ‘Se busca a
Emanuela Orlandi’

Pero el Padre Amorth, de 85 años, descarta que el asunto tenga implicaciones internacionales e insiste en que fue utilizada para las orgías. No es la primera vez que Amorth provoca titulares con sus declaraciones: también ha tachado el yoga de “satánico” (porque lleva a practicar el hinduismo) y a la saga de Harry Potter, de “peligrosa” porque hace que los niños crean en la magia.

El caso de Orlandi está de especial actualidad este mes después de que las autoridades abrieran la tumba del conocido mafioso Enrico Renatino de Pedis para comprobar si era verdad el mito de que la chica había sido enterrada con él. Lo que sí encontraron cerca de la tumba de la basílica romana Sant’ Apollinaire fue unos huesos sin identificar que, según un primer estudio de los forenses, podría datar del siglo XIX. Se están estudiando para confirmar si son o no los de Emanuella.

Esto último da una pista de cómo el caso de Orlandi ha penetrado en el imaginario colectivo italiano. El mito de que estuviera en la tumba de De Pedis se originó en 2005, cuando un telespectador anónimo llamó a un programa y afirmó que la clave del caso estaba en el ataúd del mafioso muerto en 1990. Si se confirma que los misteriosos huesos no eran los suyos, el caso podría continuar hasta a saber cuándo.

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Autor del artículo: Thomas Castroviejo – Gaceta Trotamundos

Fuente: Daily Telegraph

Cómo se llega a la posesión diabólica y la forma de enfrentarse a ella

Hay quien no cree en la posesión diabólica simplemente porque no cree en el demonio. Hay quien cree en el demonio, pero piensa que la posesión diabólica es sólo una explicación pre-científica para trastornos psiquiátricos hoy bien conocidos y descritos.

Y también hay quien acude a poseídos y exorcistas para preguntarles qué tienen que decir. Como ha hecho José María Zavala en Así se vence al demonio (LibrosLibres), un acopio de testimonios excepcional y decisivo por su nervio periodístico y por la seriedad del abordaje.

Es importante esto último. Un exorcista “de verdad” es un sacerdote de la Iglesia católica que ha recibido el mandato de su obispo para esa función, una vez descartada -normalmente tras criterio médico- cualquier otra opción razonable. Es decir, cuando hablamos de posesión, hablamos de un triple filtro de tres personas cualificadas. Ese sacerdote, por último, está obligado a seguir un ritual preciso sin apartarse un milímetro.

Con estas premisas, Zavala ha exprimido a media docena de exorcistas para que cuenten lo que han vivido. Entre ellos, Gabriele Amorth, que fue exorcista oficial de la diócesis de Roma (es decir, designado por el mismo Papa para esa función, y quien describe dos exorcismos que practicó Juan Pablo II), Salvador Hernández, de la diócesis de Murcia, o Lorenzo Alcina, de la diócesis de Mallorca, el más veterano de España -empezó en 1976-.

 Satán junto a la cuna

A través de estos sacerdotes, ha contactado con una decena de personas que han sufrido una posesión, se han librado de ella a través de un exorcismo y han accedido a transmitir su experiencia.

Como por ejemplo, Manuel, joven empresario cuyos problemas empezaron a través de una morbosa y obsesiva relación con una mujer mayor que él. O Sor María del Rosario, de 32 años, religiosa de clausura a quien el demonio sólo atacaba en el convento (y con piruetas brutales que corroboran ante el autor otras religiosas), como si quisiera apartarla de su vocación. O el espeluznante caso de Ricardo, un niño de dos años víctima de un maleficio a quien sus padres llegaron a ver suspendido en el aire mientras el pequeño señalaba en la habitación un inquietante e invisible compañero de juegos.

Ahora bien, Zavala no ha escrito un libro para meter miedo. Las películas hacen eso mucho mejor, y algunas que han contado con asesoramiento eclesiástico (El exorcista, El exorcismo de Emily Rose, El rito) no se alejan demasiado de la realidad, más allá de algunas concesiones a la taquilla.

Con Dios al lado, peligro cero

Al contrario: Así se vence al demonio, y el mismo título lo sugiere, se ha escrito para llevar esperanza allí donde hay dolor, porque el mensaje, muy claro, es que la fortaleza del diablo sobre el hombre es pura nada ante el poder de Dios. Los exorcistas son policías eficaces porque tienen superioridad de armamento: los demonios huyen ante el rito y ante la oración, los sacramentos y los sacramentales (como su típica reacción al agua bendita). El padre Salvador Hernández, alma en buena medida de esta obra por la amplitud de su testimonio y de sus casos, ofrece detallada cuenta de cómo esas armas producen su efecto sanador.

Pero éste es también un libro de advertencia. Los demonios no se cuelan libremente en nuestra vida. Se cuelan si les abrimos la puerta. Y esa puerta son los maleficios, la brujería, el espiritismo, la güija o, por supuesto, el satanismo.

En última instancia, el mundo de la oscuridad es el ámbito propio de la bestia. Lejos de él, nada hay de qué preocuparse, en lo que a posesiones se refiere. Meterse en él por curiosidad, por irresponsabilidad o buscando obtener beneficios (los famosos pactos con el diablo por el poder, el dinero o el éxito) puede traer consecuencias desastrosas.

El exorcismo es, pues, sólo una ultima ratio en circunstancias muy raras… aunque cada vez más habituales, a medida que la fe se pierde. Es mejor prevenir.

Fuente: Artículo de Carmelo López-Arias en elsemanaldigital.com